QJMotor aparece como el candidato más lógico para hacerse con la marca italiana, en una operación que sería muy distinta a otras compras europeas recientes
El momento de MV Agusta no admite demasiadas lecturas optimistas. La marca de Varese ha cerrado 2025 con un desplome del 27,8% en ventas y el arranque de 2026 se mueve en cifras aún más delicadas, con previsiones que apenas superarían las 2.000 unidades en todo el año.
Un golpe duro para una firma que venía de varios ejercicios intentando recomponerse tras su breve, y poco fructífera, etapa bajo el paraguas de KTM.
China vuelve a llamar a la puerta de Varese tras el adiós de KTM
La fábrica, de hecho, atraviesa uno de esos parones habituales en invierno que en esta ocasión pesan más de lo normal. No es solo una cuestión de calendario industrial: el mercado aprieta, el stock se ha ajustado a base de descuentos el año anterior y la sensación general es la de estar de nuevo en una encrucijada estratégica. Otra vez...
Tras la salida de KTM, el control volvió a manos de Timur Sardarov, quien optó por un enfoque más conservador en lo industrial y menos intervencionista en el desarrollo de producto. Un cambio relevante respecto a etapas anteriores, cuando su implicación era total y se exploraron caminos que diluían el ADN clásico de MV Agusta, incluyendo proyectos de apertura de gama con base externa que nunca llegaron a materializarse.
La llegada de KTM supuso justo lo contrario: inversión directa en Varese, refuerzo del diseño, procesos más “corporativos” y un intento claro de blindar el carácter italiano de la marca. Hubo incluso una ampliación del área creativa con apoyo del estudio KISKA, aunque el coste de esa estructura y la complejidad de integrarla acabaron pesando más de lo esperado. Muchas de esas optimizaciones quedaron a medio camino y hoy forman parte de la herencia que arrastra la compañía.
Mientras tanto, el vínculo con China nunca desapareció del todo. QJMotor siguió siendo un socio clave como distribuidor en el mercado chino y como cliente del centro de diseño de Varese. No es casualidad que buena parte de los modelos deportivos de QJMotor muestren rasgos estéticos claramente emparentados con MV Agusta.
Ahora, con las cifras en rojo y la presión financiera creciendo, vuelve a sobrevolar un escenario que hasta hace poco parecía descartado: la venta de MV Agusta a un fabricante chino, según Motomag. QJMotor aparece como el candidato más lógico, aunque no necesariamente el único interesado en sentarse a la mesa. Para muchos, más allá de una compra inmediata, se trata de una oportunidad única de observar de cerca qué es realmente MV Agusta hoy y qué activos tecnológicos y de imagen hay detrás del nombre.
La diferencia respecto a otros movimientos recientes en la industria es clave. No se trataría de rescatar una marca europea para estampar su logo en productos ajenos, sino de integrar una estructura productiva en Europa, con una historia, un saber hacer y una identidad todavía reconocible. Para un gigante chino, eso abre puertas que van mucho más allá del simple volumen: prestigio, diseño y acceso directo al mercado europeo.
El problema es que el reloj corre en contra. La caída de 2025 llega tras un año de liquidación de stock que no es sostenible a medio plazo. La necesidad de un inversor ya no es una opción estratégica, sino una urgencia. Y, a diferencia de la operación con KTM, cualquier nuevo comprador tendrá que demostrar algo más que músculo financiero: entender qué significa MV Agusta y decidir si merece la pena conservarlo… o transformarlo por completo.
Imágenes | MV Agusta
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