El nuevo centro Shimoyama incluye una pista extrema de asfalto y otra de rally para poner al límite sus futuros deportivos
Si hay un circuito que, como dicen ahora las juventudes, tiene 'aura', o para los más veteranos, tiene 'categoría', ese es Nürburgring, el 'Infierno Verde'. Coches y motos se juegan el tipo a lo largo de sus más de 20 kilómetros. Pero claro, a los japoneses les pilla bastante lejos. ¿La solución? Crear uno, por Toyota.
La marca japonesa ha decidido traer parte de esa filosofía a casa con un proyecto gigantesco: el nuevo Toyota Technical Center Shimoyama, un centro de desarrollo de 650 hectáreas que incluye una pista diseñada para condensar la esencia del “Infierno Verde” en apenas 5,3 kilómetros.
Shimoyama será el nuevo laboratorio secreto de Toyota
El 'Test Course Loop 3' pretende asimilarse al Nordschleife alemán en el sentido de reproducir sensaciones, desniveles y exigencia técnica, pero en una versión más compacta porque es prácticamente imposible imitar tantísimos kilómetros de trazado. Si bien la idea no era copiarlo curva por curva, el objetivo era parecido: recrear el estrés mecánico y dinámico que somete al vehículo todo lo que se mete al trazado.
¿Veremos allí la próxima moto de Toyota, o quizá una Honda, Yamaha, Suzuki o Kawasaki? Recordemos que Toyota está metida en un proyecto de hidrógeno y comparte conocimiento y motorización con las cuatro marcas japonesas de motos en un consorcio. Dejarles rodar en el circuito sería bastante probable.
Históricamente, este trazado recién inaugurado es el sueño de Akio Toyoda desde hace 30 años. Era una especie de obsesión personal del hombre conocido como 'Morizo'. Según Toyota, el ejecutivo llevaba más de tres décadas preguntándose por qué Japón no tenía un lugar comparable al Nürburgring para desarrollar sus propios vehículos.
La inspiración también llegó en nombre del mítico piloto de prueba snipón Hiroshi Naruse, famoso dentro de la marca por una frase que se convirtió en algo más que una filosofía, y que es aplicable a las motos: "Las carreteras construyen coches".
Bajo esa idea, Shimoyama tiene una concepción basada en llevar a los vehículos al límite en un trazado de 5,3 kilómetros que concentra todavía más la brutalidad del Nordschleife. Porque Toyota dice haber capturado su "esencia" en una pista cuatro veces más corta.
En concreto, en sus 5,3 kilómetros, tiene 75 metros de desnivel; curvas enlazadas muy técnicas; Superficies irregulares y cambios de apoyo agresivos y zonas específicamente diseñadas para poner en crisis suspensión, chasis y gomas. Hasta la marca reconoce que los pilotos de prueba participaron en el diseño del trazado.
Toyota incluso admite que el propio Toyoda llegó a llevar coches “al punto de volcar” durante las pruebas en tierra. El objetivo era que los futuros modelos GR no solo fueran rápidos en asfalto perfecto, sino también resistentes y comunicativos en superficies rotas y deslizantes.
No es que sea un solo circuito, sino que, además, han metido en el propio lugar talleres con capacidad para 40 vehículos, un centro de ingeniería y análisis de datos, diseños hechos con arcilla a tamaño real y hasta una zona de reparaciones rápidas. En total trabajan allí unas 3.000 personas.
Además, esto les permitirá tener algo que no se paga con dinero: la privacidad. Durante años, las marcas llevaban al trazado alemán prototipos camuflados, pero implica rodar rodeados de fotógrafos espía. Ahora su futurible moto prototipo podrá rodar sin que nadie la llegue a ver.
Imágenes | Toyota
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