La marca japonesa se ha propuesto un reto mayúsculo: llegar a 2050 sin ninguna víctima mortal en accidentes de tráfico que involucren a vehículos Honda
Honda se ha fijado un objetivo tan ambicioso como difícil (y para algunos, imposible): lograr que en 2050 no haya ninguna víctima mortal en accidentes de tráfico donde estén implicados vehículos Honda, ya sean coches, motos, bicicletas o peatones.
El plan incluye rebajar las cifras a la mitad ya en 2030, lo que significa un salto enorme en apenas cinco años vista.
¿Cero absoluto? Difícilmente. Pero si alguien puede acercarse a ese objetivo, es Honda
En el mundo de la moto, hablar de cero muertes suena casi utópico. El riesgo (por desgracia) forma parte del ADN de las motos y, aunque Honda ha sido pionera en seguridad con tecnologías como el ABS combinado, el airbag en la Gold Wing o los sistemas de control de tracción y estabilidad, la realidad es que el factor humano sigue siendo un muro difícil de superar.
Un matiz clave en esta estrategia es que Honda no habla de un "cero absoluto". En su documentación de septiembre de 2025 deja claro que el objetivo se limita a los accidentes en los que participen sus vehículos y excluye los casos en los que un conductor actúe de manera deliberada contra las normas o bajo los efectos del alcohol y las drogas. Lo que buscan es que las caídas o colisiones normales de circulación no acaben en tragedia.
Para lograrlo, Honda quiere desplegar un ecosistema de vehículos conectados entre sí y con la infraestructura. No se trata solo de que un coche avise a la moto de que está en su ángulo muerto, sino de que esa moto también pueda advertir a otro coche que se aproxima demasiado rápido a un cruce. El sistema V2X en el que trabaja la marca japonesa busca esa red de comunicación continua donde la máquina compense las limitaciones humanas.
De hecho, Honda lleva años preparando el terreno. Fue la primera en instalar un airbag en una motocicleta de serie (la Gold Wing), ha introducido radares de proximidad en sus modelos de gran turismo como la NT1100 y ha avanzado en sistemas de control electrónico que estabilizan la moto incluso en frenadas extremas. Además, trabaja en prototipos de motos autoequilibradas que podrían evitar muchas caídas en parado o a baja velocidad, uno de los accidentes más comunes.
Aun así, queda la pregunta incómoda: ¿se puede eliminar del todo el riesgo en moto? Las caídas en solitario, la falta de protección física y las distracciones de otros usuarios de la vía hacen pensar que no. Como dijo Hideaki Takaishi, responsable de seguridad de Honda, "si todos nos respetáramos y nos coordináramos con contacto visual, los accidentes no ocurrirían". Una visión que en Japón puede sonar realista, pero que en el tráfico europeo o latinoamericano parece ciencia ficción.
En la práctica, 2050 está a una generación de distancia. En ese tiempo, la electrificación, la inteligencia artificial y las infraestructuras conectadas cambiarán la forma en la que vayamos en moto. Honda quiere ser la marca que ponga su sello a esa transición, y si logra reducir de forma drástica la mortalidad en moto, ya será un avance histórico.
Imágenes | Honda
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