KTM 1290 Super Adventure, prueba (conducción en ciudad y carretera)

Al igual que os contamos con la KMT 1050 Adventure, el recorrido por ciudad que realizamos con la KTM 1290 Super Adventure fue más bien breve, pero suficiente para extraer algunas conclusiones interesantes sobre cuál es su comportamiento en un ambiente que a priori no parecería el más adecuado para una trail-enduro, tal y como la define la propia KTM.

Es relativamente pesada, muy voluminosa, alta de asiento y ciclísticamente no está concebida para moverse entre los coches como por ejemplo una KTM 125 Duke. Pero esto no quiere decir ni por asomo que lo vaya a hacer mal, simplemente lo hará diferente requerirá un poco más de esfuerzo y cautela con maniobras a baja velocidad.

KTM 1290 Super Adventure: un elefante con pies de algodón

Tal y como dijo el Maestro Po a Radames Pera, más conocido como el Pequeño Saltamontes de la serie Kung Fu: Cuando puedas caminar sobre este fino papel de arroz, sin romperlo, estaràs listo... Y con la misma filosofía debieron diseñar la KTM 1290 Super Adventure con el fin de que su paso por ciudad fuese lo más imperceptible posible.

No es una moto para iniciados, pero tampoco es difícil de llevar a poco que ya te hayas peleado con otras motos, es decir, que tengas un poco de experiencia. Quizás el punto más chocante sea el de las maniobras a baja velocidad debido a la altura a la que se encuentra el asiento y la anchura de la moto en la zona del depósito que, si bien no entorpece el movimiento de las piernas ya que en la zona del motor es muy estrecha, sí que hace que nos pueda llegar a costar un poco más.

Saber jugar con el reparto de pesos del cuerpo y de la moto, contrarrestar la inclinación de la moto a poca velocidad con nuestro tronco y acordarnos de no dejar la moto amorrada cuesta abajo para luego no tener que tirar de ella hacia atrás, es todo lo que necesitamos recordar. El resto viene rodado.

Porque por ejemplo el motor es un prodigio de suavidad pese a ser un bicilíndrico gordote. Con esa bestialidad de par que tiene casi desde el ralentí, es muy fácil sacarla solamente de embrague sin necesidad de tocar el acelerador. Exceptuando las grandes custom, es lo más parecido a una moto diésel que he probado. Y además con el hecho de que la maneta de embrague es blanda con la mantequilla por lo que, metidos en un atasco, no acabaremos con una tendinitis en el antebrazo.

De igual forma ese equilibrio que notamos en la KTM 1190 Adventure y 1050 Adventure es aquí todavía más acusado. Sin apenas vibraciones para ser un bicilíndrico, podemos abrir gas con contundencia aun con las revoluciones al mínimo que no tendremos por respuesta saltos y traqueteos en el tren trasero.

A la hora de mover la KTM 1290 Super Adventure entre el tráfico y una vez acostumbrado al su tamaño, el ancho manillar y la estrechez en la zona de las piernas se convierten en un magnífico aliado. Además y con una visión muy elevada, podemos anticipar nuestros movimientos al del resto de los coches.

Quizás haría un comentario cuando realizamos maniobras en parado respecto al al HHC o control de detención en pendiente. Y es que la mayoría estamos acostumbrados a hacer maniobras para un cambio de sentido o aparcar la moto en paralelo con la primera velocidad metida y en según que casos, el sistema se puede activar al tocar el freno con la velocidad metida y evita que podamos mover la moto hacia atrás. En ese caso tendremos que poner punto muerto para que se caiga hacia atrás o hacerlo sin haber tocado previamente el freno pero, una vez cogido el truco, no deja de ser una mera anécdota.

KTM 1290 Super Adventure: cuando la electrónica lo hace fácil

El recorrido que realizamos con la KTM 1290 Super Adventure fue diametralmente opuesto al de la diez noventa. Si bien en aquel primaban las carreteras de curvas de media/alta velocidad, pasamos a unas mucho más estrechas y de más bien baja velocidad de paso por curva. Me hubiese gustado por lo tanto hacer la prueba a la inversa para aprovechar el motor de ésta a la salida de los virajes y la agilidad de la pequeña en las zonas ratoneras. Pero por otro lado y una vez acabado el recorrido, creo que fue ideal porque de esa forma enfrenté a las dos motos a terrenos que a priori no eran favorables para ella. La 1050 aprobó con nota. ¿Haría lo mismo la 1290 Super Adventure?

Enchufado de nuevo detrás del guía estaba dispuesto a no dejar margen para que se me escapase porque además, ahora contaba con la ventaja de la potencia, aunque sólo fuesen diez caballos más a costa de algún que otro kilo de sobre peso. Partiendo de una configuración de motor y de suspensiones Street, la Super Adventure se define como una moto para hacer kilómetros a sus mandos sin acusar la fatiga. Y sin que el aire nos moleste con la pantalla en la posición más alta.

