
Un grupo de investigadores estadounidenses ha creado un material líquido capaz de almacenar energía transformándose físicamente
Hay una realidad que las motos eléctricas todavía no han conseguido esquivar: da igual que tengan aceleraciones espectaculares, motores capaces de entregar todo el par desde cero revoluciones o mantenimientos ridículos comparados con los de una moto de gasolina. Al final, siempre terminamos hablando de lo mismo: la batería.
Es donde siguen apareciendo casi todas las limitaciones: peso, autonomía, tiempos de recarga, costes de fabricación y dependencia de materiales cada vez más demandados. Y precisamente por eso una investigación publicada estos días por la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, está llamando la atención de científicos e ingenieros de medio mundo.
Un líquido amarillo que se convierte en un gel negro para guardar energía
Llama la atención no porque hayan creado una batería revolucionaria lista para llegar al mercado, sino porque han desarrollado algo que funciona de una forma completamente distinta a lo que conocemos hoy, tanto que, a primera vista parece casi magia.
El material desarrollado por los investigadores tiene forma de líquido amarillo. Sin embargo, cuando recibe energía empieza a transformarse. Su estructura cambia y acaba convirtiéndose en una especie de gel negro capaz de almacenar esa energía durante largos periodos de tiempo.
Cuando llega el momento de utilizarla, el proceso se invierte, y cuando ya ha terminado su trabajo, basta con exponer el material al oxígeno del aire para que vuelva a convertirse en líquido y quede preparado para repetir el ciclo otra vez.
Lo más llamativo es que puede cargarse utilizando diferentes fuentes energéticas: luz, electricidad, combustible químico e incluso rayos X. Todo ello sin recurrir a las estructuras rígidas que encontramos en las baterías convencionales.
Según los investigadores, se trata del primer material capaz de almacenar energía reconstruyéndose físicamente durante el proceso, y ahí es donde aparece la parte realmente interesante de la historia, pero la naturaleza tuvo la idea mucho antes
Los científicos encontraron la inspiración en las células, más concretamente en el citoesqueleto, una estructura microscópica que permite a las células modificar continuamente su forma para adaptarse a distintas necesidades.
A diferencia de nuestros huesos, que permanecen prácticamente iguales durante años, el citoesqueleto está construyéndose y desmontándose constantemente; pues el nuevo material intenta hacer algo parecido: cuando necesita almacenar energía reorganiza su estructura interna. Cuando tiene que liberarla vuelve a transformarse. Como si estuviera vivo.
Los responsables del proyecto explican además que el sistema posee una característica especialmente curiosa: sigue funcionando incluso cuando desaparece la fuente de luz. Un fenómeno conocido como "fotocatálisis oscura" que permite continuar utilizando la energía acumulada después de que la iluminación se haya apagado.
El problema… Los propios investigadores reconocen que, actualmente, un solo gramo de material apenas sería suficiente para alimentar un reloj inteligente. Es decir, estamos lejísimos de las necesidades energéticas de una moto eléctrica moderna
Sin embargo, la importancia del descubrimiento no está en la capacidad actual, sino en el concepto.
Imágenes | Universidad Northwestern en Estados Unidos, Ultraviolette
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