Triumph Bonneville T214, prueba (conducción en autopista y pasajero)

Preparándonos para salir a hacer un trayecto largo por autovía con la Triumph Bonneville T214 lo primero que hacemos es una breve parada en la gasolinera. Sacamos la llave del contacto para coger otra más pequeña con la que abrir el tapón del depósito. Abrimos, llenamos el tanque de 16 litros, cerramos y partimos.

Antes de seguir os pido disculpas, no pude sacar los datos de consumo en esta ocasión, asumo mi culpa. ¡Chico malo! no volverá a pasar. Pero la marca declara una media de 4,2 litros a los 100, lo que nos da una autonomía teórica de 380 kilómetros. Digamos que son unos 350 reales para disfrutar a sus mandos. Prosigamos pues.

Triumph Bonneville T214: viajes razonables

Como ya tenemos una cierta experiencia antes incluso de salir ya sabemos que las vías rápidas no son el ámbito preferido para la Triumph Bonneville T214, su ausencia absoluta de carenado y una posición muy erguida nos dejan desamparado frente a los embistes del aire. Pero eso no quiere decir que sea una mala moto para largos recorridos, todo lo contrario: es buena siempre que nuestras intenciones cuadren con el tipo de moto que es.

Es más, si respetamos los límites no sufriremos más de la cuenta salvo que, como me pasó a mí, aparezca azotando de frente uno de los días con más rachas de aire de la historia (o eso me pareció). Casi creía que se me iba a doblar el cuello hacia atrás...

En condiciones normales basta con agachar o curvar un poco la postura para evitar hacer con el torso el efecto vela y no transmitir toda la presión a los brazos. En resumen, lo mismo que pasa con cualquier naked de modernérrima.

Con su cambio de cinco velocidades a 100 o 120 iremos circulando en un rango cómodo de revoluciones del motor gracias a un escalonado muy bueno y desarrollos algo alargados, algo que también favorece el bajo consumo. Si estiramos las marchas encontraremos con que por encima de las 5.000 rpm aparecen unas ligeras vibraciones que se transmiten por el manillar. Nada incómodo en realidad porque sólo habitaremos ese rango conflictivo del tacómetro en contadas ocasiones.

Como decíamos ayer el motor es más que solvente para una moto de este concepto y tendremos la seguridad de que habrá potencia disponible para efectuar cualquier maniobra sin quedarnos vendidos en el intento y tener que reducir o tirar de embrague. Circulando con acompañante y algo de equipaje no echamos en falta en ningún momento más potencia.

Sí que es cierto que después muchos kilómetros por autovía sobre nuestras espaldas el cansancio termina pasando factura a los riñones. Con todo el peso cayendo sobre la parte baja de nuestra espalda, si aparecen más baches de la cuenta, el doble amortiguador tradicional termina resultando algo seco de reacciones. No es una cruiser ni pretende serlo.

Triumph Bonneville T214: perfecta para estrechar lazos

Pero, ¿la Triumph Bonneville T214 es una de esas motos que nos obligan a salir en solitario y dormir en el sofa?. ¡Para nada!, de hecho es una moto que favorece o incita las relaciones de pareja. Invita a subirse acompañado.

¡Ey, guapo/a! ¿Quieres dar una vuelta? Mira que asiento plano tan ancho y mullidito, todo para ti. Bueno, todo no, sólo la mitad de atrás.

El suertudo acompañante será el beneficiario de un paseo sobre una bonita montura, de esas que llaman la atención a quienes no entienden de motos pero luego presumen de haberse subido en una. Su posición una vez en marcha da seguridad al más temeroso de los pasajeros gracias al generoso asiento, a la posición natural y al resguardo perfecto que ofrece el piloto que está a la misma altura.

La proximidad al suelo (775 mm de altura) también beneficia a los dos, ya que para el piloto servirá para que eche pie a tierra con mayor seguridad en caso de movimientos raros del acompañante y a éste último le conferirá el plus de poder subir y bajar de la moto sin tener que hacer florituras gimnásticas.

Tras concluir el paseo y preguntar al invitado nos contará que podría haber sido un recorrido más largo ya que sólo hay algunas vibraciones que se notan en las estriberas y que lo único que añadiría es un mejor punto de agarre. La tira reglamentaria del asiento como suele ser habitual no cumple más que su función de ser un instrumento para la homologación y poco más.

Ahora, antes de terminar la prueba y entrar a valorar finalmente a la Triumph Bonneville T214, nos vamos a tomar un momento en silencio para disfrutar de los momentos que hemos pasado con ella. Bueno, y a aprovechar una última sesión de postureo.

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