El nuevo marco refuerza alianzas industriales, abre la puerta a producción local y convierte a India en un eje estratégico para el futuro de la moto
Durante décadas, vender motos europeas en la India ha sido casi un ejercicio de ciencia ficción. Aranceles desorbitados, precios finales imposibles y un mercado protegido hasta el extremo han hecho que muchas marcas occidentales mirasen al país más poblado del mundo con interés… pero desde lejos. Eso acaba de cambiar.
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y la India, anunciado el 27 de enero de 2026, supone un giro histórico para la industria de la motocicleta. No es solo un tratado más: es la primera vez que el mercado indio se abre de forma estructural y planificada a las motos europeas, con una reducción drástica de barreras que llevaban décadas cerrando la puerta.
El acuerdo que cambia las reglas del juego para las motos europeas en India
El punto clave está en los aranceles. Hasta ahora, importar una moto europea a la India implicaba soportar tasas que podían llegar al 110%. Con el nuevo acuerdo, esa cifra se recorta de manera inmediata hasta el 35% y se reducirá progresivamente hasta quedarse en torno al 10%. En paralelo, los aranceles sobre componentes y recambios desaparecen, lo que facilita el ensamblaje local y la integración de cadenas de suministro entre ambos mercados.
Traducido a la práctica, esto cambia por completo el tablero. Modelos europeos de gama alta que antes eran inviables por precio pasan a ser competitivos. Marcas premium, tradicionalmente fuera de juego frente a la industria local, podrán por fin vender en condiciones razonables sin depender exclusivamente de producción fuera de Europa.
Eso sí, el acuerdo no abre la veda a lo grande para todo el mercado. Se establecen cuotas: hasta 250.000 vehículos al año podrán beneficiarse de los aranceles reducidos, una cifra muy superior a acuerdos previos con otros países. De ese volumen, se estima que unas 50.000 unidades corresponderán a motocicletas premium y vehículos especiales, siempre por encima de los 15.000 euros. El grueso del mercado popular indio, dominado por fabricantes locales, seguirá protegido.
Este planteamiento permite a las marcas europeas algo clave: entrar poco a poco. Probar el mercado con modelos importados, reforzar imagen de marca, medir demanda real y, a partir de ahí, valorar inversiones industriales más profundas. Y al mismo tiempo, abre la puerta a que los fabricantes indios accedan con más facilidad a tecnología europea de alto nivel.
Porque el acuerdo llega en un momento especialmente delicado… y a la vez oportuno. Las relaciones industriales entre Europa y la India ya están muy consolidadas. Bajaj controla KTM y marcas como Husqvarna y GasGas. BMW produce en India buena parte de su gama media en colaboración con TVS. Triumph ha confiado en Bajaj tanto la producción como la distribución local de varios modelos. No son alianzas puntuales: son estructuras compartidas que ahora ganan aún más sentido con menos fricción comercial.
Para Italia, por ejemplo, el tratado tiene un peso específico. Ducati lleva años fabricando fuera de Europa para esquivar barreras arancelarias en Asia, pero el nuevo escenario abre la puerta a estrategias distintas, incluso a exportar modelos premium directamente desde Italia si el mercado responde. Algo similar ocurre con el grupo Piaggio, que ya produce localmente y podría ampliar el papel de India como centro industrial para modelos de cilindrada media destinados a todo el mundo.
En el horizonte también aparece la moto eléctrica. A corto plazo, este tipo de vehículos sigue protegido por aranceles más elevados, pero el acuerdo prevé una liberalización progresiva a lo largo de la próxima década. Eso allana el camino a plataformas eléctricas compartidas entre Europa e India, un terreno especialmente sensible para el futuro de la industria.
Hay además un aspecto menos visible pero clave: la protección de la propiedad intelectual. El tratado refuerza este punto, algo especialmente importante para marcas europeas en un mercado históricamente expuesto a imitaciones y copias.
La entrada en vigor del acuerdo está prevista para 2027, una vez superados los trámites de ratificación. Y llega a un país con 1.470 millones de habitantes, una edad media inferior a los 30 años y una urbanización en constante crecimiento. Un mercado joven, enorme y en transformación.
Imágenes | Bajaj, Ultraviolette
En Motorpasión Moto | Soy experto en MotoGP y he tirado 6 euros en ver 'Ídolos' en el cine: va más de motos de lo que pensaba, pero es tan desastre que roza el meme
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