Una idea española puede cambiar las carreteras para siempre: utilizar billones de colillas usadas para hacer asfalto más resistent

El sistema permite usar hasta un 40% de material reciclado, bajar la temperatura de fabricación y convertir uno de los residuos más contaminantes

John Fernández

Caminando, todos vemos colillas ocasionalmente tiradas por las calles. Más las que no hay tiradas... ¿Cuántas colillas dirías que se tiran en un año? Ya te lo contamos nosotros: nueve billones al año de colillas, según la Universidad de Granada.

Esa es la cifra que se estima que el mundo generará en 2025 desde que el cigarrillo con filtro se convirtió en norma. Un residuo pequeño, ligero y aparentemente inofensivo que acaba en playas, cunetas y alcantarillas… Y que tarda años en degradarse. Ahora, un equipo de investigadores españoles e italianos ha decidido mirarlas de otra manera: como asfalto.

Asi es como las colillas pueden alargar la vida del asfalto

Pero no están solos... El proyecto lo lleva acabo la Universidad de Granada con la de Bolonia, pero ojo, con la financiación del Gobierno de China. La idea tiene su aquel: transformar colillas (especialmente las de cigarrillos electrónicos, con mayor contenido de fibra aprovechable) en pequeños pellets que se integren en mezclas asfálticas con alto porcentaje de material reciclado.

En Granada el Laboratorio de Ingeniería de la Construcción (LabIC.UGR) pone a prueba la teoría. Los españoles han fabricado mezclas con hasta un 40% de material reciclado procedente de carreteras deterioradas, y añaden estos pellets derivados de las colillas. Cuando lo hacen, la cera se funde, libera las fibras y estas pasan a reforzar la matriz asfáltica.

Luego está el equipo de Bolonia, que se encarga del cómo. Los italianos eliminan la parte final con cenizas y trituran el resto, compuesto en gran medida por fibras de celulosa y plástico PLA. Ese material se mezcla con una cera tipo Fischer-Tropsch que actúa como aglomerante; luego, tras el prensado, se obtienen esos pellets.

El resultado de los dos trabajos en España e Italia es un pavimento más resistente a la fisuración, tanto por cargas de tráfico como por retracciones térmicas. Las fibras actúan como microrefuerzo y, además, ayudan a retener el ligante, lo que permite ajustar su contenido y ganar ductilidad.

Pero no termina ahí, lo interesante es que a eso se suma otro detalle interesante: la presencia de la cera puede reducir la viscosidad del betún y bajar la temperatura de fabricación, con el consiguiente ahorro energético y menos emisiones.

Como contamos en Motorpasión, en España, con la red de carreteras en peor estado que nunca, reparar un kilómetro de carretera puede alcanzar ya los 100.000 euros si requiere rehabilitación estructural completa. Con un déficit de conservación que supera los 13.500 millones de euros, cualquier tecnología que alargue la vida útil del firme tiene impacto directo en el bolsillo público y en la seguridad.

Imágenes | Universidad de Granada

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