Triumph, la que acabas de liar (para bien); los de Hinckley acaban de abrir una nueva puerta de entrada a una de las sagas más legendarias de la historia del motociclismo. Hola, Boneville T40 y T40 Black.
Son dos modelos completamente nuevos que trasladan el ADN de las Bonneville clásicas a una plataforma de 400 cc desarrollada para atraer a nuevos motoristas sin renunciar a la esencia que ha convertido a este apellido en uno de los más reconocibles de las motos.
Un motor nuevo con más par donde realmente importa
Las 400 cc se venden como churros en todo el mundo: ya van 60.000 unidades vendidas en más de 50 países. Así que, ¿por qué no trasladar ese espíritu a algunas Boneville que no sean cosa de cilindradas medias y grandes? Pues aquí están.
Para ello, la firma británica ha recurrido a todos los ingredientes que han definido a esta saga durante décadas: depósito forma de lágrima, el faro redondo, las llantas de radios, los dobles amortiguadores traseros y esa silueta clásica que cualquier aficionado identifica.
A nivel mecánico las T40 vienen con una evolución del monocilíndrico TR Series de 398 cc; con la culata rediseñada y nueva puesta a punto, viene con 32 CV a 7.000 vueltas, y un par máximo de 36 Nm a 5.000 vueltas. Por supuesto, hablamos de una moto para el carnet A2.
Por otra parte, es una moto accesible en cuanto a altura, con una baja altura de 790 mm al suelo, que aún se puede reducir más hasta los 770 mm con un asiento opcional. Hablamos de una moto de 191 kilos en orden de marcha, con caballete central de serie y llantas de radios de 18 pulgadas delante y 17 detrás.
En cuanto a la parte ciclo, viene con una horquilla convencional de 43 mm y doble amortiguador trasero ajustable en precarga.
Tecnológicamente, estamos en 2026, así que no defrauda, pero con ese toque clásico como la pantalla TFT circular de cuatro pulgadas, que además viene con navegación completa mediante mapas, gestión de llamadas y música y widgets.
Además viene con cinco modos de conducción, control de velocidad, ABS optimizado para curvas y control de tracción sensible a la inclinación.
Luego tenemos a la T40 Black, una variante que mantiene la misma base técnica pero cambia radicalmente su aspecto. ¿Qué trae? Las tapas del motor, el escape, el colector y buena parte de los componentes pasan a estar acabados en negro para ofrecer una imagen más agresiva y contemporánea, sin perder las proporciones clásicas de una Bonneville.
Aún faltan precios definitivos, pero sí que han confirmado que llegarán a los concesionarios en la primavera de 2027.
Imágenes | Triumph
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