Lamentable: Siete motoristas detenidos y tres heridos tras desatar el caos absoluto en las calles de Boston

Más de una vez hemos hablado ya del problema que se está creando alrededor de los mal llamados stuntriders en Estados Unidos. Amparándose a sí mismos bajo una supuesta actividad acrobática/deportiva, estos motoristas que salen en hordas a la calle están al borde de las actividades delictivdas al no respetar prácticamente ninguna norma.

El último incidente ha ocurrido en Boston, donde las cosas se han salido tan de madre que han acabado con siete detenidos, tres heridos y 20 motos incautadas en una operación que parece salida de una película de Hollywood. Juzga por ti mismo.

Un espectáculo ilegal y deplorable

Todo comenzó el pasado sábado, cuando la policía de Boston comenzó a recibir múltiples llamadas alertando de un extenso grupo de unos 30 motoristas circulando por vías públicas sin respetar las normas de circulación y realizando acrobacias mientras se grababan, incluso entre los coches.

Pasadas las 17:00, con el grupo localizado, la policía junto con los Trooper del estado de Massachusetts procedió a realizar un bloqueo en la salida 18 de la autovía interestatal I-93 por la que circulaban. Las autoridades procedieron a bloquear al grupo tanto por delante como por detrás, realizando un movimiento de pinza en un tramo con protecciones de hormigón a ambos lados del que no podrían escapar. Supuestamente.

Al verse acorralados, los integrantes del grupo comenzaron a buscar una vía de escape moviéndose en círculos, chocando unos con otros, cayendo al suelo y, al ver que no podrían salir de allí con sus monturas, las abandonaron para huir en su mayoría a pie.

Un de los integrantes de esta manada de descerebrados que conducía un scooter grabó la secuencia, subiendo su moto a las medianas hasta en dos ocasiones para escapar de la polícia de nuevo por la I-93 una vez que quedó fuera del alcance de los agentes.

Prácticamente todos los individuos presentaron resistencia a la autoridad cuando fueron aprehendidos por la policía, hasta que finalmente sólo pudieron ser arrestados un total de siete personas entre 21 y 31 años, además de requisarse 20 motocicletas.

También hubo tres heridos. Uno de los detenidos inició una pelea y acabó con lesiones por las que tuvo que ser atendido en dependencias hospitalarias, así como un policía con traumatismos en una rodilla y un tercer herido por disparo por arma de fuego en un pie.

¿Qué está pasando con los stuntriders?

Creo que ninguno de los aquí presentes tenemos nada en contra de esos pilotos que son capaces de hacer maravillas que desafían las leyes de la física sobre sus motos. Éstos generalmente realizan sus entrenamientos o espectáculos en recintos acotados, lejos del tráfico, pero de un tiempo a esta parte en Estados Unidos muchos motoristas están realizando el camino inapropiado.

Son cientos de vídeos los que podemos encontrarnos de un vistazo en los que podemos ver a estos supuestos pilotos haciendo caballitos eternos o quemando rueda en vías públicas, entre el tráfico abierto, en grupos bastante numerosos que les envalentonan a hacer este tipo de salvajadas donde y como no deben.

Conscientes de la magnitud que este problema de seguridad para el tráfico rodado, las autoridades llevan un tiempo optando por no perseguir estas actividades tan reprobables en pro del beneficio general. Es muy fácil que realizar un control o un intento de persecución a estos rebaños acabe por descontrolarse fácilmente y generando situaciones de peligro.

Para controlarlo, las autoridades han preferido hacer un seguimiento a distancia, apuntando matrículas, descripciones, marcas y modelos de las motocicletas, así como descripciones detalladas de los conductores para tomar medidas en diferido, bien sea multando, requisando motocicletas, destruyéndolas o incluso presentando cargos penales.

Los stuntriders al verse presionados legalmente también han tomado medidas. Donde antes usaban motocicletas de gran cilindrada registradas y reconocibles, ahora emplean monturas de motocross, quads o scooters, en su mayoría sin matricular, sin una identificación que la policía pueda seguir para localizarles si no les detienen in situ.

El resultado son hordas de motoristas haciendo el cafre sobre vehículos que no se pueden utilizar en vía pública, sin seguro que cubra daños a otros conductores en caso de accidente, sin pagar impuestos, sin casco, sin equipación apropiada y en muchos casos incluso robadas. Porque al elegir esta vía ilegal los stuntriders se ahorran unos cuantos dólares con monturas más baratas.

Tanto las fuerzas del orden como las autoridades públicas están sumamente hartos de estas conductas. Marty Walsh, alcalde de Boston, ve necesario "erradicar a estos conductores de nuestras calles. Se están volviendo más audaces en sus prácticas y están asustando y poniendo en riesgo a los ciudadanos".

Mientras la mayoría de los motoristas no tenemos ningún problema con las autoridades y tratamos de comportarnos de una manera ejemplar, un pequeño número de tarados se agrupan de vez en cuando para socavar la imagen de nuestro colectivo.

Lamentable.

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