
Contra todo pronóstico, la firma sigue viva en 2026 fabricando motos artesanales y exclusivas en Alemania bajo el control de 3C-Carbon
¿A alguien le suena Horex? Seguro que a unos cuantos sí, y a otros, directamente no. Es una de esas marcas de moto que simbolizan la rareza absoluta dentro del sector, y es alemana.
Bien se podría tildar como de "histórica", pues llegó a ser una referencia del motociclismo europeo en los años '50. Luego desapareció durante décadas, revivió con un proyecto extremadamente ambicioso y quebró en 2014. Pero no murió ahí. Esta es la historia de una marca con sus idas y venidas.
Llegaron a tener la moto de 350 cc más vendida del mundo
Su historia es prácticamente una de esas historias imposibles dentro del motociclismo europeo. Pero empecemos por el principio, en 1923. Fritz Kleemann la fundó en Bad Homburg, Alemania, en ese año. El nombre de la marca venía de la unión entre "HO", de Homburg, y "REX", una marca de conservas de la familia.
En esa época, Alemania vivió un boom de fabricantes de motos, y Horex se hizo un hueco rápidamente gracias a sus motores Colombus y algo que hoy en día parece extinto: una buena reputación por fiabilidad. Sin embargo, el auténtico boom les llegó tras la Segunda Guerra Mundial.
En los '50, Horex se convirtió en la marca más importante de Alemania gracias a la Regina, que era una moto sencilla, monocilíndrica, pero elegante, robusta y relativamente asequible en ese contexto social y comercial. De hecho, fue tan importante que llegó a convertirse en la moto de 350 cc más vendida del mundo.
Aquello les reportó buenas cantidades de dinero, y tras su éxito, Horex intentó subir el nivel con modelos más sofisticados. De esa idea nació, por ejemplo, la Imperator, que ya era una bicilíndrica orientada a competir contra las británicas del momento. De hecho, la marca alemana tuvo presencia y participó en varias competiciones internacionales de motos.
Sin embargo, a finales de los años '50, el mercado empezó a cambiar. ¿Y qué pasó? Pues que el automóvil empezó a sustituir a muchas motos como vehículo de transporte cotidiano, mientras que los fabricantes japoneses comenzaban a irrumpir con fuerza en el mercado internacional. Decenas de marcas europeas desaparecieron durante aquellos años, incapaces de soportar el cambio de paradigma industrial.
Horex, lamentablemente, fue una de ellas. En 1960 Daimler-Benz (la empresa que creó Mercedes) compró la compañía y puso fin a la producción de motos, así que el nombre quedó prácticamente congelado en el tiempo y durante décadas Horex pasó a ser poco más que un recuerdo para coleccionistas y aficionados alemanes.
Resurgieron en 2010
Así quedó la historia, hasta 2010, cuando ocurrió algo completamente inesperado: la marca anunció oficialmente su vuelta al mercado. Y no lo hizo con cualquier moto, sino que apostó todo a una naked premium equipada con un motor VR6, para llamar la atención.
Aquella arquitectura mecánica, inspirada en los motores VR de Volkswagen, utilizaba seis cilindros en un bloque extraordinariamente compacto, y el resultado era una moto completamente distinta a cualquier otra del mercado europeo. Tanto, que se acabó convirtiendo en una especie de objeto de culto.
Sin embargo, el proyecto se enfrentaba a un evidente problema: fabricar aquellas motos era carísimo porque los precios eran muy elevados, la producción avanzaba lentamente y la marca no tenía ni la estructura comercial ni la capacidad industrial de fabricantes como BMW Motorrad o Ducati.
¿Qué pasó? Pues lo esperable, que en agosto de 2014 la marca entró en bancarrota. Las ventas quedaron muy por debajo de lo esperado y la empresa no pudo sostener los enormes costes del proyecto VR6. La producción era lenta y extremadamente cara, y en algunos momentos apenas podían ensamblarse unas pocas unidades al día.
2015: ¿segunda salvación?
Sin embargo, en 2015 apareció un salvador inesperado, llamado 3C-Carbon Group, una empresa alemana de fibra de carbono y tecnología, que compró Horex. Tomaron la decisión de dejar de intentar competir contra los fabricantes convencionales.
En lugar de buscar grandes volúmenes, 3C entendió que Horex solo podía sobrevivir como una marca boutique extremadamente exclusiva. La producción pasó a ser todavía más limitada y artesanal, enfocada a clientes muy concretos y motos prácticamente de colección.
Y curiosamente, han sobrevivido hasta 2026. La marca continúa operando bajo 3CCarbon y fabrica motos en series limitadas y pequeñas: han recuperado, incluso, el mítico nombre de la Regina, que ahora se llama Regina Evo, una reinterpretación en forma de moto.
Y contra todo pronóstico, siguen basándose en el VR6 de seis cilindros muy compacto, e inspirado en el concepto mecánico de Volkswagen con una potencia que ronda los 160 CV y unos precios de... 40.000 euros.
Por otro lado, la marca ha apostado en los últimos años por la Regina Evo, una reinterpretación moderna de su histórica Regina de los años 50. Esta moto utiliza un monocilíndrico de 600 cc y 48 CV, pero lo realmente llamativo no es el motor, sino su construcción casi artesanal: chasis monocasco de carbono, basculante también en carbono y un peso declarado de apenas 133 kilos.
Ahí siguen, sobreviviendo. Naturalmente, para un público muy selecto. Pero la próxima vez que en algún museo veas una moto con el logo en forma de hache y un motor de seis cilindros, sabrás identificar de quién viene.
Imágenes | H&H Classics, Horex
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