Otra vez, los motoristas concentran la mayoría de víctimas entre los usuarios vulnerables y las carreteras secundarias vuelven a ser el escenario más peligroso
El balance de seguridad vial de 2025 de la DGT deja una cifra global positiva: 1.119 fallecidos en vías interurbanas, 35 menos que en 2024 y el segundo mejor registro desde 1960, solo por detrás de 2019. El dato es relevante porque llega en un contexto de récord absoluto de movilidad, con casi 479 millones de desplazamientos de largo recorrido y la tasa de siniestros mortales más baja de toda la serie.
Sin embargo, cuando se baja al detalle y se pone el foco en las motos, el relato cambia. Las motos cerramos 2025 con 288 fallecidos, exactamente la misma cifra que el año anterior y muy lejos de una tendencia descendente. En 2016 eran 214; en 2019, 267. La línea es clara: mientras otros colectivos reducen víctimas, los motoristas siguen estancados en la zona alta de la estadística.
La carretera secundaria sigue siendo el escenario más letal
Este estancamiento convierte a la moto en el medio de transporte más castigado dentro de los usuarios vulnerables. En total, peatones, ciclistas, VMP, ciclomotores y motos suman 451 fallecidos, el 40% del total. De ellos, 304 corresponden a motoristas, una cifra que por sí sola supera ampliamente a peatones (103), bicicletas (40) y ciclomotores (16).
Uno de los datos más reveladores del informe es dónde mueren los motoristas. En autopistas y autovías fallecieron 72 motoristas, nueve menos que en 2024. Es un descenso significativo, del 11%, que refuerza una idea conocida: las vías de alta capacidad, pese a la velocidad, son más previsibles.
El problema vuelve a estar en las carreteras convencionales, la que nos gustan a los moteros. En ellas se concentran 232 motoristas fallecidos, 14 más que el año anterior. Es decir, el aumento total de víctimas en moto se explica íntegramente por lo ocurrido fuera de autopistas y autovías.
Aquí encaja otro dato clave del informe: la salida de vía sigue siendo el tipo de siniestro más mortal, responsable del 43% de las muertes. En moto, este tipo de accidente suele ir asociado a pérdida de control, exceso de confianza, errores de trazada o falta de margen de seguridad. Factores que se agravan en carreteras secundarias mal mantenidas, con tráfico mixto y escasa protección.
Ciclomotores y VMP: cifras pequeñas, tendencia al alza. Aunque en números absolutos quedan lejos de las motocicletas, los ciclomotores y los VMP merecen atención. En 2025 fallecieron 16 usuarios de ciclomotor, frente a 11 en 2024, rompiendo una tendencia a la baja que venía desde 2016. En el caso de los vehículos de movilidad personal, se registraron cuatro fallecidos, el valor más alto desde que se recopilan datos específicos.
El casco funciona, pero no es el problema principal. Uno de los puntos donde las motos sí muestran un dato relativamente contenido es en el uso de accesorios de seguridad. En 2025 fallecieron cinco motoristas que no llevaban casco u otro elemento de protección obligatorio, la mitad que en 2024 y muy lejos de las cifras de turismos, donde 118 víctimas no usaban cinturón.
Y ahora… La paradoja de 2025: récord de movilidad, récord de exposición. El año 2025 confirma una paradoja incómoda. Nunca se había viajado tanto por carretera y nunca había sido tan baja la tasa de siniestros mortales por desplazamiento. Pero ese progreso no se reparte de forma homogénea.
Imágenes | DGT
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