Yamaha MT-07, prueba (características y curiosidades)

Realmente agotado pero con una sonrisa de oreja a oreja, hace unos minutos que he devuelto la Yamaha MT-09. Justo cuando el sol despuntaba por el horizonte y cual vampiro, prefería refugiarme en mi cueva después de una auténtica noche de cacerías. Sin embargo, y cuando desfallecido me había literalmente tirado sobre la cama sin tan siquiera haberme quitado parte de la equipación, el videoportero retumba en mis oídos.

¿Quién podrá ser a estas horas? ¿Y precisamente hoy? A duras penas consigo ponerme en pie y echo un vistazo a la pequeña pantalla donde no hay nadie. Vaya día para gastar bromas. Sin embargo y antes de desconectar la cámara me fijo que al fondo hay un destello increíble que no me permite casi apreciar nada del fondo. ¿Que puede ser eso? Nunca lo había visto...

Pienso en volver a mi particular ataúd, pero he de reconocer que me pica la curiosidad. Me enfundo las botas y salgo por la puerta. Aprovecharé para guardar el casco y los guantes en el trastero antes de que me intenten clavar una estaca en el corazón por dejar la casa hecha unos zorros. Ni me planteo mirar mi rostro en el espejo del ascensor mientras bajo al portal. No porque no me vaya a ver reflejado sino porque seguramente lo que vea no será del agrado de más de uno.

Según salgo del ascensor, un destello casi me ciega y me obliga a entornar los ojos para poder abrir la puerta del portal. ¿Que demonios hay fuera? Con un agudo dolor en las pupilas me aproximo e intento alejarme del reflejo. Por fin lo consigo y al fin entiendo de que se trata: una blanca e inmaculada Yamaha MT-07 aparcada delante del portal. Pero, ¿de quién?

El día que una Yamaha MT-07 me convirtió en forajido

Miro alrededor pero no hay nadie. No me esperaba menos a estas horas un domingo. Creo que la fiesta de anoche no sólo fue para mi. Aunque seguro que ellos no lo disfrutaron tanto como yo sobre la MT-09. Me fijo en que las llaves de la Yamaha MT-07 están puestas, y de nuevo giro sobre mis talones. ¿Quién puede haber dejado las llaves y por qué? Con precaución me acerco y enganchados a las llaves hay una pequeña nota doblada. En ella se aparece escrito: Para Morrillu.

Con manos temblorosas me aproximo. Parece una broma. La desdoblo y leo el contenido. Sólo una palabra aparece escrita en mayúsculas: LLÉVAME. ¿Llevarla? ¿A dónde? Inmediatamente mi teléfono recibe un mensaje con unas coordenadas de Google Maps. Ubicación desconocida a 200 km de distancia. El siguiente mensaje reza: te espero en dos horas.

No me lo pienso mucho. Me enfundo el casco, lo abrocho y me coloco los guantes. Pero antes de subirme a ella doy un paso atrás. Hace pocas horas me he bajado de su hermana mayor pero las líneas de la Yamaha MT-07 calcan prácticamente las de su hermana.

Unas líneas en las que la parte trasera queda muy aligerada visualmente mientras que la parte delantera es la que lleva literalmente el peso del diseño. Aquí veo dos tubos provenientes del chasis, que me chivan que el chasis es tubular de acero. Menos mal porque sendas placas a la altura de los reposapiés traseros simulan muy bien un doble viga, como si de un trampantojo se tratase.

Este chasis no hace el trabajo sólo ya que está anclado a un nuevo motor bicilíndrico en paralelo con el cigüeñal calado a 270 grados. Es lo que se denomina un motor crossplane en el que en vez de subir los pistones al mismo tiempo (ralentizando la rotación del cigüeñal al estar ambos pistones en el punto muerto a la vez), los pistones suben y bajan a intervalos de 90 grados de forma que cuando un pistón se mueve a alta velocidad, el otro está en el punto muerto. De esta forma, se dispersan las fluctuaciones del par de inercia y se nota el par de combustión de una forma más directa.

Esta tecnología no viene de nuevas en Yamaha, aunque la use en MotoGP en la M1. En 1995, la Yamaha TRX 850 (una adelantada a su tiempo) ya lo montaba así como posteriormente la Yamaha TDM o la XTZ 1200. Ahora vuelve a la palestra en un motor de cilindrada media pero todavía más refinado. Su carta de presentación: 75 cv a 9.000 vueltas y 68 Nm de par a 6.500 rpm.

Yamaha MT-07, una parte de ciclo que busca retarme

Se ve perfectamente que la gente de Yamaha han buscado una agilidad máxima y un peso muy contenido. Menos es más y de ahí que todas las masas estén lo más centradas posibles como demuestra su escape corto situado bajo el motor, el amortiguador trasero anclado de forma horizontal al motor y al basculante, sin utilizar para ello bieletas. O el colin que parece flotar sobre la rueda trasera, con un subchasis muy minimalista.

Contamos con una horquilla delantera sencilla, telescópica y sin posibilidad de reglajes firmada por KYB, el mismo que suministra el amortiguador que cuenta únicamente con posibilidad de reglajes en precarga en nueve posiciones diferentes. Aunque sea unas suspensiones económicas, los de Yamaha han utilizado viejos trucos para darle más presencia, como por ejemplo las fundas que ensanchan las barras en la zona de las tijas y que buscan el efecto de una horquilla invertida. Esto es algo común en preparaciones street fighter tal y como me chivo mi amigo Juan.

De igual forma los frenos también son relativamente sencillos con dos pinzas de cuatro pistones monobloque pero anclados de forma axial que muerden sendos discos lobulados de 282 mm de diámetro y detrás, un disco de 245 mm con una pinza de un pistón.

De nuevo buscando parte apariencia y parte comportamiento en carretera, contamos con un bonito donut trasero de 180/55, el cual da de nuevo una estética de moto con mayor cilindrada. La Yamaha MT-07 está llena de detalles aquí y allá que enfatizan su presencia tanto en la carretera como aparcada.

Yamaha MT-07, instrumentación legible de un vistazo

El cuadro de mandos de la Yamaha MT-07 está centrado sobre el manillar dejando la llave en una nada habitual postura por delante de esta. Comparte algunos rasgos de diseño con su hermana mayor y en la unidad que me encontré aparcada delante de casa, esta había sido adornada con piezas del catálogo de accesorios de las que hablaremos el último día con más calma. porque ahora las dos horas de plazo ya han empezado a contar.

El cuadro de mandos, formado por una pantalla LCD, cuenta con toda la información que necesitamos, desde indicador de marchas a reloj horario pasando por ordenador de a bordo. El manejo se realiza mediante los dos botones situados en el propio cuadro.

Ya hemos desperdiciado dos minutos así que no perdemos más tiempo. Giramos la llave y deslizamos el gatillo hacia abajo para que el bicilíndrico cobre vida. T -1:58.00 y contando.

Continuará...

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