Superprestigio, ¿no era esto lo que queríamos?

Aunque hace ya tiempo que la afición española conocía el dirt track, no ha sido hasta los últimos dos años cuando de verdad "se ha puesto de moda". Una creciente afición entre pilotos profesionales, amateurs y meros aficionados de las dos ruedas que ha terminado con la celebración de un evento como el Superprestigio Dirt Track de Barcelona del pasado fin de semana.

El Superprestigio de Barcelona lo tenía todo: los mejores pilotos nacionales de MotoGP y el actual campeón de su categoría en el AMA, un escenario –el Palau Sant Jordi– habilitado para la perfecta práctica del deporte, entretenimiento a raudales y el apoyo de una la mejor afición del mundo, como diría Mela. En términos deportivos el Superprestigio ha sido todo un éxito dando a los aficionados todo lo que pidieron, derrapadas, duelos y dosis de adrenalina de un deporte recién llegado a la península. ¿Qué faltó entonces?

Si realmente faltó o no sólo te lo podrán decir los organizadores pero lo cierto es que la sensación que transmitió el evento tanto por streaming como en la emisión de Teledeporte es que ahí faltaba "algo". Un "algo" en forma de filas completamente vacías y amplios claros en las gradas que enfriaba el ambiente. Pero como la televisión podría engañar, pregunté a nuestro compañero Francisco Codes, uno de los tantos aficionados que asistieron al evento.

Si no fuera por el esfuerzo y ganas que ponían los chicos del Noyes Camp con su concurso –haciéndote una fotografía entrabas en el sorteo de un curso de conducción– el ambiente antes del espectáculo era algo frio.

Quizás se echó de menos también una pista más larga que permitiera cruzadas más continuas y aprovechar el rebufo al máximo. Aunque todo tenía su razón de ser:

A muchos les ha parecido un donut, la gente de Kenny me comentaban que si en una pista de 13 segundos por vuelta Brad ya les metía una décima, imagínate en una pista más larga.

Y es que esa décima por vuelta resultaba más que obvia cuando Baker se enfrentó a Marc Márquez en la final, dando la sensación de poder jugar a su antojo con el piloto catalán.

Hace años que nosotros los aficionados venimos pidiendo más espectáculo en la categoría reina, ahora maquillada por la llegada de Marc Márquez. El Dirt Track se ha puesto de moda entre pilotos que no lo habían practicado habitualmente hasta la fecha y poco a poco terminará llegando a los aficionados. Ahora bien, si queremos llenar un estadio de 16.000 personas quizás el precio de las entradas (de los 30 a los 200 euros del Golden Pass) deba ajustarse un poco más a la situación actual –aunque hubo grandes ideas como los descuentos para niños–.

Puede que, pese a lo que los aficionados más frikis podamos pensar, el Dirt Track no haya calado aún en un grueso de la afición altamente especializada en MotoGP. Aun queda camino por delante pero no tengo ninguna duda de que más pronto que tarde seremos capaces de apreciar el espectáculo y profesionalidad de muchas más disciplinas del motociclismo.

Y si hablamos de dirt track habrá que darle las gracias al empeño de Kenny Noyes y compañía, un piloto de la vieja escuela que no ha parado en su voluntad de traer esta categoría a la Península.

Foto vía | Superprestigio Dirt Track En Motorpasión Moto | Adiós al piloto de la vieja escuela (I y II), Acudimos al Noyes Camp: iniciación en el dirt track (I y II)

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