A quién se le ocurre

Al escribir ayer sobre el amigo que se lanza a toda velocidad contra los coches que bloquean una intersección pensé que tardaría en volver a encontrar una historia capaz de demostrar la estupidez humana con tanta claridad. Lamentablemente me equivoqué, porque hoy he leído algo que supera esa historia.

Pongámonos en situación, teniendo aparcada su moto en el garaje comunitario, de repente un día nuestro amigo se da cuenta de que justo en la rueda delantera se ha formado un pequeño charco de algún fluido. Como nuestro amigo no tiene muchos conocimientos de mecánica se le ocurre preguntar en un foro a ver si alguien le puede ayudar a identificar la procedencia de ese charco.

El fluido podría proceder de la pinza de freno, de la horquilla o incluso de la rueda delantera (Sic). Pero sus amigos del foro le recomiendan que pruebe el fluido, a ver a que sabe, para intentar identificarlo. Nuestro amigo, a la mañana siguiente, "moja" el dedo y se lo lleva a la boca. Por alguna misteriosa inspiración divina, nuestro amigo decide que el sabor de lo probado es de aceite de la horquilla, a pesar de que la viscosidad no parece la de un aceite.

Misteriosamente, y bajo la misma inspiración, toma la determinación de realizar la reparación por su cuenta y riesgo el próximo fin de semana. Por suerte para él al día siguiente, cuando vuelve del trabajo y aparca el coche al lado de la moto, observa que se abre la puerta peatonal del garaje y por ella aparece un vecino que suelta a su chihuahua por el aparcamiento.

Si, has acertado a la primera, el animal se dirige hacia la rueda de la moto de nuestro amigo y orina sobre ella, creando un pequeño charco de fluido del mismo tipo del que había estado atormentando a nuestro amigo durante las últimas semanas. En la explicación de la historia nos indican que al darse cuenta el dueño del animal, lo llamó, e inmediatamente se dio a la fuga, con lo que deducimos que el pequeño no sufrió ningún tipo de agresión.

¿A que resulta asqueroso? Nuestro amigo había saboreado la orina de un perro y había determinado que se trataba de aceite de horquilla. Si ya es una guarrada probar la orina de un animal, la idea de probar un líquido industrial va mucho más allá. Lo primero da cierto asco, pero no deja de ser un fluido biológico. Pero ¿llevarse a la boca un aceite? con la de componentes químicos que tiene un producto de ese tipo... Estoy seguro que más de uno habrá probado el sabor de la gasolina, y la terrible sensación que te deja en la boca cuando das un pequeño sorbo de combustible.

Desconozco si la historia es cierta, o es todo producto de la imaginación de alguien. Porque el personaje que la narra pasa, de no saber nada de mecánica y buscar ayuda en un foro, a decidirse a realizar una reparación en la horquilla como si fuera lo más fácil del mundo. Como la realidad siempre supera a la ficción, todavía me queda esa duda razonable y la desazón de imaginar que nuestro amigo ha probado la orina de un perro pensando que era aceite de horquilla. Por suerte para él ya no tendrá que gastarse dinero en una reparación en la moto. Podrá invertirlo en enjuague para la boca hasta que elimine el sabor de la orina del perro.

Vía | Asphalt & Rubber; Reddit
Foto vía Flickr | EliDuke; Alejo

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