Es la moto que Soichiro Honda envió a Estados Unidos en 1968, anterior incluso a los prototipos conocidos
La Honda de calle más cara de la historia no es una MotoGP de carreras ni una edición limitada moderna. Nada de eso… Es una CB750 Four que nunca debió salir de un taller, literalmente.
Se trata de un prototipo real, previo incluso a la preproducción que solo Honda debería tener, y que acaba de romper todos los récords en una subasta celebrada en Las Vegas al cambiar de manos por unos 289.000 euros. Más que muchas casas. Bastante más.
Esta Honda tiene detalles únicos
No hablamos de un prototipo entre varios. Hablamos del primero. En su chasis tiene ADN de Soichiro Honda, que es quien envió personalmente a American Honda en octubre de 1968 la moto, meses antes de que la CB750 se presentara oficialmente al mundo. Esa moto fue utilizada en Estados Unidos para pruebas de velocidad máxima, consumo y rodaje en carreteras abiertas de Nevada. Y, contra todo pronóstico, ha sobrevivido hasta nuestros días.
Hasta ahora, la historia aceptada decía que existían cuatro prototipos fabricados a mano en 1968, mostrados en el Dealer Show de Honda en Las Vegas en enero de 1969. Este ejemplar es anterior a todos ellos. Lo confirma su documentación, su trazabilidad y, sobre todo, sus diferencias técnicas, imposibles de replicar después. Así que sí, es una moto única.
A simple vista parece una CB750 desnuda, pero basta acercarse para entender por qué su valor es descomunal. El motor es un cuatro cilindros en línea SOHC de 736 cc, refrigerado por aire, montado transversalmente. Sí. Pero no es el motor de la CB750 definitiva. Es el que sirvió para definirla. Hay algunas diferencias respecto a la moto como que las tapas de válvulas no dicen OHC 750, sino HONDA. Las placas laterales llevan el ala ovalada, no el emblema pentagonal que llegaría después. El asiento se abre por detrás, no por el lateral. Y a partir de ahí, la lista se vuelve casi obsesiva de detalles que todo coleccionista querría tener.
El sistema de embrague es distinto, la cadena de distribución también, al igual que numerosos componentes internos del bloque y la culata. Los carburadores son cuatro Keihin de 28 mm fabricados específicamente para esta moto, con una cámara de flotación compartida y, atención, bomba de aceleración. Una solución que jamás volvió a verse en una CB750 de producción. El freno delantero y las horquillas tampoco coinciden con ningún modelo posterior. Incluso detalles como la tapa cromada del motor de arranque son únicos.
En términos históricos, esta CB750 no es solo una Honda. Si leemos con cierta altura de miras, es el punto de partida de la superbike moderna. La moto que demostró que un cuatro cilindros fiable, potente y relativamente accesible podía fabricarse en serie, y que luego, efectivamente, llegó a producción. La que cambió para siempre la industria europea y obligó a todos a reaccionar. Que ese “eslabón perdido” haya llegado al mercado explica la cifra de casi 300.000 euros.
Para ponerlo en contexto: en 2018, otro prototipo de CB750 de 1969 ya había sorprendido al venderse por una cifra equivalente a unos 242.000 euros al cambio de entonces. Aquello parecía un techo. No lo era. Este ejemplar no solo lo ha superado, sino que se ha convertido oficialmente en la Honda de calle más cara jamás vendida.
No es una moto para rodar, aunque podría. Es una pieza de museo con historia verificable, cicatrices de pruebas reales y un peso simbólico enorme. Una de esas rarísimas ocasiones en las que el precio no es una locura, sino la consecuencia lógica de tener delante el origen de todo… Y que ha puesto el listón muy alto para futuras subastas.
Imágenes | Honda
En Motorpasión Moto | Ha resucitado una de las marcas de moto más míticas y antiguas. Es europea, y no tiene nada que ver con China
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