
Madrid estrena una planta que fabrica hidrógeno con agua regenerada, un combustible por el que fabricantes como Kawasaki también están apostando
Madrid acaba de dar un paso más hacia un combustible del que se habla mucho, pero del que todavía existen muy pocos proyectos reales funcionando: lan inaugurado una planta capaz de producir hidrógeno verde utilizando agua regenerada, una instalación pionera en España que nace con un objetivo muy concreto: ayudar a descarbonizar el transporte pesado.
Y sí, aunque de momento los camiones sean los principales destinatarios, la noticia también tiene interés para el mundo de la moto.
De agua regenerada a combustible
Al fin y al cabo, fabricantes como Kawasaki llevan años convencidos de que el hidrógeno puede convertirse en una alternativa real a los motores de combustión tradicionales. Tanto, que la firma japonesa continúa desarrollando prototipos con motores de hidrógeno que mantienen una arquitectura muy similar a la de un motor convencional, evitando recurrir exclusivamente a las baterías.
La nueva planta forma parte del Centro de Innovación de Agua y Energía del Canal de Isabel II, situado en la depuradora Arroyo Culebro, en Pinto. Su particularidad es que no utiliza agua potable para fabricar hidrógeno, sino agua regenerada procedente del tratamiento de aguas residuales.
La electricidad necesaria para producirlo tampoco llega de la red convencional; el proceso se alimenta mediante energía solar instalada en la propia planta y mediante la cogeneración obtenida a partir del biogás generado por los residuos de la depuradora.
El resultado son unos 400 kilos diarios de hidrógeno verde. ¿Que cuánto es eso? Pues Madrid calcula que esa cantidad permitiría recorrer unos 40.000 kilómetros a un vehículo impulsado por hidrógeno.
Pensando en camiones... pero con la moto en el horizonte
Al menos durante esta primera fase, buena parte de esa producción irá destinada al repostaje de vehículos pesados para reducir las emisiones del transporte por carretera. El resto podrá emplearse en procesos industriales y también en la fabricación de combustibles sintéticos renovables.
No significa que vayamos a repostar motos de hidrógeno mañana. De hecho, uno de los grandes problemas de esta tecnología sigue siendo exactamente el mismo que hace unos años: la infraestructura. Fabricar hidrógeno es solo una parte de la ecuación; después hay que almacenarlo, transportarlo y crear una red de estaciones donde poder repostarlo.
Precisamente por eso proyectos como el de Pinto resultan relevantes. Antes de pensar en vender motos de hidrógeno hace falta producir el combustible de forma sostenible y demostrar que puede hacerse a escala suficiente.
Y ahí es donde encajan los planes de fabricantes como Kawasaki. La marca japonesa sigue defendiendo que el hidrógeno puede convivir con la electrificación y ya ha mostrado varios prototipos equipados con motores de combustión adaptados para funcionar con este combustible, una solución que permitiría conservar muchas de las sensaciones de una moto convencional reduciendo prácticamente a cero las emisiones de CO₂ durante su uso.
Imágenes | DGT, Guardia Civil
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