Ducati necesita volver a ver a Marc Márquez en carrera para salvar el título de equipos

La temporada 2019 se está haciendo demasiado larga para Ducati. Si en años anteriores albergaron esperanzas de título hasta casi el final, incluso en 2017 llegaron vivos a Valencia, en la presente temporada ya después de Barcelona quedó claro que no iban a tener nada que hacer, pero la situación se ha ido complicando mucho más de lo esperado con el devenir de las carreras.

Después de ese doblete de Mugello y Montmeló, donde Ducati otrora solía sacar todo su potencial para meter distancia sobre Márquez, se vio que algo no estaba en su sitio en Borgo Panigale. En Italia ganaron por la mínima, y con Marc Márquez delante de Andrea Dovizioso, mientra que en Cataluña un strike de Jorge Lorenzo arruinó la carrera del italiano, pero Danilo Petrucci no pudo ni acercarse.

La ventaja de Ducati es de solo 17 puntos y Márquez viene recortando

Entonces quedó meridianamente claro que Ducati tampoco iba a ganar este mundial, pero lo que no entraba dentro de las cábalas era que los italianos se viesen tan contundentemente superados por una tercera marca, Yamaha. Tal es así que, a excepción hecha de Austria y Brno, han sido las motos de los diapasones las principales alternativas al dominio de Márquez.

Incluso en Silverstone fue Álex Rins con la Suzuki quien se atrevió a plantar cara al campeón. Pero Ducati solo lo ha conseguido en su feudo de Austria, y fue con un adelantamiento al límite en la última curva. La sensación es que el desarrollo la Desmosedici ha tocado su techo y, por frustrante que sea para ellos, lo ha hecho sin recabar ni un solo título de pilotos.

Batir a Márquez exige brillantez en todos los aspectos. Excelencia de pilotaje pero también mecánica y táctica, y eso está fallando ahora en Ducati. En Japón ya vimos como Maverick Viñales se comía a Dovizioso, y éste solo podía defenderse a base de darle al gas en las rectas. El resto del circuito era un acoso de Viñales.

Desde que Ducati rompió el duopolio de Honda y Yamaha allá por 2016 estamos frente a la peor temporada de los de Borgo Panigale. Solo llevan tres victorias, frente a las siete que consiguieron el año pasado y las seis que permitieron a Andrea Dovizioso luchar por el título de 2017 hasta la última carrera.

Los resultados han involucionado hasta guarismos de 2016, pero la perspectiva lo cambia todo. Entonces Ducati venía de años muy duros y completó una temporada muy ilusionante con los dos primeros triunfos en seis años. El 2019 en cambio debía ser el año definitivo del campeonato para Ducati, y ha terminado en un quiero y no puedo de manual.

Y Australia precisamente no es el mejor circuito para recuperarse. De hecho no ganan en Phillip Island desde 2010, cuando era Casey Stoner quien marcaba la diferencia en casa. Los problemas se acumulan también en el mundial de equipos, el único al que todavía aspira Ducati. Allí el Mission Winnow todavía lidera, pero el Repsol Honda acecha.

La ventaja del equipo oficial de Ducati ya es tan solo de 17 puntos. A pesar de que Marc Márquez prácticamente corre solo en el Repsol Honda, sigue recortando las distancias carrera tras carrera. En Japón fueron dos puntos más los que Márquez le quitó a Ducati, ya que la colaboración de Jorge Lorenzo es inexistente.

En Australia podría llegar el susto definitivo en este sentido. Phillip Island es fetiche para Márquez, uno de esos circuitos de izquierdas en los que el campeón vuela. Los números no lo reflejan tan claro porque la mala suerte se ha cebado con él en Australia, pero si la fortuna no le traiciona Márquez es el favorito para enlazar la quinta victoria consecutiva.

Fabio Quartararo ante la presión de estrenarse en MotoGP

Por lo demás, será interesante ver con qué actitud afronta Fabio Quartararo el fin de semana. El piloto francés ya explicó tras la carrera de Motegi que la de Australia iba a ser su gran oportunidad para ganar antes de que se acabase el año. La victoria ya parece casi una obligación más que una ilusión para Quartararo, y eso es un peligro.

Lo cierto es que Yamaha ganó aquí el año pasado con Maverick Viñales, rompiendo una dolorosa crisis de victorias y poniendo la primera piedra del resurgir que estamos viendo en 2019. Por eso, por desgracia para Ducati, habría que volver a apostar que si alguien le planta cara a Márquez será una moto de diapasones.

El morbo lo va a poner la vuelta de Johann Zarco al mundial. Al francés le ha surgido la posibilidad de reemplazar a Takaaki Nakagami en el LCR y no lo ha dudado. La curiosidad es máxima por ver cómo se adapta Zarco a una Honda que, no lo olvidemos, no deja de ser la de 2018. Pero aún así la comparación con Jorge Lorenzo estará en el ambiente.

Por último, esperemos que Tito Rabat pueda estar en liza después de saltarse la clasificación y la carrera de Japón. El piloto español se hizo daño en la mano, reavivando una lesión anterior que había sufrido en ese punto. Ojalá que no vaya a más y Rabat pueda completar las dos últimas carreras del triplete sin mayor problema.

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