La Policía Metropolitana de Londres ha decidido plantarle cara a una oleada de delincuentes en moto eléctrica... subiendo el listón. Porque cuando el ladrón va en una Surron, tú no puedes seguirle con una moto de 300 kilos como las BMW RT.
Así que ahora los agentes también van en Surron Ultra Bee, las mismas que usan los ladrones para asaltar a peatones y desaparecer en segundos entre el tráfico.
El gato y el ratón. Solo que esta vez, los dos van sobre dos ruedas. Y las dos son eléctricas
Y no es una metáfora: las cifras son tan reales como inquietantes. En Londres se roban 70.000 móviles al año. Uno cada siete minutos. El pillaje sobre dos ruedas se ha convertido en una plaga, y la policía no ha tenido más remedio que adaptarse.
En Gravesend, la academia de entrenamiento, los agentes ya entrenan en recorridos urbanos simulados para interceptar a los cacos motorizados en eléctricas. Un vídeo reciente muestra una persecución realista en la que el agente Ryan Perry tarda menos de 60 segundos en cazar al "ladrón". Lo alcanza, lo acorrala y lo obliga a rendirse levantando las manos. Sin opción de escapar. Todo gracias a una Sur-ron.
El crimen sobre dos ruedas, también eléctrico. Las motos que están marcando el ritmo (y los delitos) son ligeras, ágiles y capaces de acelerar de 0 a 80 km/h en 3,6 segundos. Más que suficiente para hacer un "snatch" (lo que ellos llaman un robo de móvil en marcha) en plena acera y esfumarse entre el tráfico antes de que un coche patrulla siquiera arranque. Y ante eso, no hay BMW RT que pueda ganar por motivos obvios.
Hasta ahora, las tradicionales motos de la policía eran demasiado pesadas y lentas para este tipo de persecuciones. Pero las nuevas e-bikes, con sirenas, luces y rotulación oficial, están empezando a cambiar las reglas del juego.
"Cuando las usamos, dejan de producirse delitos en esa zona", explica el sargento Perry. "Se corre la voz. Saben que estamos ahí, y no salen". Y pone de ejemplo algunos barrios como el de Lambeth, Southwark, Camden o el West End, que ya han notado el efecto disuasorio. El simple hecho de ver una Surron oficial patrullando, hace que los ladrones se piensen dos veces su siguiente movimiento.
La calle se ha convertido en un videojuego... y los policías están subiendo de nivel. La persecución ya no se libra solo en comisarías o tribunales. Ahora ocurre en tiempo real, en calles atestadas, y con máquinas que podrían estar salidas de un videojuego. Y no es casual: el propio ladrón más prolífico de Londres, Sonny Stringer, fue condenado por robar 24 móviles... en una sola mañana.
Incluso las grandes tecnológicas como Apple, Samsung o Google están colaborando con Scotland Yard para endurecer los sistemas de rastreo y bloqueo remoto.
Imágenes | Vídeo
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