Agarrado al manillar me sentía como si la hubiesen fabricado alrededor mío tras haberme sentado en una silla. Todo encaja a las mil maravillas en un tío grandote como yo. Casi como si fuese a los mandos de un yate, dejaba la moto navegar bajo mi cuerpo enlazando curva tras curvas. A ritmo contenido se nota un poco más lenta de reacciones que la 1190 pero sin temer en ningún momento que no vas a ser capaz de meterla en curva.

El ritmo se acelera y también el de mi corazón. Una zona de curvas está cerca porque el guía a aumentado sensiblemente su ritmo por lo que para que no nos pille a contrapié, configuramos la electrónica en modo Sport y permanecemos muy atentos al rendimiento de las suspensiones cuando llevemos la moto al límite. Y es que por nuestra experiencia, de momento todas las trail que hemos probado con estos sistemas o parecidos pecan de tener un modo deportivo demasiado blando cuando el ritmo es rápido de verdad, lo que nos obliga a jugar con la precarga trasera y ponerla como si fuésemos solos y con maletas cargadas con el fin de que la parte de atrás no se hunda tanto y no genere movimientos detrás al acelerar.

La carretera pica hacia arriba y salimos con todo. Y tanto tiene para ofrecer la KTM 1290 Super Adventure que acabamos regalando a la afición un caballito en segunda, tercera y casi en cuarta, donde llevamos a percibir perfectamente un aligeramiento de la dirección que a duras penas es capaz de controlar el amortiguador de dirección. Definitivamente sí, a esta moto no le vendría mal un control anticaballito para no parecer literalmente un potro desbocado.

Atacamos las curvas sin miramiento y desde la primera notamos que hemos perdido la ligereza de la 1050 a la entrada, pero no el aplomo en ella donde las suspensiones sorprendentemente son capaces de aguantar el tipo mostrando únicamente leves cabeceos que casi hasta despreciamos. La salida como no podía ser de otra forma la realizamos con una aceleración tan bestia que nos obliga a agarrarnos fuerte de verdad y si no apretamos fuerte las piernas en el depósito y anticipamos el cuerpo a la entrada tan fuerte de potencia, acabaremos haciendo tope con el culo en la parte de atrás del asiento.

Con el paso de los kilómetros a este ritmo el cansancio aparece en nuestros brazos, fruto de los 100 km anteriores con la diez cincuenta y porque con la doce noventa hay que trabajarse las curvas un poco más. El freno trasero sigue mostrando un ABS demasiado intrusivo y delante nos da la impresión de que necesitaría un poco más de mordiente.

Quiero decir, la KTM 1290 Super Adventure frena más que de sobra pero con un tacto demasiado largo de la maneta que si bien es suficiente para las otras dos Adventure más pequeñas, aquí nos hace alargar un metro más la frenada de lo que quisiésemos a la entrada de alguna curva. Con un poco más de caudal para un primer golpe de freno más contundente, serían casi perfectos y evitaría que tener que tirar de la maneta con más fuerza y con un mayor recorrido. Ojo, que yo también soy muy tiquismiquis con los frenos y me gusta frenar con un dedo y con un mínimo recorrido, y no todas las motos lo permiten a todos los ritmos.

Después de unos cuántos kilómetros diviso una luz por el retrovisor que se acerca de forma endemoniada. Vaya, y yo que pensaba que iba rápido... tendré luego que decir esa frase de: ah, ¿vosotros atacabais? Porque efectivamente ya lo llevo pegado detrás, tanto que le dejo adelantar primero porque a mi me gusta que me hagan lo mismo porque cada uno le gusta probar la moto en sus condiciones y, segundo, porque quiero saber quién es. Y ya lo veo, Sergi con la 1050 Adventure que es vecino de las proximidades. Claro, corre en casa y con la moto ligera, que si no... (guiño, guiño)

No nos da tiempo para mucho más y nuestro último tramo de carretera de curvas se acaba. Es hora de hacer la parada para comer y nos metemos por un desvío con asfalto muy sucio y resaltos que podrán a prueba la KTM 1290 Super Adventure en terrenos malos. Suspensiones en modo Soft, motor en modo Street y a disfrutar de la conducción relajada hasta la llegada al restaurante. Es hora de coger fuerzas y regresar por la autopista, pero eso será mañana. Hoy ya nos hemos divertido más de lo que pensábamos y, lo sentimos por los modelos trail de las otras marcas, pero en conducción deportiva la verdad es que no tienen nada que hacer. Nos queda la duda de la nueva Ducati Multistrada, con la misma potencia y llanta de 17". Sobre el papel debería ir mejor y en mi cabeza habiendo probado la anterior casi seguro que sí, pero no es una competencia del todo igualada.

Continuará...

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