KTM 125 Duke, prueba (características y curiosidades)

Hoy, lo primero que vamos a hacer es quitarnos unos cuantos años y recordar cuando teníamos 16 primaveras. Tenemos dos formas: o recurrimos a caras operaciones de cirugía estética y nos ponemos ropa con la que difícilmente alguno saldría incluso en Carnaval, o bien nos subimos a los mandos de la última incorporación al catálogo de la marca austriaca: la KTM 125 Duke.

KTM ha decidido apostar muy fuerte por el segmento de las 125cc pero lo ha hecho a su manera, como a ellos les gusta, partiendo de una hoja en blanco y sin fijarse en lo que ya existe en el mercado. Así han aprovechado su asociación con Bajaj, el gigante indio, que es el encargado de fabricar este modelo. Eso si, siempre bajo la estrecha vigilancia de KTM y de su demostrada calidad y buenos acabados. Eso os lo puedo asegurar.

La KTM 125 Duke es, efectivamente, una Duke en pequeño. Guarda todo el aire de familia pero su propulsor ha menguado. No así su tamaño, que es bastante grande aunque como hablaremos más adelante, apta para casi todas las tallas. Llama la atención su decoración, fresca y juvenil como se suele decir. Su tipografía es muy radical y grafitera, ocupando las angulosas tapas laterales.

Hacemos la primera parada en el cuadro de mandos. Una auténtica pasada, todo digital, muy parecido al de la KTM RC8. Parece mentira que estemos viendo una moto del octavo de litro. Debajo de él, un manillar ancho sobre torretas en el que se alojan los indicadores normales en cualquier moto (luces, ráfagas, cortacorrientes, claxon, intermitentes y puesta en marcha).

Seguimos bajando la mirada y nos paramos ahora en un depósito, muy ancho en su parte delantera y, como decíamos, anguloso, que luego se estrecha para dar cabida a las piernas. Debajo, un chasis multitubular en acero y detrás el basculante de aluminio con sus nervios interiores a la vista, una moda que se inició con la KTM 690 Super Moto. Debajo del motor encontramos las mayores similitudes con su hermana mayor, tanto a nivel de la quilla como del escape, escondido prácticamente y con salida por la parte derecha.

El propulsor está apretado hasta el límite, pero no me interpretéis mal, hasta el límite que permite la categoría, y da los 15 caballos que se permiten por ley. Ni uno menos. Es completamente nuevo y equipa inyección electrónica, lo que le permite tener unos consumos declarados muy reducidos (habrá que comprobar si es cierto). Y sube mucho, hasta las 10.500 vueltas.

Volvemos a mirar hacia arriba, en el que nos espera un asiento ancho y plano, con una segunda altura para el del pasajero rodeado por dos asas grandes que permitirán seguramente agarrarse cómodamente. A pesar de ser relativamente grandes, están bastante integradas. El colín es muy estrecho y detrás de él se prolonga la aleta con el portamatrículas mucho, quizás demasiado pero ya sabéis, la homologación a veces es así de caprichosa.

Por último, hablemos un poco de la parte de ciclo, que también se desmarca de lo que podemos encontrar normalmente en la categoría de 125cc. La KTM 125 Duke equipa delante una horquilla invertida con barras de 43 milímetros mientras que detrás lleva un monoamortiguador regulable en precarga. Para detenerla tenemos un freno delantero con pinza de cuatro pistones radial y disco de 280mm. No es Brembo, pero si como su nombre indica ByBre, es decir, By Brembo. Y detrás, un sólo pistón y 230mm de disco.

Las ruedas son otro de los puntos que más llaman la atención, por sus anchas dimensiones. Ambos trenes equipan llantas de 17 pulgadas con neumáticos de 110 milímetros delante y un anchísimo 150 milímetros detrás. Esta moto sí que no tiene ruedas de carretilla.

Después de ver con todo lo que nos encontramos, ya estamos listos para ponernos a sus mandos. Arrancamos.

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