Un motero parapléjico acaba de batir un récord a 322 km/h en una Suzuki Hayabusa con turbo

Talan Skeels-Piggins ha batido el récord británico de velocidad para motoristas parapléjicos a los mandos de una Hayabusa turbo

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John Fernández

El espíritu de superación y la resiliencia son siempre dos valores esenciales que muy habitualmente se atribuyen a los motoristas tras tener un accidente; superarlo, esforzarse, salir adelante... Como la historia de hoy, Talan Skeels-Piggins.

Este hombre quedó paralizado tras un accidente en moto. Y lejos de no querer saber nada más sobre las motos, hizo todo lo contrario: convertirlas en su objetivo vital hasta romper un récord mundial a 322 km/h.

Mucho más que un récord

Es uno de esos récords que no solo impresionan por la cifra, sino también por la historia que hay detrás. En este caso no solo hablamos de un motorista que ha pasado los 322 km/h en una Suzuki Hayabusa turboalimentada; hablamos de un piloto que lleva más de dos décadas viviendo sin movilidad desde el pecho hacia abajo tras sufrir un grave accidente de moto.

Su historia comenzó a cambiar hace más de 20 años, cuando un accidente en moto le provocó una lesión medular que lo dejó parapléjico de por vida. Eso, para muchos, habría sido el final de cualquier relación con las motos y las dos ruedas, pero para él significó todo lo contrario.

El hombre siguió pilotando, compitiendo y buscando nuevos desafíos que mantuviesen el sentimiento por el motociclismo vivo, hasta llegar a uno que llevaba persiguiendo más de una década.

El objetivo suena simple, pero es intimidante a más no poder: romper la barrera de las 200 mph, equivalentes a más de 322 km/h.

Y como no podía ser de otra manera, la moto elegida es una Suzuki Hayabusa, una de las habituales cuando se habla de récords de velocidad. El escenario elegido fue el aeródromo de Elvington, cerca de York, una de las referencias británicas para este tipo de intentos de velocidad.

El hombre ya llevaba tiempo practicando, pero la mala suerte de aquel día provocó que el día no empezara de la mejor manera: el viento y las condiciones meteorológicas complicaron los primeros intentos, obligando al piloto y a su equipo a exprimir cada oportunidad disponible.

Pero antes de irse decidió dar una última pasada, por si sonaba la flauta. Y sonó. Vaya que si lo hizo. La Hayabusa alcanzó una velocidad registrada de 200,254 mph, equivalente a 322,3 km/h, suficiente para convertirlo oficialmente en el motorista parapléjico más rápido del Reino Unido.

Si la cifra ya es una auténtica locura para cualquier piloto, para alguien que no puede usar las piernas para sujetarse, estabilizarse o controlar la moto de forma habitual es todo un hito en la historia.

Lo más llamativo es que el propio Skeels-Piggins reconoció después que estuvo cerca de no intentarlo: durante su carrera deportiva ha sufrido numerosos accidentes graves. Según explicó, llegó a destrozarse ambas piernas, casi pierde una de ellas, sufrió fracturas de pelvis, esternón, dedos y pulgares, además de largos procesos de recuperación especialmente complicados debido a su condición de parapléjico.

Así que es una especie de superviviente que vive por y para las motos.

Los 322 km/h de Skeels-Piggins pasarán a las estadísticas. Pero probablemente no sea lo más importante de esta historia; lo realmente llamativo es que un motorista que perdió la movilidad de las piernas hace más de veinte años haya seguido persiguiendo objetivos que muchos pilotos físicamente intactos jamás se atreverían a intentar.

Imágenes | MCN

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