Las interminables rectas australianas provocan hipnosis al volante, un estado en el que conduces sin ser consciente
En Australia también hay motos, y no pocas; es un país con bastante tradición motera, y de donde han salido grandes nombres para el motociclismo mundial. Aunque tienen un problema: debido a la orografía del país, tienen algunas de las carreteras más largas y monótonas del planeta, y eso es un problema.
Son tan largas, rectas y previsibles que el mayor peligro no es correr demasiado, sino todo lo contrario: que no pase absolutamente nada. Eso supone un problema para el cerebro. ¿Cómo lo han solucionado? Jugando al Trivial, en moto, coche o bicicleta.
Cuando la carretera no exige nada, el mayor riesgo es que tu cerebro se desconecte
La costa australiana es preciosa, idílica. Sin embargo, en el interior hay tramos donde conducir exige uno de los esfuerzos más grandes posibles: luchar contra el aburrimiento. Es una extensión naranja, desértica, sin sin árboles ni cambios en el horizonte, es el mejor ejemplo.
Lugares como la Eyre Highway, con una recta de más de 140 kilómetros en la que puedes rodar durante más de una hora o la Stuart Highway, que cruza el país de norte a sur durante miles de kilómetros, repiten el mismo y aburrido patrón.
Entonces surge la llamada "hipnosis de la carretera", que pasa en coche y en moto también. Si bien no es quedarse dormido como tal, supone algo más sutil y, por ende, peligroso: el conductor tiene los ojos abiertos, sostiene la velocidad y circula en el carril, pero su cerebro entra en una especie de piloto automático.
Los estudios apuntan a que este estado puede aparecer en apenas 20 minutos en entornos monótonos; a partir de ahí, el tiempo de reacción cae en picado y pueden aparecer errores tan simples como acelerar sin darse cuenta o no reaccionar ante un imprevisto.
¿La solución? Jugar para mantener el cerebro despierto. Es cosa de las autoridades australianas, que han optado por una idea tan simple como poco convencional: poner juegos a lo largo de la ruta en carretera.
En algunas rutas de Queensland, cuando entras en una zona de riesgo por fatiga, te lo advierten claramente. Y a partir de ahí empiezan a aparecer señales con preguntas tipo Trivial Pursuit. Unos kilómetros después, otra señal te da la respuesta para mantenerte más o menos despierto y evitar la hipnosis de la carretera.
La mecánica es bastante sencilla, de hecho: lanzar preguntas obliga al cerebro a, mínimo, leerla, y a activarse. Lees, piensas, comentas, despiertas; el estímulo es más que obvio.
Un curioso sistema que lleva aplicándose desde hace más de una década en cada vez más carreteras australianas que, sin sustituir a lo esencial de parar, descansar y dormir, aporta ese extra de estímulo para 'despertar'. Tampoco es que existan datos concluyentes que midan su impacto real en la reducción de accidentes, pero mejor que nada, ya es.
Imágenes | Bahnfrend, Diceman
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