La Triumph Scrambler 1200 se vuelve más accesible en todos los sentidos: mejor equipada, aún más bonita y... ¡más barata!

Nota de Motorpasion Moto

Renovar una moto en la que una marca se ha esforzado por que parezca vieja. La paradoja de las motos neo-retro es aún más complicado cuando toca una renovación a medio ciclo de vida. Ese es el punto en el que está la Triumph Scrambler 1200.

La moto retro de aventura de Hinckley llega este año con cambios por dentro, algunos retoques por fuera y lo más importante de todo: es más accesible y también más barata.

Triumph Scrambler 1200 XE: más capaz aún por menos dinero

Como de costumbre cuando se acerca el EICMA, Triumph se adelanta a todos para presentar sus novedades. Después de las pequeñas Speed 400 y Scrambler 400X le ha tocado el turno a uno de los platos fuertes de la marca y que se ha convertido en sello de identidad.

Estéticamente la Triumph Scrambler 1200 XE estrena algunos cambios como el piloto trasero replanteado, más compacto y sin renunciar a su aspecto retro. También son nuevos los intermitentes para dejar un resultado general más limpio.

Los detalles cuidados al extremo se ven en los portanúmeros de aluminio, los guardabarros o los paramanos con alma del mismo material. Las decoraciones también han cambiado con tres nuevas combinaciones de color disponibles: Phantom Black / Storm Grey, Baja Orange / Phantom Black y Sapphire Black.

A nivel interno el motor se ha retocado para ofrecer un funcionamiento más refinado y al mismo tiempo enérgico. Es el mismo bloque Bonneville 1200 HP de dos cilidros en paralelo refrigerado por aire con una cilidrada de , cigüeñal de baja inercia y culata de alta compresión.

El cuerpo de admisión ahora es más amplio, con una toma de 50 mm para dejar respirar un poco mejor al motor. Las curvas de potencia están ligeramente más llenas y ofrecen 90 CV y 110 Nm de par motor.

El escape sigue siendo una parte fundamental en el diseño de las Scrambler, y Triumph lo ha vuelto a bordar en esta versión con la doble salida elevada por el lateral derecho. Una configuración similar a la que ya conocíamos pero ahora mejor terminada y con unos paracalores replanteados.

A nivel de chasis mantiene la estructura principal de tubo de acero que permite a la Scrambler ser una moto tan atractiva exteriormente como polivalente a la hora de salirse del asfalto.

En la XE las horquilla delantera es una Marzocchi invertida de 45 mm con 250 mm de recorrido con ajuste completo en precarga, compresión y rebote. En el eje posterior se utilizan unos nuevos amortiguadores también completamente ajustables de Marzocchi con depósito separado y el mismo recorrido que en el tren delantero.

Para el equipo de frenos se ha recurrido a lo mejor de la casa: discos flotantes de 320 mm mordidos por pinzas de anclaje radial Brembo Stylema. El eje trasero utiliza un único disco de 255 con una pinza de doble pistón de Nissin. Las estriberas tienen inserciones de goma desmontables y el pedal de freno es regulable para poder ajustarlo a uso con bota de campo.

Otro ajuste importante en la XE es que el basculante de aluminio encontramos una pieza que es 32 mm más larga (y reforzada) que en la variante X (de la que vamos a hablar ahora) para ofrecer un comportamiento más sólido en conducción offroad.

La configuración del calzado sigue igual que antes, con llantas de 21 y 19 pulgadas delante detrás respectivamente. El calzado de serie se confía a los veteranos Metzeler Tourance, pero opcionalmente puede equipar los Michelin Anakee Wild.

La puerta de la electrónica sigue siendo un cuadro de mandos completamente digital con una pantalla TFT a color que se maneja con un joystick de cinco posiciones. Nos da acceso a un paquete muy completo con seis modos de conducción (Rain, Road, Off-Road, Sport, Off-Road Pro y Rider), control de tracción, ABS con asistencia en curva, control de velocidad de crucero... Las botoneras están retroiluminadas y bajo el asiento tenemos una toma USB.

Triumph Scrambler 1200 X: ampliando horizontes

Uno de los puntos que hacían no demasiado mainstream a la Scrambler 1200 era que sus suspensiones de largo recorrido hacían que fuera una montura no apta para gentes de pierna corta como es mi caso.

Lo han solventado cambiando la anterior versión XC por una que ahora pasa a llamarse Scrambler 1200 X, a secas. Es una moto más accesible en todos los sentidos, más allá de la altura de su asiento.

Empezando por esto mismo, el asiento está situado a 820 mm, lo que es 20 mm más bajo que en la anterior XC y, ojo, 50 mm menos que en la XE, lo que supone una diferencia más que notable. Opcionalmente se puede bajar aún más hasta dejarlo en 795 mm.

Como en la XE, la posición del manillar es ajustable para adaptarse a las necesidades de cada usuario y el uso que le va a dar y es 65 mm más estrecho que en la XE. Por lo demás la ergonomía es idéntica. Los cambios importantes vienen ahora.

Las suspensiones se confían a Marzocchi con una horquilla con barras de 45 mm y los amortiguadores traseros son del mismo fabricante italiano, aunque en este caso no tienen tantas posibilidades de ajuste como en la XE, pero sobre todo tienen un recorrido acortado a 170 mm.

También hay diferencias a los mandos ya que utiliza un cuadro de mandos más sencillo: una esfera única monocromática LCD. Aunque la pantalla es menos vistosa mantiene cinco modos de conducción incluyendo el Off-Road. El propulsor se conserva intacto.

Para la Scrambler 1200 X las combinaciones de colores son más sencillas, en un solo color con el logo en el depósito a elegir en tres variantes: Carnival Red, Ash Grey y Sapphire Black.

Y llegamos a la mejor parte. Los precios de las nuevas Triumph Scrambler 1200 X y Scrambler 1200 XE son de 14.695 y 16.195 euros, unos precios que, ojo, son inferiores a los 15.945 y 16.945 euros que costaban hasta ahora las XC y XE.

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