Nos habían engañado con los GPS: cuanto más grandes, peor. Así que una marca los acaba de revolucionar creando el más simple y vendido

El Beeline Moto2 propone una forma distinta de navegar en moto: sin mapas saturados ni distracciones, solo indicaciones claras y directas

John Fernández

Hace unos años llegamos a hablar por aquí de una novedad que, relativamente, pasó desapercibida en el mundo de la moto: se llama Beeline, y parecía un smartwatch. En realidad, era un GPS para moto que hace lo que las marcas no: darte un GPS sencillo, espartano y útil. Y ya.

Este dispositivo del tamaño de la palma de la mano replantea muchas cosas. Y no es que lo hayamos probado, pero últimamente anda circulando por foros y redes sociales, y hay quienes ya lo ponen, sin exagerar, del "GPS definitivo" para moto. Lo cierto es que sí, sobre el papel.

Un navegador minimalista que apuesta por menos información y más conducción

Hay días que merece la pena conocer cosas nuevas y útiles para la moto (o que, al menos, lo parecen). Hoy es uno de esos días. Lo curioso del asunto no es tanto lo que hace, sino lo que decide no hacer, que es una de las cuestiones en que las marcas no se centran habitualmente.

Nos explicamos: mientras el resto de soluciones se han convertido en una extensión del móvil, y cuanto más grande mejor (pantallas grandes, mapas saturados, notificaciones a esgalla, etc), este aparatejo juega justo en el lado contrario: no quiere distracciones, ni información extra, ni interpretar ni... nada que no sea un GPS.

El truco reside en decirte por dónde ir, y poco más. Hablando de la moto, esto tiene bastante sentido, ¿no? Soluciones grandes, toscas y sobreinformadas como las que ya imaginas y conoces son la antítesis de esta 'cosita'.

El planteamiento es extremadamente minimalista, tanto que la pantalla es como la de un smartwatch; un poco más grande, si acaso (1,45 pulgadas). Para empezar, todo gira alrededor del móvil, pero sin obligarte a mirarlo, en el sentido de que planificas la ruta desde la app (y ojo, que puedes elegir entre rutas rápidas, entretenidas o relajadas) y, una vez arrancas, el teléfono al bolsillo sin notificaciones, ni llamadas, ni nada.

La pantalla, que ahora es a color y bastante más grande que en el modelo original, muestra una línea clara con la ruta y poco más, sin carriles ni mapas recargados. Lo justo para saber por dónde ir.

Dentro de su 'sencillez' también permite ver la velocidad, límite de la vía, distancia restante y tiempo estimado. Incluso avisa de los giros con un LED y sonidos (si lo conectas al intercom), para que no tengas que estar pendiente de la pantalla constantemente.

Hasta tiene un modo brújula, que es lo que muchos ponen como lo más interesante. En lugar de guiarte paso a paso, simplemente apunta hacia tu destino en línea recta y eres tú quien decide la dirección o carretera, para cuando vas sin prisa, por ejemplo.

Eso sí, no es perfecto ni pretende serlo. No tiene el nivel de detalle de un navegador tradicional, ni funciones como buscar gasolineras sobre la marcha sin tocar el móvil. Y en entornos muy complejos (grandes enlaces de autopistas, por ejemplo) puede quedarse algo corto frente a un GPS más convencional

Tiene un problema. Y es que para lo que es, es caro: son 199 euros en Amazon, por ejemplo. Pero, por la información recabada, parece un gadget más que curioso en el que algunas marcas como Triumph, ya lo tienen como propio.

Imágenes | Triumph, Beeline

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