La responsabilidad de lo que pasó en el GP de Argentina es de TODOS

Han pasado dos días desde que se disputó el Gran Premio de Argentina. La resaca de la carrera de MotoGP vivida en Termas de Río Hondo está trayendo a la orilla algunas facetas del deporte de las que ya nos habíamos despedido. Un fantasma de las Navidades pasadas nos quiere llevar de vuelta a un escenario triste del motociclismo, pero al mismo tiempo es una oportunidad para conseguir un deporte más sano siempre y cuando todos los agentes implicados estemos dispuestos a hacer un ejercicio de responsabilidad.

Esos agentes somos todos: tú como espectador, nosotros como medios de comunicación, los pilotos, los equipos, Dorna, Dirección de Carrera... ¡Todos! Porque cualquiera puede aportar su granito de arena a desenmarañar un embrollo en el que no queremos volver a vernos por lucrativo que resulte para algunos.

Marc Márquez: responsable y protagonista

Ya sabes lo que pasó. Marc Márquez volvió a ser presa de su nerviosismo combinado con un exceso de ambición. Que su Honda se parase justo al llegar a la parrilla trastocó sus planes, más aún la confusión con los comisarios de pista y volver a su posición en parrilla. Estaba mal hecho, y lo sabía.

Márquez fue durante todo el Gran Premio el piloto más rápido. Capaz de marcar una diferencia de ritmo abismal entre su Honda y el resto de la parrilla salió a ganar cuando el semáforo de Termas de Río Hondo se apagó. Sin paliativos. Quería ganar o ganar para sobreponerse a los nervios de la salida.

Miró adelante y la única opción para sobreponerse a una situación complicada para su mente era colocarse en primera posición y tirar; una huida a la desesperada. Esta precipitación le valió un total de tres sanciones que le bajaron de la cuarta a la décimo octava posición. Echó por tierra una carrera en la que podría haber hecho mucho más que salvar los muebles.

Rodando de manera innecesariamente rápida (dentro de lo innecesario que puede ser eso en una competición) arriesgó más de la cuenta buscando la epicidad lograda en Moto2 cuando ganó en Valencia saliendo desde la última posición. Su comportamiento en pista pasó de ser valiente a descontrolado.

Rodar mucho más rápido que cualquier otro piloto en pista y asegurar que ningún percance fue voluntario no justifica su actuación. La realidad es que no era ni necesario ni apropiado tomar tantos riesgos, como tampoco vale levantar la mano para pedir perdón después toques que podrían haber sido perfectamente evitables si Marc se hubiera parado a respirar.

La influencia de las palabras de Valentino Rossi

Hasta el fatídico toque de la discordia Valentino Rossi estaba realizando una muy buena carrera de cara al campeonato sobre la complicada pista argentina. El italiano se sobrepuso a la humedad, los baches y la locura de la salida para rodar en solitario en quinta posición y sumar un buen puñado de puntos.

Rossi acabó en el suelo, volviendo a pista y finalizando fuera de los puntos sin culpa ninguna. El italiano con todo el derecho del mundo a estar cabreado salió de hablar con Dirección de Carrera y soltó la largada que todos ya conocemos, de nuevo, con todo el derecho del mundo.

Pasando por alto que Rossi protagonizó tiempo atrás algunas actuaciones (contra Casey Stoner, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa o Sete Gibernau) como poco discutibles muy similares a las que a él le indignan ahora y que no entraremos a valorar, sí que hay que reconocer la sobreactuación en las palabras de Valentino.

Ya conocemos al italiano y su particular y carismática forma de expresarse, pero él tampoco ha sido una hermanita de la caridad y choca que afirme tener miedo al salir a pista con Márquez. Valentino encendió el ventilador de la mierda para repartir desde el equipo HRC hasta Dirección de Carrera.

Y... no. De nuevo este tipo de declaraciones no ayudan. De la misma manera que Márquez debió respirar en pista, Valentino debió hacerlo fuera de ella. En ambos casos los pilotos son modelos a seguir y sus actuaciones deben ser ejemplares dentro y fuera de pista. Las afirmaciones de Rossi sólo tienen el propósito de enturbiar el ambiente, meter presión a Márquez y exaltar a los aficionados.

El altavoz de los medios de comunicación

La prensa del motociclismo también tenemos culpa de lo que ocurre en MotoGP, por supuesto, o aunque sólo sea la manera en la que tenemos de contar las cosas. El ganador de la carrera, Cal Crutchlow, fue absolutamente demoledor al llegar a la rueda de prensa y comenzar su intervención asegurando que aquellos medios que no estaban presentes siguiendo a Rossi y Márquez podían no acudir al resto de sus ruedas de prensa en lo que queda de año. Lógico.

Como medios de comunicación nuestra misión es vender periódicos (de papel o digitales), pero no todo vale. La noticia del día es la que más audiencia reporte al medio en cuestión, pero hay maneras y maneras de hacer el mismo trabajo.

Algunos medios optan por la vía fácil, pasando a ser más protagonistas los titulares que aquellas noticias de las que hablan, incluso cuando se trata de una cabecera que no suele hablar de motociclismo.

Los medios somos altavoces de lo que ocurre y como elementos de comunicación también debemos hacer un ejercicio de responsabilidad para contar las cosas de la manera más aséptica posible sin contaminar el entorno de nuestro amado deporte.

La afición y el público general

Sería de locos culpabilizar a la afición de cualquier cosa que pase dentro de los límites de un circuito, por supuesto. Los aficionados no tienen nada que ver en cómo ocurran las cosas en el plano estrictamente deportivo o normativo dentro de una disciplina, pero sí tienen mucho que decir en el clima que rodee a los acontecimientos.

