Japón tuvo una idea muy simple hace 43 años: que una moto llegase al fin del mundo. Llamaron a la idea Yamaha Ténéré, y es algo que las chinas jamás podrán copiar

La Yamaha Ténéré no solo conquistó el Dakar: convirtió la aventura en una forma de vida para miles de motoristas

John Fernández

Dicen que tiempo pasado, siempre fue mejor. La realidad es que para muchos, sí. Hubo un tiempo, antaño, en el que las motos estaban muy lejos de lo que son ahora, al menos tecnológicamente hablando: sin pantallas TFT, ni modos de conducción y mucho menos, suspensiones electrónicas.

Prometían algo mucho más simple y espartano: perderse. Pocas son las máquinas que representan esa idea mejor que la Yamaha Ténéré.

La Ténéré nació entre dunas y terminó siendo una de las motos más míticas

Lejos de las motos que ahora se venden, que son una competencia y hasta copia directa entre ellas, antes las motos se hacían con otra filosofía: la del amor por un fin. En el caso de la Ténéré, aquella moto nació para cruzar dunas, sobrevivir a tormentas de arena y para algo muy concreto, trascendental, incluso filosófico: hacer soñar a media Europa con atravesar África siguiendo las huellas del Dakar. Su historia no empieza en un concesionario, sino en mitad del desierto.

Eso es, en parte, lo que da prestigio a las marcas hoy en día: que tienen una historia detrás llena de ambiciones y fines más allá de la simple venta. Pero ese es otro tema.

El caso es que a finales de los '70, el Rally París-Dakar había empezado a convertirse en una locura colectiva. Aquella carrera tenía algo casi mitológico: miles de kilómetros entre arena, piedras y calor insoportable, con pilotos enfrentándose más al terreno que entre ellos. Y justo en ese contexto fue donde en Japón, la gente de Yamaha entendió que tenía algo muy especial entre manos.

Antes, tenían en su catálogo la robustísima XT, pero necesitaban 'algo más': una moto capaz de transmitir aventura incluso cuando estuviese aparcada... Y así fue como en 1983 nació la primera XT 600 Z... Ténéré, una simplísima monocilíndrica alta con enorme depósito pensada para recorrer kilómetros y kilómetros bajo todo tipo de condiciones sin repostar.

Lo de Ténéré no fue casualidad, ya que es una palabra tuareg que significa "desierto". Evidentemente, desde que nació, la moto quedó ligada a esa imagen cuasi romántica de horizontes infinitos y navegación a base de brújula y casi intuición.

Una de las claves que Yamaha supo desarrollar muy bien es que no hacía falta hacer motos feas, sino que las trail desérticas podían ser muy bonitas. La clave de la Ténéré es que no hacía falta correr el Dakar para enamorarse de ella; bastaba con verla una sola vez y caer.

Es cierto que, por las reseñas de la época, eran motos terriblemente imperfectas en el sentido de que vibraban, pesaban un demonio y exigían manos. Pero sabían transmitir autenticidad y generaban una unión entre moto-piloto más allá del buen gusto visual con aquellos frontales elevados, depósitos gigantescos, suspensiones de larguísimo recorrido y una estética que venía de las motos oficiales de rally.

Así que tener una Ténéré en los '80 y '90 era algo así como una declaración de intenciones: mientras las RR dominaban las portadas de las mejores revistas, la Yamaha seguía representando el concepto que la hizo grande: libertad. Hoy también. No tenemos más que irnos a ver la prueba de nuestro compañero.

Un poco más tarde en el tiempo acabaron llegando las grandotas Super Ténéré bicilíndricas o las victorias a lo grande de pilotos como Stéphane Peterhansel. Sin embargo, hubo una época, recordemos, en las que acabaron muriendo... temporalmente.

Durante años, los aficionados siguieron hablando de aquellas motos como se habla de un viejo amor nostálgico, incluso con cierto respeto y hasta obsesión. Pero en 2019, la T7 volvió, y no como una trail media más. Era la trail media en un mercado en el que convivía con motos enormes, pesadas y cargadas de electrónica.

Yamaha supo recuperar esa sensación de aventura auténtica que había hecho famosas a las originales. Y quizá por eso también todas las chinas intentan imitar a la T7 en su versión 'lowcost'. Podrán imitarla, bajarla de precio... pero jamás podrán sustituir la historia de las motos.

Imágenes | Yamaha

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