Hace 63 años, Japón prohibió subir el mítico Monte Fuji en moto. Ahora un grupo de chavales va a romper las normas por culpa de un manga

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Japón permitirá por primera vez en 63 años una subida experimental en moto al Monte Fuji gracias a un proyecto impulsado por estudiantes

John Fernández

Está a punto de pasar algo histórico en Japón. Desde hace más de seis décadas, las motos han desaparecido de las laderas del archiconocido Monte Fuji; Japón cerró al tráfico motorizado las rutas de ascenso de su montaña más icónica en los '60.

Ahora, 63 años después, un grupo de estudiantes japoneses ha conseguido un permiso excepcional para volver a subir una parte del volcán en una moto.

Histórico es volver a subir el Monte Fuji en moto

El proyecto se llevará a cabo el próximo 5 de julio, y ya ha despertado una enorme expectación en Japón, y en todo el mundo porque, por primera vez en más de 60 años, alguien podrá subirlo de forma motorizada. La iniciativa está liderada por el colectivo juvenil "Club de Investigación de Motores", formado principalmente por estudiantes de instituto de la prefectura de Shizuoka, apasionados por las motos y la mecánica.

La historia tiene además un importante componente simbólico. Precisamente en 1963 un joven japonés llamado Susumu Nabeta (del que después hablaremos) logró alcanzar la cima del Fuji con una pequeña Honda Super Cub C100 modificada tras recorrer unos 40 kilómetros en doce horas.

Aquella hazaña se convirtió en una imagen legendaria del motociclismo japonés. Poco después comenzaron las restricciones al tráfico motorizado en las rutas de montaña.

¿Por qué Japón prohibió las motos en el Monte Fuji?

Es una de las curiosidades del mundo del motor, y aunque no existe una única ley asociada exclusivamente a las motos, durante los '60 y posteriores, las autoridades japonesas endurecieron progresivamente las restricciones al tráfico en el Fuji debido a varios factores.

El primero era la seguridad, y es que las rutas del volcán son extremdaamente inestables: grava volcánicas, fuertes pendientes y cambios imprevistos del clima. De hecho, hoy en día los accidentes de escaladores siguen siendo bastante comunes debido a esto.

También existe un problema medioambiental: el Fuji es un lugar sagrado y uno de los símbolos nacionales de Japón. El creciente turismo motorizado comenzó a generar erosión en los caminos, daños en las rutas de ascenso y problemas de conservación. Con el tiempo, gran parte de los accesos quedaron reservados únicamente para senderistas y vehículos autorizados de mantenimiento.

Así que el nuevo proyecto japonés no pretende abrir el volcán al tráfico general, sino realizar una prueba experimental controlada. 

El objetivo de los estudiantes nipones es recorrer un kilómetro utilizando varias motos ligeras como las Honda CT125 Hunter Cub o la Cross Cub 50, además de alguna Husqvarna. El objetivo oficial es recopilar datos sobre tracción y comportamiento en terreno volcánico, grabar imágenes, estudiar el rendimiento sobre ceniza y pendientes, y promover el turismo motero en las regiones de Gotemba e Izu.

Más curioso todavía es cómo nació la idea: de un manga. Los miembros del club reconocen que se inspiraron en Super Cub Rei, donde la protagonista sueña con subir el Monte Fuji en una Hunter Cub.

La historia del japonés que pasó 12 horas para subir el Monte Fuji en una Honda

De paso, nos sirve para conocer otra de las historias más molonas de la historia motociclista japonesa. Sucedió en agosto de 1963, cuando un joven nipón llamado Susumu Nabeta coronó la cima del Monte Fuji con una pequeña Honda Super Cub C100 de apenas 50 cc.

La subida fue de todo... menos sencilla: Nabeta tuvo que enfrentarse a caminos de ceniza volcánica, piedras sueltas y pendientes donde la pequeña Super Cub apenas podía mantener la tracción, y a medida que aumentaba la altitud, el motor perdía potencia por la falta de oxígeno y en varios tramos el joven tuvo incluso que empujar la moto manualmente para continuar avanzando hacia la cima.

Según las crónicas japonesas de la época, el recorrido se prolongó durante unas 12 horas y cerca de 40 kilómetros de ascenso.

Las imágenes del piloto cubierto de polvo volcánico junto a la diminuta Honda terminaron convirtiéndose en un símbolo del Japón de posguerra y del espíritu aventurero.

Imágenes | Honda

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