De casi piloto de MotoGP a carpintero. Humilló a media parrilla en los '80 y ganó a Ángel Nieto, pero le faltaba lo más importante: dinero

Fue doble campeón del AMA F1 y noveno en el Mundial de 250 con una moto no oficial y una Transit como base de operaciones

John Fernández

El mundo del motociclismo es complicado. Desde fuera se ve con ese aura peliculera de rodar y disfrutar todos los días, pero qué va. Que le pregunten a Casey Stoner, o a Richard Schlachter, que lo tuvo casi y todo, y decidió volver a casa para ser carpintero.

Porque Richard es ya un carpintero jubilado de Connecticut. Fabrica muebles, ventanas, acabados de madera… Tiene una vida tranquila, pero sus manos denotan que se ha curtido, y vive rodeado de serrín en el suelo del taller que ahora ocupa por goce. Pero hubo un tiempo, a finales de los ’70 y ’80 en el que, cuando se enfundaba un mono de cuero, era uno de los tipos más rápidos que existió encima de una moto. Y decidió dejarlo todo.

El campeón sin camión que se fue al Mundial en una furgoneta y acabó volviendo al taller

"Los pilotos del mundial son los mejores del mundo". La frase siempre divide. Hay quien cree que el talento puro acaba abriéndose camino hasta la cima, mientras que otros piensan que sin patrocinadores, muchos maletines cargados de fajos de billetes y respaldo económico no llegas ni a la parrilla. Lo ideal contra lo real. Y en medio, una categoría fascinante: los fenómenos que casi fueron. Nuestro protagonista de hoy pertenece a ese grupo.

En Estados Unidos el flat track siempre fue la disciplina motera por excelencia. Sin embargo, Richard aprendió a ir rápido de otra manera: a lomos de una Kawasaki Mach III de dos tiempos de su padre, a fondo por carreteras curveadas entre bosques.

Le gustaban las carreras, y empezó a hacerlo en serio a mediados de los ’70 con una Yamaha TD, TA y TZ250 privadas. No fueron casualidades de la vida; atrajo la atención del mítico Kevin Cameron, uno de los técnicos más influyentes del motociclismo yanqui. De una 250 pasó a una TZ750 mucho más seria que Cameron le puso, y la cosa empezó a ponerse muy interesante.

Su primer pinito fue en 1977, cuando debía correr la Daytona 100 con esa 750. Casualidades de la vida, la moto se rompió, y no pudo correr. Así que cambiaron de plan rápidamente: pasar a la categoría pequeña de 250 cc sin haber estado preparado para ella. Pues hizo podio por detrás de Steve Baker y Takazumi Katayama.

Solo dos años después, en el ’79, consiguió su primer título del AMA (el mismo que ya habían ganado Baker o el mítico Roberts). Y por si fuera poco, se hizo con el segundo consecutivo un año después, ya en el 1980. No era casualidad… Schlachter estaba muy bien preparado para cruzar el Atlántico y empezar a jugar en una liga mayor: el mundial de motos.

Y lo cruzó. En 1981 fue a Europa con una Ford Transit de segunda mano, dos tiendas de campaña, una 250 GP y Kevin Cameron como único escudo. Pues allí que se presentó en Hockenheim para debutar, y quedó sexto tras pelear con Ángel Nieto. Aunque en la siguiente de Monza abandonase, en Paul Richard fue 2º, y en Jarama y Silverstone, además de marcar las vueltas rápidas, quedó 4º en ambas con una moto no oficial, y 9º en la general.

Ese hombre lo tenía todo para ir al mundial y ser uno de los grandes. Pero el talento, desde entonces y hasta ahora, está reñido con la pasta. Y nuestro protagonista yanqui no tenía presupuesto, cuyo esfuerzo no se tradujo entonces en un patrocinio. Así que, buscando ese impulso extra, arrancó la siguiente temporada con tan mala suerte que cayó en desgracia: caída, fractura grave de hombro. Siguió corriendo sin pena ni gloria desde aquello.

Al acabar 1982 dejó claro que no volvería sin dinero. No lo hizo. Aún compitió en la AMA hasta 1985, ganó en Loudon y Pocono en su último año… y colgó el casco. Volvió al oficio que había aprendido de niño, antes incluso de subirse a aquella Kawasaki de dos tiempos: carpintero.

Hoy, en su taller de Connecticut, probablemente pocos en la historia saben que ese hombre tranquilo puso en fila a una generación brillante del motociclismo estadounidense y mundial; que peleó contra Ángel Nieto y le ganó; que fue campeón dos veces; que en Europa, con una furgoneta y una tienda de campaña, rozó lo grande. Pero hay campeones sin corona y sin dinero… Y este fue uno de ellos.

Imágenes | AMA

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