Creíamos que una moto ecológica nunca sería tan rápida como una Honda CBR1000RR. Suzuki acaba de demostrar que nos equivocábamos

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La GSX-R1000R Experimental terminó 7ª en las 8 Horas de Suzuka utilizando combustible 100 % renovable y una larga lista de materiales sostenibles

John Fernández

Hay pocas pruebas tan crueles para una moto como las 8 Horas de Suzuka. Allí no basta con ser rápido. Hace falta sobrevivir al calor japonés, a la lluvia, al desgaste de neumáticos, al consumo de combustible y a ocho horas de castigo prácticamente sin descanso.

Precisamente por eso Suzuki sigue utilizando esta carrera como su laboratorio más extremo.

Competir al máximo nivel... con combustible renovable

La marca japonesa ha vuelto a competir dentro de la categoría Experimental, un espacio pensado para probar tecnologías que algún día podrían acabar llegando a las motos de producción. Pero esta vez el resultado ha sido mucho más que simbólico: su GSX-R1000R cruzó la meta en una sorprendente séptima posición absoluta, mezclándose con algunas de las mejores superbikes oficiales del mundo... Y lo hizo sin recurrir a gasolina convencional.

La protagonista del proyecto vuelve a ser una Suzuki GSX-R1000R profundamente modificada para servir como banco de pruebas tecnológico.

El cambio más importante está en el depósito. En lugar de utilizar combustible fósil, la moto funcionó durante toda la carrera con un combustible 100 % renovable suministrado por TotalEnergies, desarrollado específicamente para reducir la huella ambiental sin comprometer el rendimiento en competición.

Pero Suzuki quiso ir bastante más allá. La moto también incorporaba lubricantes de origen biológico, neumáticos fabricados parcialmente con materiales reciclados y diferentes componentes construidos con fibras sostenibles, incluyendo parte del carenado.

La edición de este año volvió a demostrar por qué Suzuka sigue siendo una de las carreras más imprevisibles del calendario: las condiciones meteorológicas complicaron el trabajo desde el principio. La lluvia apareció de forma intermitente durante buena parte de la prueba, obligando a modificar estrategias constantemente mientras el coche de seguridad intervenía hasta en tres ocasiones.

Suzuki arrancaba desde la decimotercera posición de la parrilla, lejos de los favoritos, pero el equipo fue escalando posiciones gracias a un ritmo constante y, sobre todo, a la fiabilidad del conjunto.

Y ese era precisamente el objetivo: más allá del resultado deportivo, la marca buscaba comprobar si todos esos nuevos materiales eran capaces de soportar una de las pruebas de resistencia más exigentes del motociclismo mundial. La respuesta llegó sola al caer la bandera a cuadros.

Quizá el detalle más curioso de todo el proyecto no estaba encima de la moto, sino detrás del muro. En lugar de recurrir exclusivamente a mecánicos profesionales del campeonato, Suzuki volvió a apostar por una fórmula poco habitual: parte del personal del box estaba formado por trabajadores de la propia compañía.

Empleados procedentes de oficinas, departamentos técnicos e incluso de las líneas de producción participaron en un proceso interno de selección para integrarse durante ese fin de semana en el equipo oficial de Suzuka.

La idea no era únicamente competir. También implicar directamente a quienes desarrollan y fabrican las futuras motos de la marca en uno de los escenarios más exigentes posibles.

Lo que hoy corre en Suzuka puede acabar mañana en una moto de serie

Este tipo de proyectos rara vez terminan cuando acaba la carrera. Toda la información recogida durante las ocho horas servirá ahora para analizar el comportamiento del combustible renovable, el desgaste de los nuevos materiales y la resistencia de cada componente bajo condiciones extremas.

Ese es precisamente el motivo por el que Suzuki mantiene vivo el programa Experimental año tras año.

Y quizá esa sea la principal conclusión que deja Suzuka este año. Durante mucho tiempo parecía que las motos sostenibles estaban condenadas a ser menos emocionantes. Suzuki acaba de demostrar que, al menos en competición, una moto alimentada con combustible renovable todavía puede pasar ocho horas luchando contra las mejores superbikes del mundo... y terminar entre ellas.

Imágenes | Suzuki, 8 Horas Suzuka

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