El truco de la brida puede salvar tu moto: como saber si tu horquilla está bien ajustada por solo 6 céntimos

Una simple brida puede decirte si tu suspensión trabaja bien o estás desaprovechando media moto

John Fernández

El truco de la brida es algo que los que llevan ciertos años en el mundillo de la moto seguramente conozcan, pero otros muchos, no. Es tan rudimentario como útil, y con un fin: saber si deberías ajustar o no algo tan básico como la horquilla de tu moto.

Cambiar la horquilla de la moto puede ser diferencial. Y de hecho, lo es: puede parecerte que has comprado una moto nueva o que estás encima de una diferente solo con el hecho de ajustarla. La cuestión es cómo hacerlo: con algo tan simple y barato como con una brida.

Cómo saber si tu horquilla está bien ajustada con una simple brida

La teoría está muy bien, pero a nivel práctico hay que medir eso de que "la moto va mejor" o "la noto rara"; es demasiado subjetivo... hasta que lo conviertes en algo medible. ¿Cómo? Con el truco de la brida.

La idea es sencilla: convertir la horquilla en una especie de registro manual que te diga cuánto recorrido estás usando realmente a través de una brida en la horquilla. Es tremendamente sencillo de hacer y entender, pero muchos desconocen este pequeño truquito.

Lo preferible es tener la moto en el caballete; colocas la brida en una de las barras de la horquilla, pegada al guardapolvos. Lo que va a pasar a partir de ahí es que lo que vas a medir no es otra cosa que el hundimiento de la suspensión.

Es más fácil pasar a la práctica: primero, que la moto no tenga a nadie encima. Bajas la moto al suelo con cuidado, dejas que apoye sobre su propio peso y haces trabajar un poco la horquilla mediante un par de bombeos suaves. Luego, vuelves a subir la moto sin comprimirla en el proceso y miras dónde ha quedado. Puedes dejarlo ahí durante tu próxima ruta, que no pasará nada, y es más recomendable que la moto trabaje en condiciones reales.

A partir de ahí, ya tienes una referencia clara de cuánto está trabajando tu horquilla

¿Y por qué es clave esto? Porque te está diciendo si la horquilla está trabajando en la zona correcta de su recorrido. Si se hunde demasiado, la moto irá baja de delante, más estable pero torpe entrando en curva. Si apenas trabaja, irá alta, nerviosa y con poco agarre en el tren delantero.

Interpretando resultados

Digamos que lo interesante no termina ahí, pues la brida también te sirve para algo aún más importante: saber si estás usando todo el recorrido o, si por el contrario, te estás dejando medio sistema sin aprovechar (y ahí está la clave).

Si al volver de ruta, miras la brida y está muy lejos del final del recorrido, eso significa que no estás aprovechando toda la suspensión. En otras palabras: estás rodando con margen, pero también perdiendo capacidad de absorción y agarre.

En cambio, si la brida está prácticamente abajo del todo, o directamente pegada al final, estás cerca del 'tope'. Y eso tiene una clara conclusión: algo no está bien ajustado.

Para entenderlo, el objetivo real está en un punto intermedio: usar casi todo el recorrido… pero dejando un pequeño margen de seguridad. Ese colchón es el que te salva cuando aparece un bache inesperado o una frenada más fuerte de la cuenta.

El ajuste paso a paso sin volvernos locos

Entonces, a partir de aquí, es donde hay que ajustar. Si haces tope con facilidad, probablemente necesites más soporte: más precarga o incluso cambiar muelles (bastante improbable; con lo primero, debería sobrar). Si no llegas ni de lejos al final del recorrido, la suspensión está demasiado dura o mal equilibrada.

Entonces, el problema ahora sería ponerse a girar tornillos sin saber qué hace cada uno, y lo puede empeorar. Hay que empezar por lo básico: es decir, antes de tocar nada raro, tienes que asegurarte de que la moto se hunde lo justo cuando te subes encima, ni demasiado, ni demasiado poco. Ese "punto", digamos", es simplemente la posición en la que la moto queda apoyada con tu peso, y es la base de todo lo demás.

Ya puedes empezar a ajustar. Lo primero es la precarga, que básicamente decide lo alta o baja que queda la moto de delante cuando te subes. Si ves que la brida baja demasiado, necesitas más precarga para evitar que la horquilla se hunda en exceso; si apenas se mueve, al revés, toca quitarla para que la suspensión empiece a trabajar. Solo con este ajuste, en muchas motos, el cambio ya es enorme.

A partir de ahí, no hay más misterio: si tras rodar notas que la brida queda muy arriba, lejos del final, la horquilla apenas está trabajando. La moto va dura de delante. En ese caso, si puedes, quita un poco de precarga para que empiece a hundirse antes.

Si, al contrario, la brida baja casi al final, estás usando todo el recorrido demasiado fácil. La horquilla se hunde en exceso. Aquí toca lo contrario: añadir un poco de precarga para que no se venga abajo al frenar o en baches.

Y con algo tan simple como una brida, tienes una referencia clara para saber si tu moto está bien ajustada.

Imágenes | Shock Treatment, MCN, Captura

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