Aquel cautivador sonido

Max Biaggi en la legendaria Chesterfield

Que ya hace tiempo que empezó a desaparecer. Una melodía que sonaba a rabia contenida, como si dentro de aquella máquina que lo portaba hubiera un puñado de abejas ansiando salir y que cuando lo hacían convertían tu cuerpo en un cúmulo de sensaciones sólo comparables a las de la mejor montaña rusa. Algunos ya sabréis de lo que hablo, otros no, y seguramente sigan su vida motera sin saberlo. Me refiero, cómo no, al sonido de una dos tiempos.

La verdad es que habían pasado ya demasiados meses en los que no había escuchado ninguna de esas motos. De azulón humo por cortesía de la mezcla de su gasolina con el TTS, de esas que llegaban a un punto del contrarrevoluciones en el que tenías que agarrarte fuerte al manillar, dejando que la inercia y algunos golpes de gas te llevaran en volandas mientras enlazabas curva tras curva. Pero ayer volví a revivir aquellos momentos cuando parado en un mirador escuché de nuevo el sonido; una curva a ciegas por los árboles y de repente el brillo de un chasis pulido a juego con unos escapes Arrow.

De matrícula inglesa y cargada hasta arriba de bolsas y bultos. De las máquinas más temidas en las carreteras de montañas, de las que se decían llegaban a los 70cv pero que en realidad superaban por poco los 50cv a la rueda trasera. No sé muy bien por qué pero la gente, de boca en boca, solía sumarle cada vez más potencia. Quizá sería su aspecto, su sonido, el bicilíndrico dos tiempos que parecía traído directamente del departamento de competición de la fábrica o su fama de mata-gigantes, o mejor dicho, mata-cafeteras. Son, para mí, las café racer de la época moderna; las motos que recogen el romanticismo del motor y el motociclismo, como el Grupo B de los rallies.

Por casualidad, me encontré también ayer un vídeo en Moto Journal que me recordaba todo lo vivido, que ilustraba todo lo sentido ahorrándome palabras y más palabras. No es el modelo del que hablaba, aunque si algo bueno tenían aquellas dos tiempos es que solían compartir la misma filosofía de competición y bajo la descripción de más arriba podríamos poner más de un modelo.

Disfrutemos de lo que aún tenemos porque el año que viene desaparecerán hasta del Campeonato del Mundo. Por último, no puedo terminar este post sin pedir a todo aquel aficionado del motor que pruebe una de ellas, aunque seguramente tu cuatro tiempos de 600cc sea más rápida y mucho más potente lo que sientes es completamente distinto.

Vía | MotoJournal
Foto vía | Moterus

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