Alguien ha creado una tecnología inédita para los cascos de moto en la que nadie había pensado; su eficacia es del 42% más
A veces, la innovación en seguridad llega de donde menos se espera. Koroyd es prueba de ello: una tecnología de protección que surgió tras el accidente aéreo de Kegworth en 1989 y que hoy se perfila como una de las soluciones más prometedoras para motoristas. ¿La clave? Miles de microtubos diseñados para absorber impactos.
La historia arranca en Reino Unido, cuando un Boeing 737 se estrelló, provocando 47 muertes y una investigación pionera sobre cómo mejorar la protección pasiva. De ahí nació la idea de usar estructuras tubulares para disipar la energía de un golpe. Décadas más tarde, ese concepto se convirtió en una tecnología real: Koroyd.
Se supone que absorbe impactos hasta un 42% más
Con sede en Mónaco, la empresa desarrolló una malla de microtubos termofusionados que se deforma de forma controlada ante un impacto, reduciendo la energía que llega al cuerpo. Frente a los tradicionales EPS (poliestireno expandido), Koroyd ofrece una absorción de impactos hasta un 42 % más eficaz, mejor ventilación y un comportamiento térmico mucho más estable.
Primero se probó en cascos de esquí, luego llegó a las motos. En colaboración con Klim, la marca americana de equipamiento adventure, se integró en modelos como el Krios Pro. La diferencia se nota: más seguridad, menos calor, y materiales que no se vuelven rígidos con el frío.
Pero la cosa no se quedó en la cabeza. Desde 2024, Koroyd también protege el cuerpo. La firma ha lanzado protecciones para extremidades con estructura auxética (sí, suena raro, pero tiene sentido): al comprimirse o estirarse, se expanden en múltiples direcciones, adaptándose al movimiento del piloto. Eso significa más flexibilidad, más confort y mejor transpiración. Y además, cumplen con las normativas europeas de protección EN1621 en sus niveles más exigentes.
Otra ventaja no menor: su durabilidad. Koroyd es más resistente que la espuma convencional, y en muchos casos reciclable. Su diseño modular permite fabricar piezas específicas según el uso: touring, off-road, ciudad… lo que sea.
En un momento en que la seguridad sobre dos ruedas busca nuevos caminos, Koroyd no solo es una alternativa. Es un paso firme hacia una nueva generación de protecciones que no comprometen ni la comodidad ni el estilo. Y todo gracias a un sistema tan simple como efectivo: tubos que pueden marcar la diferencia entre un susto y algo peor.
Imágenes | Koroyd
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