Frenada de emergencia: así sí, así no

La frenada de emergencia (también llamada cancerón de mano en mis círculos íntimos) o frenada de pánico consiste en parar la moto (o al menos intentarlo) sin previo aviso debido a algún tipo de contratiempo en la vía.

Mientras que en un vehículo de cuatro ruedas solamente hay que aplicarse a fondo sobre el pedal de freno para luego, en función de la habilidad del conductor y si el vehículo no es capaz de detenerse a tiempo, intentar o no esquivarlo; en una moto todo es un poco más complicado.

Se debe seguir casi el mismo protocolo que en una frenada normal, pero evitando que precisamente el pánico se adueñe de nosotros. Lo primero, freno trasero. Un instante nada más, lo justo para que la moto se aplane y se empiece a transferir peso a la rueda delantera.

Luego freno delantero para seguir pasando peso al neumático delantero para a continuación, liberar prácticamente el pedal y aplicar el máximo poder de frenada delante. Eso sí, controlando siempre que no vamos a salir despedidos hacia adelante si nos pasamos.

Si tenemos ABS, más o menos igual con la ventaja que el ABS nos salvará de un exceso de presión en el freno delantero si todavía no tenemos suficiente carga de peso. Además, si son ABS de novena generación, contaremos con la ventaja de que él mismo detectará si nuestra rueda posterior se levanta y evitará la caída por orejas.

A continuación, dos ejemplos. El de cómo no hay que hacer una frenada de emergencia o pánico y el de cómo sí hay que hacerla. Además este segundo se lleva toda mi admiración porque no se lía en una estúpida discusión como en otras ocasiones. Alemán tenía que ser (el vídeo está rodado en una Autobahn).

Vía | Autobild by Josep

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