Prueba clásica Triumph Bonneville T-100, en busca de la pizza perdida, (I)

Sí, aunque no lo parezca por la foto de apertura, esta es una prueba seria, os lo puedo asegurar. Lo que pasa es que un servidor queda un fin de semana para degustar una Triumph Bonneville T-100 y si se descuida acaba repartiendo pizzas. Para ser más exactos, cocas. Y de Perafita, una zona de la comarca Catalana del Lluçanés que toca los antiguos tramos dónde se celebraba el Rallye Catalunya-CostaBrava antes de que lo trasladasen hacia Salou y pasase a llamarse CostaDaurada.

Versiones de corta tirada tipo aniversario aparte, nunca tres motocicletas con el mismo motor han sido tan diferentes. Bonneville, Scrambler y Thruxton llevan corazones iguales pero cada uno palpita a su ritmo. La Triumph Bonneville todavía se desdobla en la versión estándar y SE de llanta de palos por un lado y en esta T-100 de aspecto sesentero por otro que es de la que nos vamos a ocupar. Una motocicleta tan dulce como la coca de azúcar y chocolate que vamos a ir a buscar. Permitidme que me ponga el babero en posición ON.

Alberticu Motorpasión Moto: Buenos días tío. Has limpiado la moto, ¿no?. Que ya sabes que por el blog pasan muchos lectores y la moto debe brillar como Dios manda. Guillem: ¡Joder que morro tienes, encima que te la dejo!

MPM: Jejeje, si que sois un poco recelosos los "triumphfadores" de las Bonneville T-100. (N d R): Yo los llamo así en vez de poseedores. Venga, no te hagas el estrecho y tira millas que nos espera una buena ruta. Es pronto y hace un poco de frío todavía. Mejor tomamos un tramo de autovia y luego venimos por las curvas. Así puedo probar en los tramos de doble carril, a abrir gas para hacer adelantamientos.

G: ¡Hombre, es que esta fría y tal!. Mejor la llevo yo y tu conduces a la vuelta.

MPM: Vale, aceptamos barco..., pero si es así, vamos directamente por curvas, ¡tira!.

En fin, siempre en las pruebas me digo a mi mismo que seguiré el esquema reglamentario pero luego acabo así porque me acaban pasando mil historias. Entonces lo cuento tal y como fue. Total, para que formalismos a estas alturas, ¿no?. El caso como os digo, es que mientras vamos enlazando curvas desde Girona hasta la zona de Sant Quirze de Besora pasando por Olot y Ripoll, voy mirando la Triumph Bonneville desde mi Triumph Street Triple y me parece una moto de estética insuperable. Eso sí, te tiene que gustar.

No es una perogrullada esto que acabo de decir. Aunque lo parezca. Yo por ejemplo soy más cafetero, de Triumph Thruxton. Pero si te van los sesenta esta es tu Triumph Bonneville. Como digo anteriormente, hay dos versiones más, la básica y la SE. Esta T-100 se diferencia con algo de equipamiento como el cuenta revoluciones que lleva la SE, la básica no lo monta. También añade plásticos protectores en depósito y como fuelle de horquilla respectivamente. El logotipo de la marca para esta versión se monta en relieve en el tanque de combustible. Pero sobre todo se distingue por la medida de la llanta delantera, de radios y la profusión de cromados.

Esta unidad cuenta con algún extra añadido a posteriori por su propietario. Los escapes son aftermarket y precisan cargar el mapa de inyección como si fuesen los Arrow que Triumph comercializa para sus Bonneville. Estéticamente son idénticos a los de série salvo que éstos son un poco más recortados en su panza. Pueden llevar Db-Killer y su sonido es ronco y sugerente, nada que ver con el siseo manso de los escapes de fábrica. Aunque esa ronquedad no molesta lo más mínimo. También cuenta con unas defensas delanteras de motor cromadas y un transportín trasero.

MPM: Bien, pues ya hemos llegado. Es la hora de comer, vamos a pedir algo, ¿no?, yo tengo hambre.

G: Pues sí, ya conviene algo de gasolina para el cuerpo. Por cierto, ¿te has fijado cómo miran la Bonneville ahora que esta aparcada?

MPM: Sí, me he fijado, voy a tomar unas fotos. Mira, creo que publicaré una que miran a la Street Triple, ya sabes por tocar la moral y tal... . Aunque reconozco que a la Triumph Street Triple se la miran como quien ve a un marciano.

G: ¡Qué mala es la envidia tío!. Ya sabes que mi Triumph Bonneville es más bonita. Además si he notado que no es una moto que pase desapercibida. La gente de cierta edad la mira mucho pero no creas que los más jóvenes la ignoran. Hay muchos chavales que se quedan pegados cuando la ven aparcada.

MPM: Bonita es un rato, no te lo niego. Y la ruta de curveo hasta aquí, ¿qué tal?. Siempre te he tenido a la vista en el retrovisor, y eso que algún tramo hemos venido ligeros. G: Es que tienes razón cuando dices que la Triumph Bonneville es como una bicicleta. La metes por dónde quieres y es muy manejable. Ya llevo unos kilómetros con ella pero para ser mi primera moto grande la veo muy recomendable para un novato. Esos 68CV no intimidan pero dan mucho de sí. Que son 900cc y si la buscas, la encuentras.

MPM: De eso no me cabe la menor duda. Y una cosa ten clara: esas medidas de rueda dan un agilidad impresionante. A veces me pregunto para que tanto donuts de 180 y 190 atrás, son un sin sentido en ocasiones. ¿Te he contado que en una ruta nocturna vino un tío con un Triumph Bonneville y no dio "pal pelo" a todos?. Y se presentó vestido con un chándal el paisano... G: Pues esta batallita no me la has contado. ¡Cuenta, cuenta!.

MPM: ¡Mira! y encima viene la comida. Vale, ponte cómodo que pongo en situación. Todo empezó una tarde de verano, suena el teléfono y... (continuará).

En Motorpasión Moto | Prueba clásica Triumph Bonneville T-100, parte (II), parte (III)

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