Es oficial: País Vasco se adelanta al resto de España y ya está utilizando los nuevos peajes 'free flow' que te cobran según quién seas

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La AP-68 eliminará las cabinas de peaje en su tramo vasco para implantar un sistema free flow que cobrará automáticamente mediante pórticos y reconocimientos

John Fernández

La AP-68 cambiará por completo su sistema de peaje en su tramo vasco cuando finalice la actual concesión. Las cabinas irán desapareciendo para dejar paso a unos pórticos capaces de cobrar sin que el conductor tenga que reducir la velocidad.

El modelo ya funciona en otra carretera del País Vasco y ha demostrado una ventaja evidente: desaparecen las colas. Pero también ha generado una situación inesperada para muchos conductores que descubren demasiado tarde que han circulado sin pagar.

La autopista te cobra sin que apenas te des cuenta

Casi siempre ha sido igual: para cruzar un peaje, reduces velocidad, buscas el ticket y esperas a que la barrera decida abrirse para luego pagar. Ese escenario empieza a desaparecer.

El próximo 11 de noviembre, cuando expire la actual concesión de la AP-68, los tramos que discurren por Álava y Bizkaia seguirán siendo de pago, pero el sistema cambiará por completo. Las diputaciones forales ya han adelantado que apostarán por un modelo muy distinto al actual: el llamado free flow, un peaje sin barreras que permite seguir circulando como si la autopista fuera completamente gratuita.

Y precisamente ahí reside la mayor diferencia... y también uno de sus mayores riesgos: el funcionamiento es mucho más sencillo de lo que parece.

Las tradicionales plazas de peaje desaparecen y son sustituidas por unos pórticos equipados con cámaras y sistemas de reconocimiento automático de matrículas. El vehículo pasa por debajo sin detenerse y el sistema registra automáticamente su recorrido.

Quienes utilicen un dispositivo de telepeaje, como Via-T o Abiatu, no tendrán que hacer absolutamente nada. El importe se cargará automáticamente en su cuenta. Los demás deberán tener previamente registrada la matrícula y un método de pago asociado para que el cobro se realice de forma automática.

Desde el puesto de conducción apenas cambia nada. No hay barreras, no hay empleados ni tampoco hay que quitar la mano del gas.

España ya lleva cuatro años probando este sistema. Aunque ahora vaya a llegar a la AP-68, el sistema no es nuevo. La primera carretera española que apostó por este modelo fue la A-636, entre Beasain y Bergara, en Gipuzkoa. Allí entró en funcionamiento en 2022 y se convirtió en el laboratorio donde comprobar cómo respondía un peaje completamente automatizado.

La vía tiene algo más de 15 kilómetros de longitud y soporta un tráfico diario cercano a los 9.000 vehículos, unas cifras suficientes para comprobar tanto las ventajas como las limitaciones del sistema.

Porque si algo ha demostrado esta experiencia es que eliminar las barreras agiliza la circulación y evita las habituales retenciones de los peajes convencionales, pero también obliga a convivir con una tecnología que todavía no es infalible.

Según datos facilitados por la sociedad pública Bidegi, a finales de 2024 se calculaba que alrededor de 1.300 vehículos diarios escapaban al cobro por distintos problemas técnicos, desde matrículas deterioradas o difíciles de leer hasta incidencias puntuales del propio sistema.

Lo curioso es que muchas veces el fallo no está en las cámaras, sino en los conductores… Cuando desaparecen las barreras resulta fácil pensar que la carretera ya no tiene peaje. Muchos usuarios ocasionales atraviesan los pórticos sin haberse registrado previamente y continúan su viaje convencidos de que no ocurre nada.

Hasta que unos días después reciben una carta. En esos casos, la administración reclama el importe pendiente del trayecto. Si el conductor regulariza la situación, el problema suele terminar ahí. Pero ignorar esos avisos puede salir mucho más caro.

La normativa vigente en Gipuzkoa contempla sanciones de hasta 150 euros para quienes incumplan la obligación de abonar el peaje, un escenario que previsiblemente servirá también como referencia cuando el sistema llegue definitivamente a la AP-68.

El futuro de los peajes pasa por desaparecer... al menos a la vista

La transformación de la AP-68 forma parte de una tendencia que ya se ha extendido por varios países europeos, donde las cabinas tradicionales llevan años dejando paso a sistemas automáticos que buscan reducir tiempos de espera y mejorar la fluidez del tráfico.

Durante los primeros meses, el tramo vasco combinará algunos elementos del modelo tradicional con los nuevos pórticos para facilitar la adaptación de los conductores. Pero el objetivo final está claro: que pagar un peaje deje de ser una maniobra y pase a convertirse en un proceso prácticamente invisible.

Imágenes | Pexels, Motorpasión

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