Bajo este scooter con piel de cordero hay un lobo de 70 CV fabricado por un antiguo ingeniero de F1 y Superbikes

Hay motos pintorescas, y luego está la PiperMoto J Series que llama la atención por cada uno de sus detalles. Una definición que le viene como anillo al dedo a esta moto es la de "lobo con piel de cordero".

Y es que debajo de este simpático scooter con apariencia vintage encontramos a toda una bestia. Al levantar el capó (literalmente) encontraremos el propulsor de una KTM 690 Duke sobre un chasis hecho a medida. Pura potencia austriaca... Pero sobre un scooter.

Su fabricante los hace a mano y personalizados. Era exingeniero de F1 y Superbikes

El fundador de semejante scooter burlón es John Piper, fundador de PiperMoto. Cansado de los maxi scooter creó su propio concepto; los super scooter.

Resulta que Piper ha sido un amante del mundo del motor desde siempre. En su haber hay coches de F1, de Le Mans, e incluso coches del World Rally Car. Y es que en su carrera llegó a diseñar la caja de cambios del mítico Williams FW10, la moto Foggy Petronas FP1 de Superbikes y hasta el coche diésel con récord mundial de velocidad.

La Serie J (este scooter) combina toda esa experiencia. Salta a la vista y al oído. La base de esta moto es un bastidor artesanal en acero al cromo-molibdeno.

En él se aloja un verdadero lobo: el motor LC4 de la KTM 690 Duke situado en la parte trasera de la moto que, por cierto, se accede a ella a través de una especie de capó que se levanta verticalmente. Total, que este simpático scooter rinde 67 CV gracias al monocilíndrico.

Pequeño, pero matón. Tiene un 0 a 100 m/h de tan solo 4 segundos, y es capaz de ponerse a 200 km/h. Todo para un peso total de tan solo 160 kg.

Combinado con una parte ciclo de primera calidad. Resaltan las llantas de 17 pulgadas de una moto normal, pero también trae una horquilla invertida WP de 43 mm, frenada firmada por Brembo (320 mm delante y 240 mm detrás) y una suspensión trasera personalizada con 120 mm de recorrido progresivo.

El basculante, si te fijas con detalle, también ha sido personalizado mediante una barra de empuje y un balancín.

Naturalmente lo que llama la atención de un primer vistazo es el aspecto físico. Es una mezcla entre una vieja Lambretta y una Vespa. Dicho literalmente por John. Sin embargo, por mucho parecido que se le quiera sacar, es una obra artesanal auténtica. Toda la carrocería está fabricada con un material compuesto de carbono entretejido y acabada con toques cromados.

Si te molan los scooter, las motos y te sobra dinero, Piper los personaliza y hace a encargo. No sabemos el precio que tiene, pero esta joya con corazón austriaco no deberá ser nada barata.

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