La presión cambia de bando en MotoGP: Joan Mir está entre su primera victoria y hacer la alzamorana

El Campeonato del Mundo de MotoGP entre en su fase final y la cosa está casi como cuando empezamos. Cuatro pilotos y medio están aún peleando por el título, cuando solo quedan cuatro carreras por delante. Pero la gran novedad respecto a MotorLand debería ser el cambio de roles de los contendientes.

Por primera vez, Joan Mir llega como líder del mundial a MotorLand. Su candidatura ya no es la de un chaval que en busca de su primera victoria se encuentra con un mundial. Ahora él lleva el mando y le toca asumir la responsabilidad. Para que le salgan sus cuentas, en MotorLand le tocaría ampliar un poco más la ventaja.

Quartararo ha sido un buen líder, pero ahora le toca mandar, y asumir la presión, a Mir

Hasta ahora el peso de mandar en un mundial sin Marc Márquez lo había asumido Fabio Quartararo con una naturalidad impropia e innecesaria, pero que habla muy bien de él. 'El Diablo' prácticamente lleva siendo líder desde Jerez, salvo la carrera en la que Andrea Dovizioso se puso primero por accidente. Pero el piloto a seguir siguió siendo Quartararo.

El francés estaba siendo el piloto al que todos miran cuando llegan a los Grandes Premios. El favorito, tanto para el título como para cada victoria, aunque luego la mayoría se le escapen porque, con los pies en la tierra, todavía no es un piloto tan completo como para asumir este rol. Pero lo ha hecho y no le está saliendo mal.

Quartararo no tenía ningún motivo para asumir el peso de ser la referencia de la categoría sin Márquez en pista. Por palmarés, no solo no había ganado ninguna carrera de MotoGP aún, sino que ni siquiera era campeón del mundo en las categorías pequeñas. Solo contaba con una victoria en Moto2 y algunos podios como novato en MotoGP. Eso era todo.

Tampoco es que le correspondiese hacerlo por edad. Con solo 21 años y en su segunda temporada como piloto de MotoGP, seguramente esa responsabilidad le correspondía más a Dovizioso, eterno subcampeón que de repente perdía a su bestia. Pero fue Quartararo quien aceptó el reto en un ejercicio de personalidad.

Ya no hablemos de estructura, porque aunque el Petronas se está demostrando como un equipo solvente, no deja de ser un satélite de Yamaha. Y, para más inri, un satélite que sabemos que no tiene la mejor relación posible con la fábrica por asuntos empresariales. En caso de dudas, Yamaha siempre preferirá que sea Maverick Viñales el campeón, por mucho que tengan a Quartararo para 2021.

Lo único que Quartararo tenía a su favor allá por el doblete de Jerez para asumir el peso de ser la referencia del mundial era la velocidad. Un ritmo endiablado, nunca mejor dicho, que le permitió ganar aquella dos carreras y ser la referencia durante todo el primer tramo y los compases centrales. Pero, a la hora de la verdad, ha perdido el liderato.

Mientras que Quartararo, con toda la presión sobre sus hombros, se dedicó a cometer errores en el Red Bull Ring, en Misano o en Aragón, a la chita callando Joan Mir fue recolectando podios. Diciendo que iba en busca de su primera victoria, pero sabiendo muy bien que lo que estaba encontrando era la preciada regularidad tan necesaria en 2020.

A un piloto que solo busca ganar una carrera le pasa lo que le ha sucedido a su compañero, Álex Rins. Él perdió toda opción en Jerez cuando se lesionó de gravedad en el hombro, así que se ha dedicado a buscar triunfos desde que se recuperó. Lo encontró en MotorLand, pero antes tiró por la borda dos grandes ocasiones, en Austria y Francia, forzando más de la cuenta.

Mir nunca ha buscado ese extra porque, de reojo, siempre ha tenido la mirada puesta en el título. Cuando se lesionó Márquez muchos se creyeron con derecho a ser campeones y Mir, que ya fue uno de los más fuertes de la pretemporada, se lo tomó al pie de la letra. No perdamos de vista que, a diferencia de Quartararo y Rins, él sí que ya es campeón del mundo.

Hasta ahora Mir estaba muy cómodo en su rol de piloto que busca una victoria y lo que surja. Pero ahora la presión cambia de bando. Le toca ser el líder, pasar de una actitud ofensiva a una más defensiva, pero sin pasarse. En las cuentas de Suzuki, MotorLand es un circuito idóneo para meterle más puntos a Quartararo, y luego defenderse en Valencia, donde 'El Diablo' va muy bien.

El piloto español se ha subido al podio en cinco de las últimas siete carreras. Siempre que ha terminado lo ha hecho en el top cinco, salvo en el diluvio de Le Mans que le mandó a la undécima plaza. Pero todavía no ha ganado. Y, por qué no decirlo, ni siquiera ha estado cerca de conseguirlo realmente, más allá de la neutralización de Estiria, que provocó una segunda carrera en la que no rindió.

Si Mir mantiene el liderato sin ganar ninguna carrera después de Portugal habrá emulado el hito de Emilio Alzamora: ganar un mundial sin conseguir ningún triunfo. Él lo hizo en 1999 en la categoría de 125 cc, pero al menos sí que había ganado un par de carreras en temporadas anteriores. El caso de Mir podría ser más insólito todavía. Ver en 2021 a un campeón del mundo de MotoGP ganar su primera carrera.

Viñales encontró la senda en MotorLand pero ahora tiene que hacer lo que más le cuesta, mantenerla

Hemos hablado de Quartararo y Mir, pero hay otros dos pilotos y medio que aún están en la pelea. El problema es que ni Dovizioso, ni Viñales, ni, mucho menos, Takaaki Nakagami están dando muestras de estar verdaderamente a la altura de los dos líderes. Más bien, las circunstancias les mantienen ahí. Pero faltando tan pocas carreras, ya todo es posible. Han llegado vivos a la zona decisiva.

El problema de Dovizioso es tan simple como que no hay velocidad. Siendo tan lento como está siendo él, y Ducati en general, no se puede aspirar a un título. Viendo lo que pasó en Jerez y Le Mans, quizá tenga la esperanza en que otro circuito antinatural de cuna para ellos como es Cheste se adapte bien a la combinación que forma la Ducati Desmosedici GP20 con estos Michelin.

Para Maverick Viñales hay más esperanzas porque tiene la velocidad, pero ya no se puede permitir más bajones. Tiene que salir bien, como hizo en MotorLand. Y en eso la repetición maña y el doblete de Cheste, con el semáforo cerca de la primera curva, les pueden beneficiar. Pero que tiemble en Portimao. Pese a no estar en el podio, el de Aragón es el camino a seguir.

Por último, lo de Nakagami es más una demostración de cómo está el mundial que una candidatura real. Sin haberse subido nunca al podio, solo a base de puntuar siempre, el japonés está a 29 puntos de Mir. Aunque ojo, porque en MotorLand las Honda funcionan muy bien, Nakagami crece en las citas dobles y querrá celebrar su renovación. Como le dé por subirse al podio tendremos a un quinto contendiente en Valencia.

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