Stefan Bradl abandona, le sustituye Jake Gagne y Leon Camier acapara todas las miradas de Honda en el WSBK

Parece que Estados Unidos vuelve a recuperar terreno en el Campeoanto del Mundo de Superbikes. A la llegada de Patrick Jacobsen al nuevo equipo satélite de Honda hay que sumar ahora que Jake Gagne, el piloto de 25 años que disputó las últimas pruebas en el WSBK 2017, se convierte en piloto oficial de la marca japonesa para toda la temporada 2018.

Gagne compartirá box en el equipo Ten Kate junto al también nuevo fichaje Leon Camier. Este movimiento aparentemente natural deja una pieza fuera del tablero, y ese es Stefan Bradl. El piloto alemán se queda así sin asiento en el mundial de Superbikes y sin opciones a esta altura de la temporada, sin posibilidades también de volver a MotoGP.

La difícil decisión de Bradl y la oportunidad de Gagne

La temporada 2017 no ha sido especialmente satisfactoria para un Bradl que ha tenido que pasar por momentos muy convulsos. Llegó al WSBK este mismo año después de su periplo por MotoGP y con el título de Campeón del Mundo de Moto2 en 2011 debajo del brazo como el piloto que necesitaba Honda para recuperar los laureles en las motos derivadas de la serie, pero no ha podido ser.

Su rendimiento nunca ha llegado a estar a la altura de las expectativas. Un rendimiento condicionado (además de por las lesiones que ha sufrido) en gran parte por, según el propio Bradl, un escaso potencial de la Honda CBR1000RR Fireblade SP2 en comparación con el resto de motos de la parrilla.

Bradl siempre ha sido piloto ligado estrechamente a Honda, y trató de hacer valer su influencia para reclamar una mayor implicación de la firma del ala dorada en el proyecto del WSBK, especialmente tras haber probado la Fireblade del equipo F.C.C. Honda preparada por HRC (esta sí, la de Ten Kate no) que iba a pilotar en las 8 Horas de Suzuka.

Una electrónica mucho más evolucionada firmada por Magneti Marelli y un motor más aprovechable hacían de la CBR1000RR de resistencia una moto más competitiva que la del mundial. La montura que el equipo Red Bull Honda WorldSBK utiliza en el certamen para motos derivadas de la serie no cuenta con apoyo de fábrica, por lo que la escuadra recurre de manera privada a Cosworth para la preparación del motor y la electrónica.

Sin una moto competitiva y sin las garantías de Honda de involucrarse en el proyecto, Stefan Bradl ha tomado la difícil decisión de no poner su firma en el contrato que le ofrecía Honda y finalmente quedarse sin moto para la temporada 2018. Ahora espera conseguir alguna plaza como piloto probador de algún equipo de MotoGP.

Así pues, su lugar lo ocupará Jake Gagne, un piloto al que llamó Honda en un guiño hacia los estadounidenses para poner en pista en Laguna Seca la moto del tristemente malogrado Nicky Hayden, y que finalmente ha acabado sustituyendo a Bradl. Primero en el final de la temporada 2017 y ahora como piloto para toda la temporada 2018.

Con sólo 24 años el piloto de San Diego (California) tratará de seguir acumulando experiencia y meterse ente los mejores del mundo para mejorar sus resultados del año pasado, acabando tres veces décimo segundo mientras compaginaba su participación en el MotoAmerica.

Es un sueño hecho realidad poder estar un año completo en el WSBK dentro del Red Bull Honda WorldSBK Team. Tengo que dar las gracias a Red Bull, Honda y Ten Kate por esta oportunidad, va a ser un año emocionante. ¡Estoy preparado para este reto!

La situación de Honda en el WSBK en el aire

Lo cierto es que las marcas están en competición para obtener resultados. Sin estos resultados, antes o después los fabricantes acaban por perder el interés, especialmente si eres una marca de la talla de Honda.

Marco Chini por su parte, Jefe de Operaciones de Honda en el WSBK, también se mostraba satisfecho, aunque en realidad la situación no es especialmente positiva de cara a este año. La participación de Honda en Superbikes cuenta con Gagne prácticamente como rookie, Jacobsen como rookie al 100% y Leon Camier que correrá con Honda después de cuatro años en MV Agusta.

Leon Camier se postula como la mejor baza para Honda. El británico es un piloto con sobrada experiencia en competición, lleva desde 2009 vinculado al WSBK y es un gran trabajador, además de ser rápido. Prueba de ello es que ha sido capaz de coger la MV Agusta F4 1000 y luchar con ella de forma asidua por el top 5, llegando a rozar el podio en varias ocasiones.

Consiguió a base de esfuerzo que una moto casi desconocida que luchaba por entrar en los puntos se convirtiera en una máquina que podía estar peleando en los puestos delanteros. Su actuación no ha pasado desapercibida para Honda y ellos también quieren lo mismo.

Pese a una notable falta de fiabilidad en la moto italiana, Camier ha logrado acabar en octava posición las dos últimas temporadas. Unos resultados bastante más prometedores que los conseguidos hasta ahora por la Honda CBR1000RR Fireblade SP2, una moto que en teoría debería ser superior a la MV Agusta.

Nos faltan poco más de dos meses antes de que el 23 de febrero comience la acción en la primera cita de 2018 en Phillip Island, y Camier ya se ha mostrado sorprendido con el funcionamiento de su nueva moto después de los primeros entrenamientos en Jerez.

"Ha sido un gran comienzo, estoy encantado", declaraba satisfecho el británico después de los primeros días de prueba. "Estoy muy, muy contento. He podido mejorar mis tiempos rápidamente y he marcado tiempos decentes con neumáticos de carreras. Hemos trabajado en ver cómo reacciona la moto ante diferentes cambios y qué funciona y qué no".

Ahora, y con la incógnita de cómo evolucionarán Gagne y Jacobsen, Camier es la cesta en la que Honda tiene puestos todos los huevos del WSBK. Esperemos que haya sido la decisión acertada y recuperar a una marca como Honda en la lucha contra Ducati y Kawasaki.

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