Al acabar la carrera de MotoGP pudimos escuchar claramente por los micrófonos ambientales cómo buena parte de los aficionados en Termas de Río Hondo abucheaban e insultaban de manera exaltada a Marc Márquez cuando fue a pedir disculpas al box del Movistar Yamaha.

A tenor de lo ocurrido podríamos decir aquello de que el motociclismo no es el fútbol y que esas actuaciones son más propias de hooligans, pero siendo honestos el fútbol sigue siendo un deporte y las mismas actitudes son tan deplorables en cualquier disciplina, por multitudinaria que sea.

La afinidad por uno u otro piloto, o la apatía que nos despierte aquel piloto que nos ofrezca menor sintonía, no son argumentos suficientes para desvirtuar lo que debe ser un deporte por la sencilla razón que lo único que genera esta actitud es elevar el tono tanto fuera como dentro de la pista. Es la reacción fácil, pero no ayuda ni a los pilotos, ni a los equipos, ni a la organización, ni siquiera a los propios aficionados al crear un entorno tóxico y polarizado.

Las decisiones de Dirección de Carrera

El Gran Premio de Argentina fue una carrera muy complicada para Mike Webb y su equipo de Dirección de Carrera. Estamos seguros de que como profesionales que son cargados con una mochila repleta de experiencia se esforzaron por hacer su trabajo lo mejor que pudieron pese a la tensión del momento.

La desbandá de la parrilla de salida, con todos los pilotos metiendo las motos a boxes para salir desde el pit lane a excepción de Miller fue una locura. Para evitar la peligrosa situación de Sachsenring en 2014 con muchos pilotos arrancando desde el final del pit lane retrasaron la salida y se reunieron con todos los equipos para tomar la decisión de salir desde parrilla, con motos de seco, pero en posición retrasada.

Hasta ahí bien (bueno, Miller no estaba tan contento). El segundo punto crítico fue la decisión de Márquez de volver a su posición después de arrancar la moto aplicando un ride through. El tercero la cesión de un puesto tras el toque de Márquez a Aleix Espargaró. El cuarto los 30 segundos de penalización a Márquez por el incidente con Valentino Rossi.

Decisiones tomadas sobre la marcha en los lances de una carrera. Ok, correcto. El problema viene cuando otros pilotos también cometieron acciones similares a las que le valieron una sanción a Márquez. Johann Zarco tiró y casi lesionó a Dani Pedrosa y Danilo Petrucci chocó contra Aleix Espargaró con más fuerza que Márquez, según palabras del piloto de Aprilia.

Ninguno de ellos fueron sancionados ni con 30 segundos ni con ceder una posición. Ojo, no defendemos la inocencia de Márquez ni la justificamos con el manido "y tú más", la clave está en quién o qué merece una sanción y quién no. ¿Cuál es la diferencia? Espargaró apuntaba en sus redes sociales si merecía más sanción un piloto que se juega el campeonato que otro que no, aunque quizá la clave estuviera en la reincidencia de Márquez.

La carrera de Termas ha sido el último capítulo en la escalada de contactos sobre los que no se ha hecho nada desde hace demasiado tiempo. Las decisiones de Dirección de Carrera van a ser miradas con lupa a partir de ahora, y la única solución que Webb y su personal tienen es lucir un comportamiento ejemplar (como deberían hacer los pilotos), claro y sin fisuras para despejar todas las dudas sobre la proporcionalidad de sus decisiones.

Dorna no quiere, pero también es responsable

Por último, Dorna también tiene responsabilidad en todo lo que está ocurriendo. Ayer en un escueto comunicado lanzado casi 24 horas después de la carrera del domingo, Carmelo Ezpeleta exculpaba a Dorna de su responsabilidad en los hechos acontecidos antes, durante y después de la prueba.

Según lo reflejado en dicho comunicado Dorna no es responsable de la elección de los comisarios, sino de la FIM e IRTA, haciendo referencia a esos comisarios que pudieron haber actuado mal (o no, no seremos nosotros los que lo juzguemos y tampoco es trascendente) y provocar la confusión de Marc Márquez antes de la salida cuando volvió a su posición de salida en contramarcha tras arrancar la moto en la misma parrilla.

Sobre lo otro "ya... tal" que diría un tipo con barba que sale mucho en la tele. Ezpeleta pasó por encima del asunto con un tibio "debido a las condiciones de una pista en la que sólo había una línea seca, fue una carrera complicada y lo que sucedió, todo el mundo lo vio. Los jueces lo han juzgado y evidentemente yo no voy a entrar a juzgar sus decisiones". Entiende que Dorna no tiene responsabilidad alguna en las actuaciones de los pilotos, ni las de los comisarios, claro. Pero la realidad es que sí.

El papel que juega Dorna es más relevante de lo que quiere hacer ver al público. Dorna es la organizadora del campeonato y la gestora de los derechos de comunicación de MotoGP a nivel mundial, pero no está ahí sólo para organizar, cobrar y repartir el dinero en forma de subvenciones a los equipos. Si Dorna maneja los hilos para mover pilotos a base de talonario también tiene mucho que decir cuando la seguridad de los pilotos que corren en su campeonato está en riesgo.

Así que, sí, Carmelo Ezpeleta como cabeza visible de Dorna también es responsable de lo que ocurre en pista, aunque sea de manera indirecta. Dorna debió tomar medidas hace tres temporadas, pero en lugar de eso empezó a frotarse las manos ante la oportunidad de tener el mundial más polémico vivo hasta la última carrera del año.

Ahora tienen oportunidad de enmendar los errores pasados y actuales, todos. Todos los errores y todos los agentes implicados: ellos y nosotros. Esperemos por la salud del motociclismo que tomemos las decisiones correctas a partir del próximo Gran Premio de las Américas

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