El Mundial de Mototurismo es el campeonato donde no gana el más rápido… y un español de 81 años quiere conquistar su tercera corona
Cuando uno escucha la palabra "mundial" en todo lo que rodee al motociclismo, pues piensa automáticamente en MotoGP, Superbikes o Dakar; competiciones grandes, velocidad, adelantamientos, cronómetros, límite... Pero existe otro campeonato mucho menos conocido, aunque probablemente más cercano al espíritu original de la moto: viajar.
Se llama oficialmente 'FIM Touring World Challange', organizado por la Fédération Internationale de Motocyclisme (FIM), conocido más habitualmente como Mundial de Mototurismo y este 2026, además, tiene sabor español: Santiago García, un motorista andaluz de 81 años que persigue su tercer título mundial en la materia.
Más cerca de una vuelta al mundo que de MotoGP
El concepto de campeonato rompe claramente con lo que tenemos de idea tradicional de competición, en el sentido de que no existen las poles, ni las vueltas rápidas, ni carreras. Ni siquiera tienen categorías por potencia o cilindrada.
La base de este Mundial de Mototurismo es muy diferente: recorrer el mundo en moto y participar en concentraciones internacionales organizadas bajo el paraguas de la FIM. Eso, honestamente, se parece mucho más al espíritu motero original de viajar, conocer y disfrutar.
Así, los participantes van acumulando puntos a medida que asisten a eventos oficiales repartidos por distintos países, y bajo el auspicio de la FIM. Entonces, van completando registros presenciales y tomando parte en actividades turísticas y moteras con el objetivo no de ser el más rápido, sino el más constante.
Como aquí no hay entornos controlados durante las rutas, el reglamento deja bien claro que la velocidad no entra en juego, y que lo que se premia es la participación, la regularidad y la implicación dentro del calendario internacional. El turismo, disfrutar.
Cómo funciona realmente el Mundial de Mototurismo
Pues existen dos categorías, principalmente: la individual y la de motoclubes. Entonces, cada piloto va sumando puntos por acudir a los eventos oficiales de la FIM marcados en el calendario. Viajar con tu propia moto otorga más puntuación que hacerlo con una alquilada, y algunos encuentros especiales multiplican los puntos obtenidos.
Pero claro, no vale con ir a cuatro eventos; para optar al título, hace falta acudir a buena parte de las pruebas del calendario, incluyendo citas emblemáticas como el FIM Rally o el Mototour of Nations. Y para eso hace falta mucho tiempo libre para viajar, y dinero, naturalmente.
Y es que el campeonato adquiere otra dimensión más allá de la del aficionado que viaja cuando vemos el calendario, que parece más bien el de un explorador profesional: Egipto, Grecia, Finlandia, India, Japón o Mallorca pueden formar parte de una misma temporada. En moto, por si acaso a alguno se le olvida.
Lo que es, en realidad, es un desafío de resistencia vital más que un campeonato. Las jornadas incluyen rutas turísticas, reuniones de clubes, actividades culturales, desfiles, concentraciones, acampadas y encuentros con la filosofía de convertir la moto en una herramienta social para conocer lugares y personas. Para muchos adquiere incluso una tercera dimensión: la de hacer del Mototurismo un estilo de vida.
El español de 81 años que quiere volver a ser campeón
Y justo en ese contexto aparece nuestro representante número uno en el Mundial de Mototurismo. Como el Marc Márquez del Mototurismo, Santiago García es un motorista andaluz de 81 años que busca este 2026 conquistar su tercer título tras lograr los de 2021 y 2025, según cuenta OKDiario.
El veterano piloto llegó recientemente a Palma para disputar la 50ª Volta a Mallorca, una de las pruebas importantes del campeonato, después de viajar desde Marbella. A sus 81 años, el andaluz continúa recorriendo decenas de miles de kilómetros al año, tal y como reseña también el blog de Gustavo Cuervo.
En concreto, dice que la pasada temporada recorrió alrededor de 70.000 kilómetros para hacerse con el campeonato de 2025. "Voy cambiando de moto porque hay que ir renovando las que ya tienen 70.000 kilómetros", explicaba al citado medio.
Pero probablemente la frase que mejor resuma ese espíritu aventurero es la de: "Voy a dejar la moto cuando me muera. La verdad es que la moto me mantiene con vida", decía el motero (que no motorista).
Más allá de títulos, clasificaciones o trofeos, lo que realmente se premia es medir la pasión por seguir viajando. Mientras MotoGP vive obsesionado con las milésimas, la aerodinámica y la tecnología, este otro Mundial mantiene viva una idea mucho más clásica del motociclismo: perderse en la carretera, sumar kilómetros y convertir cada viaje en una historia.
Imágenes | RFME, Gustavo Cuervo
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