Un año echando de menos a Ángel Nieto, el hombre que humanizaba MotoGP

Hoy hace un año que Ángel Nieto dejó de dar gas. Ya ha pasado un año desde que Nieto nos dejó huérfanos a los motoristas y aún parece que nos cuesta asimilar que el Maestro ya no está con nosotros.

Nieto fue un referente y una inspiración para muchos. Los homenajes y los gestos de devoción en memoria del querido 12+1 han plagado los circuitos y cualquier esfera en la que el motociclismo estuviera presente. Homenajes con regusto a frustración porque lo que queremos no es recordar, sino seguir teniendo a Nieto entre nosotros.

Ángel Nieto: la cohesión necesaria en MotoGP

Reconozco que perteneciendo a la generación de los early Millennials, la figura de Ángel Nieto que quedaba algo lejana. El Maestro se retiró de la competición en 1986, justo un año después de mi nacimiento, así que yo conocí su papel como el padre de Ángel y Gelete Nieto y el tío de Fonsi.

Cuando empecé a ver las carreras Nieto ya era comentarista de motos en Televisión Española y me resultaba un poco batallitas. Nada más lejos de la realidad, a medida que mi afición por el motociclismo creció, también lo hizo la curiosidad por saber quién era ese señor al que se veneraba tanto. Siendo una persona tan respetada y a la que todo el paddock admiraba en el círculo del motociclismo tenía que haber una historia detrás, y vaya si la había.

Lo cierto es que pese a tener muy mala memoria recuerdo perfectamente el día en el que decidí aprender de verdad quién era Ángel Nieto. Fue una tarde paseando de la mano de mis padres por la Avenida del Planetario de Madrid, cuando vi una moto colgada en la pared de un edificio un tanto ajado. Era el Museo Ángel Nieto.

El zamorano nacido en 1947 llegó a Vallecas cuando apenas había cumplido un año. No fue un chico brillante en los estudios porque él descubrió en las motos su gran pasión, empezando a trabajar como ayudante en el taller de un reputado periodista del sector. Tal era su ambición que a los 14 años se fue a Barcelona, se sienta en la puerta de la fábrica de Bultaco y logra que Don Paco Bultó le haga un sitio en el departamento de competición.

Tras haber sido rechazado inicialmente, en 1964 logra una prueba con Derbi, un puesto como piloto para debutar en el mundial y el inicio de su rocambolesca trayectoria como corredor, sumando el primero de sus títulos mundiales en 1970. Ducati, Morbidelli, Bultaco, Minarelli, Garelli, Kreidler, Siroko, Yamaha... Corrió casi con todo lo que se podía correr en la época y ganando a todos, llegando a partircipar en el Tourist Trophy de la Isla de Man de 1968.

Durante la exploración de su vida y obra me fui dando cuenta de que más allá de sus 12+1 títulos mundiales de motociclismo, las 90 victorias y 139 podios durante sus 20 años en las carreras, Ángel era un hombre de cohesión. Nieto era sin duda el nexo de unión que MotoGP necesita entre la era moderna donde reinan la electrónica y los contratos multimillonarios y un certamen humano, donde lo que contaba era la perseverancia, el talento puro y también la pillería en pista.

Nieto podría caerte mejor o peor, pero era justo todo lo contrario a la impersonalidad del actual circo y a los enfrentamientos entre rivales acérrimos más propios de los hooligans del fútbol. Para Ángel lo importante eran las motos y el deporte, pero sobre todo las personas.

El recuerdo imborrable de Ángel Nieto

El destino es caprichoso. Tanto como que la muerte vino a por Ángel mientras disfrutaba de sus vacaciones conduciendo un quad, tras haberse pasado la vida jugándose el pellejo en los circuitos de todo el mundo.

Ahora, 365 días después de su muerte, todos seguimos echando en falta a esa persona entrañable que se desenvolvía como pez en el agua en el paddock mientras absolutamente todo el mundo le saludaba. Desde su amigo Marc Márquez hasta el no menos amigo Valentino Rossi o Carmelo Ezpeleta.

Por su sentido del humor, por su sonrisa, por su carisma, por su devoción extrema por las motos y, sobre todo, por hacer del Campeonato del Mundo de MotoGP el deporte que es hoy y ser la fuente de influencia para innumerables pilotos actuales, seguimos dando las gracias al Maestro y añorándole a partes iguales.

Los homenajes han sido incontables durante este año con el nombramiento incluso del Circuito de Jerez como Circuito de Jerez - Ángel Nieto, o la creación del Memorial 12+1 que corrimos hace unos meses en su honor. El problema es que aunque nos deshagamos en ceremonias y honremos su recuerdo dando gas (como a él más le gustaba), nos queda el sabor agrio de que ya no está con nosotros.

Uves al cielo, Maestro. Te queremos.

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