Kawasaki Z800e, prueba (conducción en autopista y pasajero)

Dejamos atrás las carreteras de curvas que, ahora sí, tan buenas sensaciones nos han dado y enfilamos hacia la autopista con la Kawasaki Z800e. Hay prisa y lo mejor es hacer la última parte de la prueba ligerito. Además, las autopistas están diseñadas para quitarlas de delante lo antes posible así que...

Una arriba, otra, otra y otra más. Sexta y gas mantenido. Como os podréis imaginar, protección no existe en absoluto. El que diga que en esta moto le pega mucho el viento debería hacérselo mirar porque no me imagino lo que se esperaría.

Pero sí hay protección aerodinámica en otros puntos interesantes, como por ejemplo las piernas que a pesar de ir abiertas por las dimensiones del depósito, no tienden en ningún momento a abrirse hacia afuera, algo muy incómodo y agotador.

Relatívamente cómoda de suspensiones, podremos trazar curvones rápido con seguridad aunque en ellos encontremos las típicas bañeras. Puede que si es muy grande o vamos demasiado rápido, la horquilla llegue a avisar en algún momento con ligeros cabeceos. Es su forma de decir que como tengas sobre tu cabeza a Pegasus, vas a flipar pepinillos.

El asiento en su parte más cercana al depósito es un poco durillo y acaba haciendo mella en las posaderas. Si nos sentamos un poco más atrás, además de colocar la posición del cuerpo un pelo más aerodinámica, podremos hacer tiradas relativamente largas sin que nos cansemos en exceso. Puede no obstante que nos sufran un poco las piernas ya que los estribos están algo altos y van bastante flexionadas.

Llegamos a recoger a nuestro pasajero y lo primero que hace es levantar la ceja al ver la silla de oficina a la que se va a tener que subir hoy. Puede que lo tenga mal acostumbrado con sofás rodantes y hoy igual al pobre le toca sufrir.

Kawasaki Z800e, las apariencias engañan

Ya a dúo, volvemos a meternos una buena sesión de ciudad, carretera y autopista. Sirve para que mi acompañantes se haga una idea de cómo va y a la vez, sirve para que yo me haga una idea de cómo se comporta dinámicamente de dos.

Comenzando por esto último, el aumento de peso en un lugar tan elevado ralentiza como es lógico las reacciones de la Kawasaki Z800e aunque se puede seguir haciendo una conducción deportiva, eso sí, con reservas si no aumentamos la precarga trasera.

Sí que es cierto que en apoyos demasiado fuertes, a dúo hay mucha masa en movimiento y le cuesta algo más entrar en curva. Los frenos, siguen mostrando un comportamiento más que digno y si tenemos un dedo índice hipermusculado como el mío, podremos seguir frenando con tranquilidad con un dedo. Si queremos que nuestro compañero nos adelante por arriba, pues no porque ya hay que usar un par de ellos.

Precisamente para que no le pase esto, debajo del colín hay dos hendiduras en las que se puede agarrar si así lo desea para hacer el viaje más cómodo. O hacerle un uso mixto, como a mi me gusta que no es otra cosa que llevar una mano ahí debajo y la otra en el depósito.

Los estribos del pasajero no están demasiado altos y después de unos 40 kilómetros, las rodillas todavía no se habían resentido y eso que mi pasajero de pruebas no es precisamente bajo ya que mide aproximadamente 1'80. Lo que si están es quizás demasiado cerca de los del piloto y al principio, chocamos varias veces mi talón con su puntera.

De esta forma, si queremos evitar golpearnos cuando conduciendo coloquemos la bota de puntera para no pegar en el suelo, el copiloto deberá hacer exactamente lo mismo. Por desgracia esto limita la fuerza que puede hacer sobre los estribos en las aceleraciones.

El asiento tiene una pequeña joroba delante que sirve de apoyo aunque está también ligeramente inclinado hacia abajo y después de varios tramos de curvas, es muy probable que se haya resbalado un poco hacia adelante.

Vamos, que en pocas palabras podría haber dicho que sí, aparentemente parece un asiento de pasajero de R, pero es más cómodo de lo que parece quitando ciertas particularidades.

¿Os está gustando la Kawasaki Z800e? De momento, está aprobando con buena nota todas las perrerías que le hemos hecho. Mañana, último día de la prueba, hablaremos de las diferencias con la Kawasaki Z800 normal así como de algunas cosillas que me he dejado en el tintero como el consumo, el hueco bajo el asiento y, por supuesto, la ficha técnica y una extensa galería de fotos.

Y de todas ellas os dejo con esta, en la que aparece un compañero de pruebas del que hablaremos en las próximas horas.

Continuará...

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