A Honda se le ha ocurrido el negocio del siglo: arreglar las carreteras convirtiendo arena del desierto en asfalto barato

Una startup de Honda ha desarrollado un proceso para convertir arena desértica en material válido para carreteras

John Fernández

Existe una profunda ironía en nuestro mundo, y más concretamente, en el de la construcción: vivimos en un planeta lleno de arena... y aún con esas, empieza a escasear. Evidentemente, no hablamos de cualquier arena, sino la que sirve para hacer carreteras, soportar el tráfico y no se desmorona con el paso de los años.

Y justo en ese embrollo es en el que se ha metido Honda con una nueva aventura empresarial: PathAhead. Es el nuevo y curioso proyecto nipón con un objetivo resumido en una línea: convertir la arena del desierto en material válido para construir carreteras.

Rising Sand: así pretende Honda transformar la arena del desierto en el futuro del asfalto

Como podías imaginar, no es tan sencillo como coger un puñado del Sáhara y echarlo sobre el asfalto.

Primero, el problema, que es puramente físico. La arena que se usa en construcción (la de ríos, mares o canteras) tiene una forma irregular, con aristas, que permite que los granos se 'enganchen' entre sí, lo que le da cohesión y resistencia. La del desierto, en cambio, es todo lo contrario: millones de años de erosión la han dejado fina, redondeada y prácticamente inútil para este tipo de usos.

Y por eso mismo, aunque parezca puramente contradictorio, el mundo está consumiendo arena a un ritmo que no se puede reponer, con unos 50.000 millones de toneladas al año y un impacto ambiental cada vez más evidente en ríos y ecosistemas.

Así que no es que Honda haya solo pensado en ello, sino que ha visto futuro empresarial ahí. ¿Cómo? Dándole la vuelta a ese problema, literalmente.

A través de PathAhead, han desarrollado un proceso de granulación que transforma esa arena desértica en un nuevo material llamado Rising Sand. Lo que hacen es aumentar el tamaño de las partículas (de unas pocas micras a varios milímetros) y, sobre todo, modificar su comportamiento para que funcione como un árido convencional. O dicho de otra forma: fabrican una arena que sí sirve para construir.

Sobre el papel, la marca del ala dorada habla de una resistencia 2,5 veces superior a la de los materiales naturales equivalentes, y de carreteras que pueden hasta duplicar una vida útil, pasando de 10 a 20 años. Pero sobre todo, el dinero: la reducción de costes podría rondar el 60%.

El primer escenario que van a desarrollar no es casual: África. El continente apenas tiene un 20% de sus carreteras pavimentadas y, en muchas regiones, el transporte sigue siendo caro, lento y poco fiable precisamente por la falta de infraestructuras. Allí, donde el problema es evidente y la arena del desierto abunda, Rising Sand puede tener sentido desde el minuto uno.

Así que en 2028 Honda va a levantar una planta en Kenia para producir este material de forma local para una jugada clara: usar lo que hay en el terreno para construir lo que falta.

Visto desde el mundo de la moto (y aquí es donde la cosa se pone interesante) esto no deja de ser otra forma de atacar uno de los grandes límites de siempre: las carreteras que supondrán más kilómetros asfaltados, más duraderos y más baratos para poder viajar más en más rutas y depender menos de infraestructuras precarias en lugares como África.

 Imágenes | Honda

En Motorpasión Moto | El milagro de KTM: en poco más de un año ya venden casi el doble de motos. Son el ejemplo de cómo salir de una de las crisis más bestias de la historia

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasionmoto.com

VER 0 Comentario