Durante más de un siglo, Harley-Davidson ha estado asociada a grandes custom, pero han sido mucho más
Durante más de un siglo, Harley-Davidson ha estado asociada a grandes custom y cruceros interminables por la Ruta 66. Chalecos y chupas de cuero, hombres y mujeres con cierto carácter…
Sin embargo, la historia de la compañía de Milwaukee está llena de giros inesperados. No siempre fueron motos pesadas con cromados infinitos: en su camino también hubo deportivas, eléctricas (esta es la etapa más reciente, con LiveWire), marcas italianas e incluso autocaravanas.
MV Agusta, Cagiva, Buell o autocaravanas... Todo esto ha tenido Harley
De Italia a Milwaukee: Aermacchi. ¿Te suena esta marca? Seguro que no. En los años’ 60, Harley quiso abrirse paso en el mercado de pequeña cilindrada. Para ello compró la división de motos de Aermacchi, un fabricante italiano ligado a la aviación.
Aquella alianza dio frutos deportivos: con las Aermacchi-Harley, Walter Villa conquistó cuatro títulos mundiales de velocidad en los 70. Pero en ventas no funcionó. Los americanos (que eran, y son, muy suyos) no terminaron de aceptar esos modelos con arranque al revés, sin intermitentes y menos prestaciones que la competencia japonesa. En 1978, Harley se deshizo de Aermacchi vendiéndola a Cagiva.
El experimento deportivo: Buell. En los ‘90, Harley buscaba una vía para entrar en el terreno de las sportbikes. El elegido fue Erik Buell, ingeniero obsesionado con la innovación. Primero con una participación minoritaria y después con la compra total en 2003, Harley convirtió a Buell en su apuesta deportiva.
Nacieron motos como la Thunderbolt o la más accesible Buell Blast, que incluso se usó en las escuelas de conducción de la marca. Pero en 2009 Harley cerró la división: no daba beneficios, pese al prestigio técnico de sus diseños.
La aventura europea: MV Agusta y Cagiva. En 2008, Harley sorprendió al mundo al comprar por completo el grupo MV Agusta, lo que incluía a MV y Cagiva. El objetivo era ganar presencia en Europa. Claudio Castiglioni y Massimo Tamburini siguieron al frente en Italia, pero la crisis financiera golpeó fuerte y Harley entró en pérdidas. La estrategia de “volver a lo esencial” acabó con la venta de MV en 2010. Fue una aventura corta y cara.
El salto eléctrico que no va del todo bien ahora mismo: LiveWire y Stacyc. En 2014 llegó Project LiveWire, que cristalizó en 2019 con la primera Harley eléctrica de producción. Potente, rápida y distinta a todo lo que había hecho la marca. Tanto que en 2021 se escindió como empresa propia, aunque Harley mantiene el control mayoritario. Junto a ella también entró Stacyc, una firma de bicis eléctricas infantiles.
Hoy, LiveWire sigue viva con modelos como la ONE o la S2 Del Mar. Sin embargo, atraviesan una importante crisis de ventas. Los datos hablan de que solo en los tres primeros meses del año vendieron 33 motos.
Cuando Harley fabricó autocaravanas. Pocos recuerdan que en 1986 Harley compró Holiday Rambler, uno de los mayores fabricantes de autocaravanas del mundo. La idea era diversificar ingresos en plena crisis del sector moto. Durante una década coexistieron las motos de Milwaukee con las casas rodantes americanas. En 1996, Harley vendió el negocio y volvió a centrarse en lo suyo.
La trayectoria de Harley-Davidson demuestra que, lejos de ser solo “la moto de los puretas”, ha explorado caminos de lo más variado (y lo sigue haciendo). Algunas apuestas se hundieron, otras marcaron época, pero todas forman parte de una marca que siempre acaba regresando a su esencia: fabricar las custom que han definido generaciones enteras.
Imágenes | Harley-Davidson, MV, Buell
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