Por qué Kawasaki sigue pasando de MotoGP y ahora ya no le interesan ni siquiera las Superbikes

Kawasaki se fue de MotoGP tras gastar millones y descubrir que no le servía para vender ni ganar

John Fernández

Decir Honda, Yamaha, o incluso Ducati, evoca a MotoGP desde hace años. Sin embargo... ¿Kawasaki? Tiene cierta vinculación al mundial porque participó en él, y fracasó estrepitosamente. Otra cosa es Superbikes, donde ha conquistado con puño de hierro con títulos y hasta récords.

Pero hay una pregunta que sigue rondando a cualquier aficionado: ¿cómo es posible que una marca así no esté en MotoGP? La respuesta no es simple, pero sí lógica.

La historia de un fracaso: Kawasaki y MotoGP

Aunque muchos lo olviden o directamente ni lo sepan, Kawasaki sí estuvo en MotoGP. No fue una aparición puntual, sino un proyecto serio que se alargó cinco temporadas completas, entre 2003 y 2008, tras un primer contacto como wildcard en 2002. El problema es que su paso por la categoría reina nunca terminó de arrancar... Ni de funcionar.

Para entenderlo hay que mirar atrás: Kawasaki llevaba ya décadas compitiendo, y desde finales de los '60 ya estaba presente en el Mundial, y en los '70 logró consolidarse como una marca competitiva en categorías intermedias. Su filosofía eran motos potentes, agresivas y capaces de imponerse, aunque no siempre fueran las más refinadas. El que haya tenido una Ninja de calle en esas épocas... Lo sabe.

Ese ADN les empujó a dar el salto a MotoGP cuando el campeonato cambió de era. El paso de las 500 dos tiempos a las 990 cuatro tiempos a principios de los 2000 abrió la puerta a nuevos fabricantes, y Kawasaki decidió que justo ese, era el momento.

El problema es que llegar no era suficiente. Su MotoGP, la ZX-RR, tenía potencia de sobra, pero arrastraba problemas estructurales importantes. El chasis no estaba al nivel, la electrónica iba por detrás y el conjunto era difícil de pilotar. En un campeonato donde cada detalle cuenta, eso se traducía en resultados discretos y una presencia habitual en la zona baja de la parrilla.

Hubo algún destello, especialmente en 2006 con Shinya Nakano, que llegó a firmar actuaciones destacadas y una pole en Assen. Pero fue más una excepción que una tendencia porque en cuanto MotoGP volvió a cambiar el reglamento en 2007 (paso a 800 cc), Kawasaki volvió a quedarse atrás. Y en 2008, todo se vino abajo.

La temporada 2008 fue el estacazo definitivo. Ni un podio, una moto difícil y resultados que estaban lejísimos de los grandes; el proyecto estaba herido de muerte, y lo que terminó de rematarlo fue el contexto global: el de la crisis financiera.

Y claro, con todo eso encima de la mesa, la pregunta era si gastarse 50-60 millones de euros al año merecía la pena. Si todavía ganasen, como Honda o Yamaha... Pero para no ganar, no, no merecía l pena.

Parte del problema fue técnico

La ZX-RR nunca llegó a ser una moto redonda, así de claro. Tenía velocidad en recta, pero era difícil de gestionar en curva; el chasis no transmitía la confianza necesaria y la electrónica, clave en la MotoGP moderna, no estaba al nivel de sus rivales. Y sin todo eso aunado, una moto no vale de nada.

Aun así, no fue un proyecto inútil. Muchas de las soluciones que Kawasaki probó en MotoGP terminaron trasladándose a sus motos de producción y, sobre todo, a su programa de Superbikes. En cierto modo, MotoGP fue un laboratorio caro… Pero útil.

Entonces surgió la oportunidad de Superbikes, un giro de guion radical para los de Akashi. Mientras en MotoGP Kawasaki sufría para justificar la inversión, en Superbikes encontró justo lo contrario: resultados, visibilidad y, sobre todo, impacto directo en ventas, que es, a la postre, lo que todo fabricante busca.

La ZX-10R ganó, y no poco. Pero lo más importante es que esa imagen se traducía en algo material: dinero, motos vendidas. La diferencia es estructural. En MotoGP compiten prototipos que no tienen equivalente en la calle. Son máquinas extremas, tecnológicamente fascinantes, pero desconectadas del producto que compra el cliente.

En Superbikes no. Allí las motos derivan directamente de modelos de producción, lo que gana el domingo se parece mucho a lo que puedes tener en tu garaje el lunes. Y eso, a nivel de marketing, les valía oro.

Por qué Kawasaki sigue pasando de MotoGP… Y ahora ni siquiera corre ya como tal en WSBK

Kawasaki lleva años teniendo claro que MotoGP ya no entra en sus planes ni aún pidiéndoselo Dorna. El motivo sigue siendo el mismo de siempre: una inversión gigantesca sin retorno claro. En un campeonato donde se gastan decenas de millones para desarrollar prototipos que no tienen reflejo en la calle, la marca japonesa nunca ha visto sentido a volver.

Pero lo realmente interesante es que esa forma de pensar no se queda solo en MotoGP. También ha llegado a Superbikes, el campeonato donde Kawasaki ha dominado durante años y donde sí encontraba una conexión directa con sus motos de producción… Pues ahora ya no lo hace tanto.

Desde 2025, el Kawasaki Racing Team desaparece como tal. El equipo oficial pasó a competir bajo el nombre de Bimota by Kawasaki Racing Team, dentro de una estrategia en la que la marca japonesa deja de estar en primera línea como fabricante visible, y eso es llamativo teniendo en cuenta que es la marca que más mundiales acumula en la categoría.

Eso no significa que se vayan… Más o menos. Kawasaki sigue ahí, aportando motores, tecnología y toda su experiencia (que ya hemos visto que no es poca), pero cambia el rol: de protagonista absoluto a socio técnico, cediendo el foco a Bimota, una marca que ahora forma parte de su propia estructura industrial ya que los japoneses compraron su mayoría en 2019.

En el fondo encaja con la misma idea que les alejó de MotoGP: competir sí, pero solo cuando tiene sentido. Y ahora mismo, para Kawasaki, eso pasa por estar… Pero sin exponerse como antes porque ya no ganan mundiales como antes, ya ni siquiera venden motos como antes, ¿es una causa o una consecuencia? Quizá un poco de ambas.

Hay otra lectura: las deportivas ya no son lo que eran, ya ni siquiera se venden como antes. En una época de regulación máxima, a nivel de seguridad del tráfico y a nivel medioambiental, las motos deportivas ya no son el centro de las ventas, ni el gran foco donde exhibirse hasta el punto de que el marketing no vende igual.

Imágenes | Kawasaki

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