
Suzuki no ha querido reinventar la Katana, ha preferido hacer justo lo contrario: convertir una de las motos con más historia de su catálogo en objeto de colección
La palabra Katana significaba romper todas las reglas hace un tiempo. Corría 1981 cuando Suzuki presentó la GSX1100S Katana, una moto que parecía llegada del futuro gracias a unas líneas afiladas que no se parecían a nada de lo que había en el mercado. Más de cuatro décadas después, aquel nombre sigue teniendo un peso especial dentro de la marca japonesa.
Ahora Suzuki quiere volver a explotar ese componente emocional con una edición muy exclusiva de la actual Katana. Y lo hace apostando por la escasez: solo se fabricarán diez unidades para el mercado español.
Una Katana casi de coleccionista
No hay cambios profundos en la moto... tampoco era necesario. La base sigue siendo la misma Katana que ya conocemos, pero Suzuki ha preparado una configuración específica para diferenciar esta serie limitada del modelo convencional.
El elemento más llamativo es el escape Akrapovic, que llega instalado de fábrica y aporta una imagen todavía más deportiva, además de reducir el peso respecto al silencioso original. Junto a él aparecen un asiento con bordado específico y protectores para el depósito que terminan de dar personalidad a esta edición.
La exclusividad, sin embargo, no está tanto en los accesorios como en su producción. Diez unidades convierten automáticamente a esta Katana en una de las Suzuki más difíciles de ver por la calle.
Suzuki no ha querido tocar una receta que continúa funcionando; la Katana mantiene el conocido motor de cuatro cilindros en línea de 999 cc, refrigerado por líquido, capaz de desarrollar 152 CV a 11.000 rpm y 106 Nm de par a 9.250 rpm, ya adaptado a la normativa Euro 5+.
Es un propulsor que destaca por combinar una respuesta muy contundente en la parte alta del cuentavueltas con un funcionamiento especialmente lleno en bajos y medios, algo que permite disfrutar de la moto tanto en una conducción tranquila como cuando llega el momento de enlazar curvas.
A ello se suma el completo paquete electrónico Suzuki Intelligent Ride System (S.I.R.S.), que incorpora tres modos de conducción, control de tracción con cinco niveles y posibilidad de desconexión, acelerador electrónico Ride-by-Wire, cambio rápido bidireccional, asistencia a bajas revoluciones y sistema Easy Start.
Lo curioso de esta edición limitada es que la exclusividad no dispara su precio; Suzuki ha fijado una tarifa de 12.499 euros, una cifra que resulta especialmente competitiva si se compara con otras naked de corte retro y gran cilindrada del mercado.
Por ese importe, además de una producción reducida a solo diez unidades, el comprador se lleva una moto con un enorme peso histórico dentro de la marca, un equipamiento específico instalado de serie y uno de los motores tetracilíndricos más carismáticos que todavía sobreviven en el segmento.
Para los seguidores de Suzuki probablemente no sea solo una Katana más. Puede acabar siendo una de esas ediciones que dentro de unos años resulte mucho más difícil encontrar que comprar.
Imágenes | Suzuki
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