La última subasta de Bonhams en Stafford ha hecho historia: más de 2,6 millones de libras (unos 3 millones de euros) recaudadas en un solo evento.
Pero el verdadero foco estuvo en dos joyas extremadamente únicas: las Honda V4 con las que Joey Dunlop ganó el TT de la Isla de Man en 1988 (VFR750R RC30) y el Ulster Grand Prix de 1999 (RVF750 RC45).
Casi 200.000 euros por una moto que guarda algo especial
Ambas motos fueron puestas a la venta directamente por la familia del legendario piloto norirlandés, y aunque se estimaba que alcanzarían entre 80.000 y 100.000 libras, superaron con creces las expectativas. La RC30 se adjudicó por 132.250 libras (que vienen a ser unos 150.000 euros) y la RC45 por 92.000 (unos 100.000 euros), con una emoción palpable entre los coleccionistas presentes.
La RC30 no es solo una superbike mítica, sino una pieza viva de la historia del TT: con ella, Dunlop ganó las pruebas de Fórmula 1 y Senior en 1988. Por su parte, la RC45 fue la protagonista de una de las carreras más recordadas en Dundrod, cuando Joey logró imponerse a la Yamaha R1 de David Jefferies ante su público.
La Honda RC30 es probablemente la moto más especial que haya salido de la fábrica tokiota porque fue concebida sin concesiones, como una pura máquina de competición homologada para la calle. Construida a mano en el departamento HRC, su motor V4 de 748 cc, el chasis de aluminio, el basculante monobrazo y cada detalle. Desde los carenados de fibra hasta el sonido metálico del escape— estaban pensados para ganar en los circuitos del mundo. No fue una superbike más: fue el símbolo del dominio técnico de Honda en los años 80 y la base de innumerables victorias en el Mundial de Resistencia y el TT de la Isla de Man (como esta). Por eso, más que una moto, la RC30 es una declaración de lo que Honda era capaz de hacer cuando la ingeniería pesaba más que el marketing.
Ambas motos habían permanecido expuestas en el Joey’s Bar de Ballymoney, un lugar de peregrinación para los fans del "King of the Roads". La RC45 aún se utilizó en competición un año después, en Tallin (Estonia), durante la cita en la que Dunlop perdió la vida.
El director internacional de Bonhams, Ben Walker, resumió así el impacto del evento: "Los resultados reflejan la fortaleza del mercado y la confianza de los coleccionistas. Las motos de Dunlop atrajeron una atención enorme y marcaron un nuevo listón". En otras palabras, lo que viene a decir es que la cultura de las motos clásicas está reventando; batiendo récords. Y la verdad es que sí.
En total, el evento alcanzó un 98% de ventas efectivas entre 207 lotes. Solo dos máquinas superaron en precio a la RC30: una Vincent-HRD Rapide de 1937 (otros 200.000 euros) y una Brough Superior SS100 de 1929 (lo mismo). Una cifra que deja claro que, incluso dos décadas después, el nombre de Joey Dunlop sigue siendo sinónimo de leyenda.
Imágenes | Bonhams
En Motorpasión Moto | Algunos dicen que las motos deberán llevar la baliza V16 a partir de enero. Podría ser cierto, pero tiene su truco
Ver 0 comentarios