
Fue la superbike que revolucionó el segmento en los años 90 y demuestra que el apodado 'Captain Slow' siempre ha tenido debilidad por las motos rápidas
¿Alguien se imagina al mítico periodista del motor James May dándolo todo encima de una moto? No parece muy motero; nunca ha encajado en el perfil del motorista obsesionado con la velocidad. Tanto es así que en Top Gear y The Grand Tour sus colegones le apodan 'Captain Slow' (Capitán Despacio) por conducir con mucha calma.
Pero basta con echar un ojo a su garaje para descubrir que la realidad es bastante distinta... Y que es motero.
La Honda que cambió las reglas de las deportivas
El último ejemplo acaba de salir a la luz. Una de las pocas motos que pertenecieron al periodista británico ha aparecido en una subasta, y no es una moto cualquiera; ni siquiera es una moto para ir despacio. Es una Honda CBR900RR Fireblade de primera generación, una de las motos más importantes no solo de la historia de Honda, sino de la historia de la moto en general.
Hagamos un poco de historia: cuando Honda presentó esta moto en el 1992, el objetivo del ingeniero Tadao Baba no era fabricar la moto más rápida del mundo, sino crear una deportiva con las prestaciones de una gran cilindrada, pero el peso y la agilidad de una 600.
El resultado revolucionó al mundo de la moto: su motor cuatro cilindros en línea de 893 cc daba unos 124 CV más que suficientes para superar la barrera de los 250 km/h, cosa que hacía fácilmente por un detalle: apenas rondaba los 205 kilos en orden de marcha, muy cerca de una 600 de la época y, ojo, 45 menos que muchas de sus rivales.
Aquello cambió realmente el concepto de superbike, incluso de cambiar motos hasta el punto de que Honda lo apostó todo desde aquel modelo a adelgazar cada componente antes que por buscar cifras desorbitadas de potencia. No en vano, aquello marcaría el desarrollo de todas las motos futuras, pero no solo de la marca.
Curiosamente para nosotros, los españoles, la unidad de James May era española: llegó aquí por primera vez en 1993 y luego fue al Reino Unido, donded fue matriculada. En 2013 May se la quitó de encima para dársela a la colección del 'David Silver Honda Collection Museum', uno de los mayores especialistas mundiales en motos clásicas de Honda.
La moto acumula unos 22.000 kilómetros y conserva un amplio historial de mantenimiento, muy bien documentado. De hecho, antes de irse de casa, recibió una puesta a punto completa, con neumáticos nuevos Bridgestone Battlax S21, revisión de carburadores, sustitución de fluidos y una restauración estética.
Esta joyita vale menos de 6.000 euros ahora.
Imágenes | James May
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