Un uruguayo ha creado un coche deportivo tan radical que hay que conducirlo con los pies atrás como en una moto

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El proyecto apuesta por sentar al conductor mucho más adelantado y con una postura inspirada en las motos deportivas para mejorar las sensaciones al volante

John Fernández

Los motores de altas revoluciones, las fibras de carbono, los frenos de competición o la electrónica avanzada llevan décadas viajando de las motos a los coches y viceversa. La competición ha servido siempre como punto de encuentro entre ambos mundos.

Sin embargo, había un aspecto que prácticamente ningún fabricante de automóviles se había atrevido a tocar: la posición del conductor. Es ahora cuando las marcas de coche quieren que los conduzcas… como una moto, de verdad.

La clave está en sentar al conductor casi encima del eje delantero

Eso es precisamente lo que pretende cambiar Sanrivatti, una joven marca holandesa de superdeportivos que asegura haber encontrado la forma de devolver parte de las sensaciones que, según sus responsables, muchos hiperdeportivos han ido perdiendo con el paso de los años.

Su propuesta no consiste en instalar un motor de moto ni en reducir peso a cualquier precio. Va mucho más allá: quiere que quien se siente al volante tenga una experiencia mucho más parecida a la de pilotar una superbike.

La compañía denomina a esta idea Apex Position. A diferencia de un superdeportivo convencional, donde el conductor suele quedar relativamente retrasado respecto al tren delantero, Sanrivatti propone desplazar el asiento hacia delante y adoptar una postura mucho más inclinada, con la cabeza orientada hacia el vértice de la curva, muy similar a la que adopta un piloto sobre una deportiva.

Según explica la marca, esa posición permite percibir mejor los movimientos del chasis, facilita colocar el coche con mayor precisión en las curvas y mejora la visibilidad del trazado, acercando la experiencia a la conexión directa que ofrecen las motos.

La filosofía resulta curiosa porque llega en un momento en el que los hiperdeportivos nunca habían sido tan rápidos... pero también tan sofisticados y filtrados electrónicamente.

La potencia ya no basta para emocionar. Durante años la receta para fabricar el supercoche definitivo parecía sencilla: más caballos, más carga aerodinámica y mejores tiempos por vuelta.

El problema es que muchos fabricantes han terminado construyendo coches tan eficaces que parte de las sensaciones se han ido diluyendo. Sanrivatti cree que recuperar esa conexión pasa por volver a colocar al conductor en el centro del proyecto, exactamente igual que sucede sobre una moto.

Por supuesto, la idea también plantea incógnitas importantes. Situar al conductor más cerca del eje delantero podría mejorar las sensaciones al volante, pero también obliga a resolver cuestiones relacionadas con la seguridad en caso de impacto frontal, uno de los aspectos que más debate está generando alrededor del proyecto.

De momento es solo una idea. Pero demuestra hasta qué punto las motos siguen inspirando al automóvil. El primer modelo de Sanrivatti todavía no ha sido presentado oficialmente y la marca apenas ha mostrado recreaciones digitales del proyecto. Habrá que esperar para comprobar si esa revolucionaria posición de conducción realmente cumple lo que promete cuando llegue a la carretera.

Lo que sí demuestra esta iniciativa es que la industria del automóvil sigue mirando a las motos cuando busca nuevas formas de emocionar al conductor. Durante décadas copiaron materiales, motores o soluciones electrónicas. Ahora quieren apropiarse también de algo mucho más difícil de replicar: esa sensación de ir prácticamente integrado con la máquina que solo una superbike ha sabido ofrecer hasta ahora.

Imágenes | Sanrivatti

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