El boom de las motos clásicas es tan fuerte que hasta Yamaha ha creado un nuevo negocio: fabricas piezas para evitar a los especuladores

La industria empieza a ver la restauración como negocio, con más marcas dispuestas a recuperar recambios históricos

John Fernández

Las motos clásicas están viviendo un 'boom' sin precedentes. No hay más que darse una vuelta por alguna subasta para ver los exagerados precios, o incluso la fiebre de los scooters noventeros.

Pues no es solo cosa de España; el fenómeno es global. Tan global que ha empujado a las marcas a hacer algo que hace unos años parecía impensable: volver a producir piezas originales de modelos que llevaban décadas fuera de catálogo. La primera en caer (en el sentido figurado) es Yamaha.

Las marcas redescubren el negocio de las clásicas: piezas originales, nueva vida

La marca japonesa ha decidido recuperar códigos de producción de la mítica RZ250, una de esas dos tiempos que marcaron época, empezando por algo muy concreto pero significativo: piezas de carrocería reproducidas con fidelidad absoluta al diseño original.

Es un problema bastante habitual el buscar piezas o repuestos y que sucedan dos cosas: que existan de segunda mano y valgan un pastizal, o directamente que ni existan ya. A veces es más difícil restaurar piezas originales que restaurar el propio motor.

El mercado ha entrado en una nueva fase: auge, impulsado por la revalorización, la cultura retro y hasta la especulación... Y claro, esa demanda se traduce en precios altos, pero también en una demanda real, sostenida y global.

El movimiento de Yamaha arranca con la RZ250, y lo hace con piezas que, según la propia marca, son prácticamente indistinguibles de las originales. Hablamos de una tapa trasera y dos paneles laterales que replican color, tipografía y formas al milímetro.

Pero hay un matiz clave: no son simples copias. Están fabricadas con materiales modernos y procesos actuales, lo que permite mejorar su durabilidad y corregir debilidades típicas de los modelos antiguos.

El jefe de proyecto japonés, Shinichiro Nishimura, ha dicho: "Nos esforzamos por recuperar piezas originales que se habían descatalogado y que son difíciles de encontrar. El producto final es prácticamente indistinguible de las originales a simple vista. Entendemos dónde se producen los daños y cómo se desgastan todas las piezas… Las piezas de reproducción son más duraderas gracias a los nuevos materiales y la estructura".

Lo más interesante no es lo que han dejado ver, sino lo que dejan entrever, porque esto puede ser solo el principio. Desde Japón ya apuntan a que la marca podría liberar más códigos de piezas y, sobre todo, facilitar el acceso a documentación técnica que antes era interna. Incluso se habla de un posible enfoque B2B para proveedores del mercado de recambios.

Al respecto, añadió: "Queremos facilitar el acceso a las piezas a los usuarios que tienen dificultades para encontrarlas… Estamos considerando poner a disposición del público documentos que antes solo se compartían internamente".

Así que el movimiento es simplemente brutal para el mercado clásico. Y lo que pasará es que, cuando una marca como Yamaha mueve ficha en este terreno, rara vez se queda sola. El mercado de clásicas está creciendo en Europa, Japón y Estados Unidos, y eso está obligando a otros fabricantes a reaccionar. Así que ahora es cuestión de ver quién será el siguiente.

Imágenes | Yamaha, Just Bikes

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