El objetivo es reducir turbulencias y generar carga aerodinámica aprovechando incluso la posición del propio piloto sobre la moto
Aprilia lleva tiempo demostrando que su obsesión por la aerodinámica va mucho más allá de los alerones frontales que ya conocemos en sus superbike de calle. Desde soluciones vinculadas al basculante trasero hasta difusores integrados bajo el colín, la firma de Noale ha ido explorando caminos poco convencionales para trasladar aprendizajes de MotoGP al mundo real.
Su última patente va un paso más allá y pone el foco en una zona hasta ahora prácticamente ignorada: las estriberas del pasajero.
Alerones donde nadie miraba: las estriberas como nueva frontera aerodinámica
La idea es tan sencilla como llamativa. Cuando la moto se utiliza en solitario (o directamente en circuito) los reposapiés traseros dejan de tener sentido. Aprilia propone sustituirlos por unos alerones aerodinámicos desmontables que se fijan exactamente en esos anclajes, sin necesidad de modificar la estructura de la moto. Es decir, un sistema pensado desde el inicio como accesorio, compatible con una moto matriculada y de uso cotidiano.
Según describe la propia patente, estos alerones podrían montarse en cualquier moto de carretera equipada con reposapiés para pasajero, reforzando su carácter civil. En la práctica, el usuario retiraría las estriberas cuando no vaya a llevar acompañante y colocaría en su lugar las alas, algo especialmente pensado para tandas en circuito.
Aunque el esquema utilizado en los dibujos corresponde claramente a una RSV4, el concepto no se limitaría a la superbike de la marca. Modelos como la RS 660 también encajarían dentro de esta lógica, siempre bajo el mismo principio: controlar el flujo de aire en una zona crítica a alta velocidad, justo donde interactúan las piernas del piloto con la moto.
Aquí entra en juego uno de los aspectos más curiosos del diseño. Los alerones no trabajan de forma aislada, sino en combinación directa con el cuerpo del piloto. La forma progresiva de las alas y su alineación buscan que las botas queden integradas en el perfil frontal del conjunto, reduciendo turbulencias en recta. En curva, cuando el piloto saca la rodilla y desplaza el cuerpo hacia el interior, se genera un canal de aire entre la pierna y la moto que dirige el flujo hacia el alerón interior.
Ese efecto canalizado es el que permitiría generar carga aerodinámica adicional y aprovechar el llamado “efecto suelo”, con el propio piloto actuando como parte activa del sistema. No se trata solo de estabilidad a alta velocidad, sino de mejorar el apoyo y el tacto en plena inclinación, justo cuando la moto está trabajando cerca de su límite.
Ahora bien, conviene poner todo esto en contexto. En carretera abierta, a velocidades legales, la aportación real de este tipo de soluciones sería mínima. No hacen falta alerones (ni en el frontal ni bajo los pies) para circular por vía pública. Donde este invento cobra sentido es en circuito, cuando cada pequeña ganancia de estabilidad o apoyo puede marcar la diferencia en confianza y precisión.
Por ahora, como ocurre siempre con las patentes, no hay confirmación de que esta idea llegue tal cual a producción. Pero sí deja claro algo: para Aprilia, la aerodinámica todavía tiene mucho margen de exploración… Incluso en los sitios más inesperados.
Imágenes | Aprilia, Motorpasión Moto
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